Acompañar el miedo de los niños con respeto según una guía Montessori

Los padres debemos empatizar con los miedos infantiles de nuestros hijos

Marta Prada
Marta Prada Formadora y Guía Montessori

El miedo es una emoción evolutiva que va cambiando según los niños van creciendo. Dentro de la educación emocional que ofrecemos a nuestros hijos, los padres debemos reflexionar sobre cómo podemos acompañar el miedo de los niños con respeto. A continuación, desde mi experiencia como guía Montessori y madre, te cuento algunas pautas a tener en cuenta para acompañar los temores infantiles con empatía.

Cómo acompañar el miedo de los niños con mucho respeto

Cómo acompañar el miedo de los niños

- ¡Mami, no te vayas! Tengo miedo a la oscuridad. ¿Y si viene algún monstruo?

Lo más probable es que el adulto tenga claro que no va a venir ningún monstruo. Por ese motivo los miedos de los niños a veces nos parecen absurdos y les restamos importancia:

- Vamos María, no digas tonterías. No hay ningún monstruo.

¡Todas las emociones que sentimos tienen cabida! ¡Todas las emociones son lícitas! No hay emociones que estén bien y emociones que estén mal. Lo que sí puede ser más o menos adecuado son las decisiones que tomamos en base a nuestras emociones.

Cuando una emoción se apodera de nosotros: el miedo, la ira, la rabia, la tristeza... Ocurre que nuestro cerebro queda secuestrado por esa emoción, y es esa emoción quien conduce nuestra vida, no nosotros. Cuando nos sentimos incomprendidos con nuestras emociones suele suceder precisamente que se hacen más fuertes. Me encierro en mi emoción y la voy haciendo más fuerte, porque cada vez tengo más pensamientos en mi cabeza gobernados por ella que no tengo manera de sacar al exterior, porque nadie los va a escuchar como necesito.

Es por eso, que lo más importante en la infancia, es acompañar los miedos que surjan de una forma sana y respetuosa. Esto les ayudará a los niños a expresarse en confianza e ir limpiando pensamientos tóxicos de su cerebro, sintiéndose más comprendidos y alentados.

¿A qué tienen miedo los niños según su edad?

Una guía Montessori y los miedos infantiles

Al llegar al mundo todo es nuevo. Lo desconocido asusta, porque nuestro cerebro está programado para la supervivencia. Cuando se percibe peligro, el cortisol (que es una hormona que se relaciona con el estrés) se eleva y nuestro cerebro activa 'el modo emergencia'. Este modo de emergencia nos vuelve cautos. Si no tuviésemos miedo a nada probablemente no sobreviviríamos mucho en este mundo.

Entonces, ¿a qué temen los niños?

- A lo desconocido, a la incertidumbre: nuevos medios (como el agua), nuevas personas, nuevas actividades, nuevas situaciones...
- A la soledad.
- A los ruidos.
- A la oscuridad.

En general, los niños pueden tener miedo a todo lo que, según sus creencias, pueda parecer una amenaza para su supervivencia o sus necesidades básicas de afecto, seguridad y estructura. Muchos miedos, con el tiempo, la experiencia y un acompañamiento empático y desde el respeto van desapareciendo.

¿Qué ayuda a los niños con miedo? Tips de una guía Montessori

Gestionar con respeto los miedos de los niños

1. Reforzar la autoestima de los niños para que tengan más confianza

Cuando un niño se siente seguro de sí mismo, tiene mucha más confianza para relacionarse con el mundo y las personas que habitan en él. De modo que la autoestima es crucial a la hora de minimizar miedos.

Una autoestima sana no depende de los halagos o las buenas notas que reciba, depende de las oportunidades que tenga para vivir logros, para descubrir sus fortalezas y sentirse realizado: que puedan contribuir en casa día a día, que escuchemos lo que tienen que decir, que les alentemos cuando se equivocan, que les demos tiempo cuando lo necesitan, que nos fijemos en sus progresos y sus esfuerzos más que en sus resultados, que se sientan queridos incondicionalmente, que tengan límites desde el respeto...

2. Cómo vivimos los miedos los padres y cómo los transmitimos a los hijos

Por otro lado, es muy importante observarnos a nosotros como adultos: ¿Qué me da miedo a mí? ¿Cómo vivo mis miedos delante de mis hijos? ¿Qué les transmito sobre el mundo que les rodea?

Voy a poner un ejemplo muy claro: Si estamos con nuestro hijo haciendo una excursión y de pronto nos encontramos una araña y el niño se detiene a observarla, como adultos podemos reaccionar de dos maneras: 'Aghhh qué asco una araña, me dan pánico, písala' o bien, podemos decir '¡Mira! Una araña. ¿Sabes que las arañas tejen sus propias telas?'.

