Niños que pegan al enojarse - Tips de una guía Montessori (por edades)

Qué hacer para acompañar a los niños ante un momento de agresividad por emociones como la frustración

Marta Prada
Marta Prada Formadora y Guía Montessori

A las familias les produce mucho agobio y preocupación ver que su hijo o hija pega al enojarse, cuando está en el parque o en la escuela, cuando tienen un berrinche... Con frecuencia, manifiestan una gran preocupación ante la agresividad infantil e incluso se sienten avergonzados por lo que pensarán los otros padres y madres. En ese momento, te sientes frustrado/a, piensas qué es lo que estás haciendo mal... ¡Si en casa no le pegamos!

Niños menores de 3 o 4 años que pegan cuando se enojan

Cuando los niños pegan al estar enojados

En esta ocasión me gustaría hablarte, desde mi experiencia como guía Montessori y mamá, de los niños que pegan al enfadarse. Y para ello tendré en cuenta las edades de los pequeños.

En niños de menos de 3 o 4 años pegar es una respuesta primaria e instintiva a la ira, a la frustración, al miedo... Se trata de una respuesta natural de protección y defensa. También puede ocurrir cuando otro tipo de emociones como la alegría, la cual los niños la pueden vivir de una forma tan intensa que se desbordan.

En este sentido, si tu hijo o hija tiene uno, dos tres o cuatro años, y te pega cuando se enoja, ten en cuenta las siguientes pautas que te ofrezco desde mi experiencia como guía Montessori, pero también como mamá:

- Que tu hijo o hija pegue no quiere decir que estés siendo permisivo, ni que el niño o niña haya visto pegar en su entorno.

- El niño o la niña está conociéndose aún y está conociendo su entorno. Está probando su fuerza, sus capacidades y el poder de sus manos. Parte de ese conocimiento pasa por probar y experimentar cómo funcionan las relaciones sociales.

- De hecho, hace miles de años nadie pedía las cosas por favor, ni había ciertas normas de cortesía... Se movían de una forma mucho más primitiva y animal. A lo largo de la historia, la humanidad ha vivido todo tipo de guerras y conflictos, hemos ido entendiendo que hay una forma de convivir en armonía. Hemos aprendido que la violencia provoca sufrimiento y el respeto, armonía.

Entender todo esto nos ha costado miles de años y evolución. A pesar de todo, muchos adultos siguen sin entenderlo. Un niño, que carece de experiencias, de conocimiento y que aún no ha desarrollado la empatía necesita tiempo para integrar lo que a la humanidad le ha costado siglos.

- No podemos esperar que después de decirle a un niño 'no se pega', va a dejar de hacerlo automáticamente porque necesita acumular experiencia. Es un proceso de aprendizaje que depende mucho del nivel de desarrollo y madurez del niño y también de las circunstancias y cambios que tenga alrededor.

Pretender que un niño deje de pegar de un día para otro es como pretender que aprenda a hablar de un día para otro. Cada niño vive la relación con su entorno de una manera y necesita un tiempo diferente para aprender.

Si lo vivimos como un proceso y entendemos que necesitan tiempo para entender sus propios sentimientos, lo que provocan sus acciones y los sentimientos de los demás... Lo viviremos de una forma mucho más consciente y respetuosa. Y, el primer paso, es comprender por qué los niños pegan cuando se enojan.

Reflexiones de una guía Montessori sobre los niños que golpean

Tips de una guía Montessori para padres

Una vez que tengamos claro que conseguir que los niños dejen de pegar cuando se enfadan es todo un proceso, podemos hablar de lo que puede contribuir a que todo fluya. Recuerda los siguientes puntos:

- Que los niños o niñas tengan experiencias para entender y ordenar sentimientos. No sirve de nada aislarles para que no peguen.

- Podemos practicar con ellos en frío (sin que estén enojados). Enfrentarte a una situación compleja es más fácil si previamente has tenido tiempo para entrenar: podemos practicar con ellos en frío cómo pedir algo prestado, cómo dejar pasar, cómo observar cuando un niño está jugando con algo concentrado...

- En este proceso de aprendizaje es importante que tu hijo o hija se sienta entendido: castigarle, reñirle... Le da el mensaje de que no es lícito que se enfade y pegue, de que las personas que le quieren solo están ahí cuando está contento y tranquilo.

Es importante que cuando se enoja, se frustra o se pone triste sienta que le entendemos y que desde el cariño y el amor le guiemos mostrándole alternativas respetuosas a la violencia. Por ejemplo, cómo pedir o expresar algo con palabras y no con manotazos, mordiscos o patadas.

