7 claves para fortalecer la voluntad de los niños
La fuerza de voluntad no aparece sola. Se aprende con límites, hábitos, motivación y oportunidades
- Señales comunes que indican si a un niño le cuesta esforzarse
- Enemigos de la voluntad infantil - Cómo exigir sin gritar ni castigar
- ¿Qué decir a un niño cuando desiste o abandona un deseo?
- Juegos y responsabilidades para fortalecer la voluntad por edad
Conseguir que los hijos sepan controlar su fuerza de voluntad y tengan la capacidad y la preparación para afrontar las dificultades y los retos de cada día, no es así tan fácil, aunque si los padres les educan en este sentido desde que ellos sean aún muy pequeños, no es tan difícil de lograrlo. Aquí, 7 claves para fortalecer la voluntad de los niños.
Señales comunes que indican si a un niño le cuesta esforzarse

¿Tu hijo abandona una tarea si se complica, quiere obtener todo de inmediato o protesta cuando debe esforzarse? Estas conductas no significan que sea perezoso, sino que todavía necesita aprender a tolerar la frustración, organizarse y mantener el esfuerzo. La voluntad se desarrolla poco a poco con límites claros, hábitos y oportunidades para superar dificultades adecuadas a su edad.
Los niños deben aprender a dominar sus impulsos, sus deseos y voluntades desde muy pequeños. De este modo, aprenderán a controlarse y a esforzarse para conseguir lo que desean. Aprenderán que solo con el esfuerzo se consigue y alcanza lo que se propone. Para lograr eso, es necesario hacer con que los niños conozcan sus fortalezas a través de una motivación positiva.
Eso les promoverá una buena autoestima, madurez y responsabilidad, poco a poco. Fortalecer la voluntad no es obligarlos a soportarlo todo ni en exigir resultados perfectos, sino de enseñarles a comenzar, mantener el esfuerzo, pedir ayuda si la necesitan y volver a intentarlo tras un error. Por eso, hay que estar atentos a algunas señales habituales son de que al niño le cuesta esforzarse.
Por ejemplo, abandona una actividad si se trata de esforzarse, quiere conseguir inmediatamente aquello que pide, necesita que el adulto termine las tareas por él, se enfada demasiado cuando algo no sale a la primera y evita actividades que requieren paciencia o varios intentos. Ojo: una señal aislada no indica un problema, sino cuando estas conductas se repiten o afectan su autonomía.
Enemigos de la voluntad infantil - Cómo exigir sin gritar ni castigar

Exigir también cuesta. La capacidad de exigencia amable de los padres y profesores va a marcar el desarrollo de la capacidad de trabajo y esfuerzo, y de las virtudes de los niños. Exigir que los niños controlen sus voluntades también cuesta esfuerzo. No se puede exigir que de la noche al día el niño aprenda a controlarse. Es necesario tiempo, paciencia, renuncias y sacrificios.
Sin embargo, sin este esfuerzo, no se conseguirá nada con los niños. La exigencia amable combina afecto y firmeza, ya que el adulto puede mantener el límite sin gritar, amenazar ni avergonzar al decir: 'Sé que te cuesta, pero puedes empezar por una parte'. También ayuda dividir una tarea larga en pasos pequeños, anticipar lo que se espera y reconocer el esfuerzo concreto.
En la actualidad es muy normal en muchas familias que los padres pretendan evitar que sus hijos sufran o se esfuercen mucho. Quieren una vida mejor para sus hijos, con menos exigencias y más comodidad, y ocurre que acaban sobreprotegiendo a sus hijos. De este modo, no estarán enseñándoles a superar las dificultades, ni a que se esfuercen por alcanzar lo que desean.
Resolverles inmediatamente cualquier dificultad, conceder lo que piden o evitar que afronten las consecuencias de sus decisiones genera dependencia. El objetivo no es dejarlos solos todo el tiempo, por supuesto que no, sino acompañarlos sin hacer por ellos aquello que pueden intentar. Es estar presentes sin exigir, gritar ni castigar por no haberlo conseguido, si es el caso.
¿Qué decir a un niño cuando desiste o abandona un deseo?

Para que un hábito bueno se convierta en virtud es necesario que los niños entiendan qué hacen y por qué lo hacen, además de cómo lo hacen, si esforzándose o simplemente exigiendo a sus padres sin controlar su voluntad. Las virtudes y los valores son los que pueden ayudar al niño a controlar su voluntad y promover el esfuerzo. Aquí, algunos consejos:
- Que los niños acaben las tareas o deberes escolares antes de ir a jugar, dependiendo de la edad y el cansancio del niño. Puede necesitar primero una merienda, un breve descanso o dividir los deberes en pequeños periodos.
- Motivar positivamente sus buenos comportamientos e intentar hablar con ellos (positivamente) de los malos;
- Reconocer su interés y sus esfuerzos (aguantar la sed en un viaje, acabar los deberes, dejar la ropa preparada por la noche...);
- Dar ejemplos (de no quejarse, ser decidido, de disciplina, de comprometimiento...)
- No decir jamás frases negativas como 'eres un desastre', 'eres impaciente', etc.
- Proponer metas pequeñas y alcanzables. En lugar de pedirle que ordene toda la habitación, se puede empezar por guardar los juguetes o colocar la ropa. Completar un paso aumenta la confianza.
- Permitir que afronte las consecuencias de sus decisiones, por ejemplo, si deja una tarea incompleta, tendrá que terminarla antes de otra actividad.
Juegos y responsabilidades para fortalecer la voluntad por edad

Las tareas deben ser posibles, concretas y constantes, ya que al aumentar gradualmente su dificultad permite que el niño compruebe que el esfuerzo sostenido sí que produce resultados y que no necesita rendirse ante el primer obstáculo. Aquí, algunas sugerencias:
- De 3 a 5 años: guardar algunos juguetes, llevar la ropa al cesto, terminar un rompecabezas, esperar su turno o ayudar a poner los cubiertos en la mesa.
- De 6 a 8 años: preparar la mochila, ordenar su espacio, cuidar una planta, seguir una receta sencilla o participar en juegos de mesa con turnos y reglas.
- De 9 a 12 años: organizar parte de sus deberes, colaborar con una tarea doméstica, practicar un deporte o ahorrar para conseguir algo que desea.
- En la adolescencia: planificar horarios, administrar una pequeña cantidad de dinero y mantener compromisos académicos y personales.
¿Qué errores de los padres debilitan la voluntad de los hijos?
La voluntad crece cuando el niño siente que el adulto confía en su capacidad, le permite equivocarse y mantiene unas expectativas realistas. Pero ¿cómo actúan los padres que debilitan todo lo que han conseguido hasta ahora?:
- Hacen ellos las tareas para evitar que los hijos se frustren
- Les dan inmediatamente todo lo que piden
- Exigen demasiado y comparan sus resultados
- Usan gritos, castigos o etiquetas para conseguir obediencia
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