Cuando los niños mandan más que los padres en casa

Cómo reconducir la jerarquía en el hogar

Elisa Martínez de Miguel
Elisa Martínez de Miguel Logopeda infantil

En la sociedad actual, cada vez en más hogares, nos encontramos con un cambio de roles o una jerarquía invertida, donde el que manda en casa no es el padre o la madre, sino el hijo. Este cambio provoca un problema de convivencia, es fuente de conflictos y acarrea serios problemas en el futuro a nuestros hijos.

Cuando los niños mandan más que los padres en casa hay que volver a reconducir la jerarquía familiar.

Por qué los niños mandan más que los niños en casa

Cuando los niños mandan más que los padres en casa

Los niños son el centro de atención de la familia, su voluntad es lo primero, las rutinas diarias giran en torno a ellos, las tardes las adaptamos a sus actividades, los fines de semana se planifican a su gusto y antojo, la tele siempre esta puesta en canal infantil, las conversaciones son interferidas por ellos, las vacaciones las adaptamos a los hijos, incluso los menús están condicionados por ellos.

Nuestro hijo percibe que la vida en casa gira en torno a él, que él es  el protagonista de su propio cuento. Su voluntad es lo primero, de alguna manera imponen su ley.

Estamos ante el “Síndrome del Emperador”, este síndrome afecta a muchos niños hoy en día. Se está produciendo un cambio en la estructura familiar, una alteración en los roles, en vez de ser los padres los que lleven la autoridad, son los hijos los que “llevan las riendas” del día a día

¿Por qué esta jerarquía invertida es un serio problema? ¿Qué consecuencias acarrea en el futuro del niño?

La autoridad en el hogar cumple una labor educativa de vital importancia para su futuro, para formar personas independientes, autosuficientes y socialmente aceptados. Hablamos de una autoridad formativa, para educar en el respeto.

La autoridad y el amor fraternal tienen que ir de la mano, están vinculados. Autoridad no es sinónimo de poder, no tenemos el poder sobre los hijos, sino autoridad sobre ellos, que nos es otorgada para educarles y guiarles hasta  su madurez. Definir adecuadamente los roles en la familia y que cada uno desempeñe el suyo les hará superar la etapa egocéntrica por la que pasa el niño.

Es una manera de enseñarles a entender la sociedad en la que vivimos, donde la jerarquía juega un papel importante. Si interioriza los roles y jerarquías en su familia, le será fácil trasladar lo aprendido a su vida adulta en convivencia.

Para que haya un equilibrio familiar, debe existir una sólida estructura jerárquica, el adulto guía al niño y al niño esto le aporta seguridad y confianza.

¿Cómo podemos reconducir la jerarquía familiar? ¿Cómo podemos adoptar los roles que nos corresponden a cada uno? ¿Cómo podemos ayudar a nuestro hijo a que supere su egocentrismo?

1- Necesitamos trabajar la empatía en ellos, es decir, ponerse en el lugar de  de sus padres, de sus hermanos. Contándoles nuestras necesidades, deseos, sentimientos, como nos ha ido el día.

2- Enseñarles a tolerar y controlar sus frustraciones, explicándoles que no siempre se puede hacer lo que uno quiere en el momento que quiere. Esa frustración le ayudará a ir superando su egocentrismo.

3- Pautar unas normas de convivencias y que todos deben respetarlas.

4- Establecer unas rutinas que dirigirán y pautarán los padres, no los hijos. Eso les proporcionará seguridad y confianza en el día a día.

5- Consensuar entre todos como disfrutaremos del tiempo libre en familia, cada uno contará a los demás sus deseos y apetencias, cada vez se hará el plan elegido por uno. Así les enseñaremos a saber conformarse y ceder.

Las jerarquías y roles vienen dados por la naturaleza de forma innata (en la manada existe un líder que guía a los demás y ellos se sienten protegidos por él,  les transmite seguridad).  La naturaleza es muy sabia, aprendamos de ella.