- También es fundamental el ambiente que el niño o niña tiene alrededor y el ejemplo que damos como adultos. Si en su ambiente se respira caos, tensión y conflictos... lo natural es que el niño se lleve ese conflicto a su interior y que lo exprese en situaciones que nada tienen que ver: se me rompe una pintura y pego a mi hermano como respuesta.

Qué hacer para que los niños no peguen cuando se enfaden

Los niños que pegan al enfadarse o enojarse

Es difícil dar unas recomendaciones estándar para conseguir que los niños no peguen al enojarse, porque cada niño es diferente y porque las situaciones suelen ser también completamente diferentes. Por ejemplo; puede ocurrir que un niño lleve pegando toda la tarde, puede ocurrir que haya pegado cuando le han pegado a él o a ella, o puede ser la primera vez que pega...

Lo que sí es universal es que esas situaciones, sean como sean, han de acompañarse desde el respeto y no desde la violencia... Porque gritar, pegar, castigar o humillar a un niño que pega es totalmente incoherente, contraproducente y contradictorio.

'Como has pegado a Sara te vas al rincón de pensar tú solo'. Los niños y niñas pegan frecuentemente cuando se sienten excluidos, cuando se siente frustrados, cuando se sienten poco importantes... Castigarles o humillarles de esa manera solo hace más fuerte la creencia que tenían.

1. Los niños y niñas necesitan sentirse valiosos, integrados, queridos e importantes en su desarrollo porque para estar en armonía con la sociedad primero necesitamos estar en armonía con nosotros mismos.

2. Es importante que entiendas que los adultos no podemos asumir el papel de jueces. Los niños y niñas han de aprender a identificar sus emociones, han de desarrollar la empatía y entender cómo se sienten los demás cuando pegan y han de aprender a buscar soluciones pacíficas desde el diálogo. Cuando yo doy la sentencia ('a pelota es de Miguel') siempre hay un niño que lo siente injusto y lejos de sentirse en armonía, siente aún más envidia y rechazo hacia el otro niño.

Agresividad en niños según Montessori

3. Ponte a la altura de los niños. Mírales a los ojos. Habla en tono suave y firme.

4. Busca primero la calma de todos los niños implicados en el conflicto con abrazos, caricias y palabras de aliento, beber agua...

5. Evita buscar culpables, evita señalar, etiquetar y emitir juicios.

6. Pregunta a todos los implicados cómo se sienten, valida sus emociones: '¿Estás enfadado porque te gustaría tener la pelota? Te entiendo'.

7. Pregúntales qué necesitan para sentirse mejor. Si no expresan nada o no saben puede darles ideas o sugerencias: '¿Te ayudaría a sentirte mejor ponerte un poco de hielo?' Que todos los niños implicados participen de esas soluciones les ayudará a entender y procesar lo ocurrido. En el ejemplo que veíamos un niño puede poner hielo al otro.

8. Invita al niño agredido a expresar que no le ha gustado la situación. También puedes preguntarle dónde le duele y acompañarle en sus emociones, poniéndoles nombre y validando.

Cuando los niños mayores a 4 años pegan a sus padres o amigos

Tips de una guía montessori para niños que pegan

Si tu hijo es más mayor de los cuatro años, debes saber que este tipo de conductas violentas podrían ser señal de un sufrimiento o malestar interior que sacan al mundo como pueden.

Los motivos detrás de que un niño pegue al enojarse puede deberse a: cambios a los que no se han adaptado, retraso en el desarrollo del lenguaje u otras dificultades, tensiones en el hogar... Hay que decir que también pueden manifestar agresividad por falta de rutinas y presencia de una forma prolongada e incluso por hacer un consumo excesivo de pantallas.

En cualquier caso, igual que en la anterior etapa, hay que trabajar en la raíz que ocasiona esa agresividad. Por eso, desde mi experiencia como guía Montessori y mamá.

Motivar y alentar a nuestros hijos, que nos sientan más cerca, dotar a sus días de estructura y darles ejemplos con un ambiente y unas conductas armónicas y respetuosas es algo clave.

En etapas más avanzadas ya nos podemos sentar a hablar con ellos y buscar soluciones. Hay tres pasos cruciales en la resolución de conflictos con niños y niñas que ya se expresan con soltura.

- ¿Qué ha ocurrido?
- ¿Cómo te has sentido?
- ¿Qué necesitamos para sentirnos todos mejor?

Prioriza la conexión y la motivación para prevenir este tipo de conductas en la que los niños pegan al enojarse. Cuando un niño o niña se siente en paz consigo mismo, puede sentirse en paz con los demás.

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