Cuando los niños intentan controlar a los padres

Niños controladores que quieren mandar sobre los padres

Hay niños cuya personalidad es controladora, son niños mandones que no sólo corrigen y regañan a sus hermanos o amigos, también lo hacen a sus padres. 

No tienen por qué ser niños tiranos o con síndrome del emperador, niños que manipulan o dominan a sus padres con rabietas o agresiones físicas. En ocasiones son niños tranquilos que no muestran un comportamiento extremo. Sin embargo, en ambos casos, son niños que intentan controlar a los padres. ¿Cómo evitarlo?

Niños controladores y mandones con sus padres

Niños que intentan controlar a los padres

Los niños tienen artes que nos dejan con la boca abierta en muchas ocasiones, son capaces de las más intrincadas argucias para salirse con la suya, ya sea conseguir que les compremos algo, que invitemos a un amigo a casa o que les llevemos al parque de atracciones. 

Lejos de esas pequeñas artimañas que todos ponen en práctica alguna vez, el peligro viene cuando los niños intentan controlar a los padres, se creen con el derecho a ocupar nuestro lugar y ser voz y parte en cualquier asunto. Se meten en temas que no les incumben, intentan imponer su criterio y se salen con la suya siempre. Al final, los padres son unas marionetas en sus manos. 

En ocasiones los padres no vemos esa actitud cuando nos sucede a nosotros, pero nos saltan las alarmas con ese hijo del vecino o de nuestra amiga al que a veces nos dan entran de poner en su sitio. 

Y es que, algunos niños parecen haber nacido para líderes desde su más tierna infancia: tienen que estar al tanto de todo lo que ocurre en casa, intentan imponer su opinión a toda costa, se creen con el derecho de regañar o dar órdenes a sus hermanos... Algunos lo hacen desde el berrinche o el chantaje emocional y otros desde la diplomacia o la negociación más tranquila. 

"Para qué compras eso", "hoy no quiero ir al parque", "qué estabas hablando con tu amiga", "no dejes que mi hermano se suba al columpio porque se va a caer", "deberíamos volver ya a casa", "no me gusta que te entretengas con otras madres a la salida del colegio"...  Este constante control pasa desapercibido para algunos padres, que terminan siendo dirigidos por sus hijos, y para otros resulta un quebradero de cabeza, les resulta irritante esta conducta y terminan gritando y regañando por todo. 

Qué hacer cuando los niños intentan controlar a los padres

- En ocasiones esta actitud viene porque al niño le faltan límites y normas en su educación, el niño es controlador y mandón porque se le ha permitido serlo. El exceso de permisividad por parte de los padres hace que algunos niños tomen el control en la casa. 

- También ocurre el otro extremo: los niños copian la actitud de los padres controladora y autoritaria, por lo tanto, hay que cuidar el ejemplo que les damos.

- No debemos criar niños sumisos con miedo a opinar, pero tampoco niños mandones que quieran dirigirnos en todo momento. Para lograr el punto medio podemos dejar al niño un espacio para que opine y decida pero dejarle claro que las decisiones importantes las tomamos nosotros y que ellos, en ningún caso, pueden asumir el papel de padres.

- Si el niño está dando órdenes a sus hermanos e incluso intenta castigarles, debes apartarle de la situación inmediatamente. Cuando esté tranquilo déjale claro que no vas a permitir que ejerza de padre con sus hermanos. Cada vez que le veas con una actitud mandona sobre los demás, apártale de la situación.

- Enseña al niño a que no siempre puede salirse con la suya, ayúdale a manejar la frustración y a aceptar un no por respuesta.

- No hagas gracias o te rías cuando el niño adopta el papel de padre, puede parecernos cómico, pero la respuesta que demos a su actitud será clave para erradicarla o fomentarla. 

- No le hagas caso si está pidiendo algo de forma incorrecta o no muestra modales, "cuando pidas las cosas con educación, podremos comenzar a hablar".