Todas las experiencias que vive el niño le están aportando información para construir sus propias creencias. Es probable que si su figura de referencia manifiesta asco o temor frente a las arañas, el niño acabe creyendo que es algo que hay que temer. Sin embargo, lo más probable es que en el segundo caso siga fluyendo su curiosidad por descubrir. En otras ocasiones caemos en la sobreprotección, precisamente por el miedo a que se caigan, a que les rechacen, a que se frustren... Es una manera inconsciente de traspasar heridas y miedos a nuestros hijos.

Por eso, conocernos mejor a nosotros mismos, saber observarnos y pasar esos pensamientos tóxicos a nuestro lado consciente, nos ayuda a acompañar a los niños en sus miedos de una forma más sana.

[Leer +: La frustración según Montessori]

3. Trata de empatizar con los miedos de los niños

Empatizar con sus miedos les ayuda mucho a tomar perspectiva de ellos. Cuando siento que lo que me ocurre es normal, cuando tengo tiempo para ir enfrentando mis miedos acompañado y de forma progresiva sin sentirme forzado voy adquiriendo distancia con respecto a mi miedo.

Por ejemplo: si tuvieses que cruzar un bosque oscuro en mitad de la noche tú solo, es probable que sintieses miedo y prefirieses no hacerlo. ¿Verdad? Sin embargo, si te dijeran que lo vas a hacer acompañado por un guía experto, por alguien en quien tienes plena confianza y además llevaréis linternas, mapas y provisiones, es probable que, aunque sientas cierto miedo, tomes la decisión de intentarlo. Cuando hayas cruzado el bosque acompañado muchas veces, quizá un día te sientas suficientemente seguro como para cruzarlo solo.

Si a un niño le da miedo la oscuridad y validamos su miedo, lo normalizamos y le acompañamos, se sentirá más seguro. Poco a poco la experiencia le dirá que no hay nada que temer y podrá enfrentarse solo a la situación. Esto puede tomar más o menos tiempo, en función de si ha habido experiencias traumáticas previas, en función de su autoestima, en función de nuestros propios miedos, en función de la edad...

Los miedos de los niños con respeto

4. Reflexiona sobre la realidad y la fantasía

Las experiencias a las que está expuesto el niño: películas inapropiadas para su edad, fantasía, mentiras... Crear un mundo paralelo en la infancia, aunque se haga con la mejor de las intenciones, puede tener repercusiones en el niño, pues su cerebro, hasta los 6 años, está ordenando experiencias y la fantasía desordena lo real.

Por ejemplo, si ante la muerte de un ser querido le decimos que se ha ido al cielo para evitarle el dolor, puede que eso le cause inseguridad respecto a lo que conoce, respecto a la confiabilidad de sus seres queridos. Los niños están forjando orden y necesitan acceso a la realidad de una forma muy concreta.

De la misma forma, cuando un niño tiene falta de límites, de cariño, cuando vive tensiones a diario en su familia, su red psíquica de seguridad se rompe y pueden despertarse más fácilmente miedos: al rechazo, al abandono...

Qué NO hacer al ayudar a los niños a gestionar sus temores

Consejos de una guía montessori de los miedos

Desde mi experiencia como guía Montessori, pero también como madre que trata de llevar una crianza respetuosa, estas son algunas de las claves que creo que debemos tener en cuenta para acompañar los miedos de los niños desde el respeto.

- Forzar a los niños para que se enfrenten a los miedos
A veces, los niños necesitan vivir otras experiencias que quizá nada tengan que ver con su miedo, para sentirse más seguros de ellos mismos y de su entorno. Por ejemplo: forzar a un niño de dos años a meterse en una piscina es contraproducente. Puede que necesite observar a otros niños en la piscina e ir contigo varios días, meter sus pies y salir y es probable que llegará  un momento en el que sienta suficiente seguridad como para hacerlo solo. Esta es una forma de acompañar desde el respeto un miedo de los niños.

- Abandonarles
Acompañar a un niño con sus miedos le ayuda a sentirse comprendido. Recuerda que hay que hacerlo siempre desde el respeto y la empatía.

[Leer +: Los errores al usar Montessori en casa]

- Reírnos de los miedos de los niños
Cuando alguien se ríe de mis miedos no solo contribuye a que se hagan más grandes, también destruye mi autoestima.

- Menospreciarlos
Todas las emociones son lícitas, todas las emociones tienen cabida, todas las emociones son importantes.

En conclusión, los miedos tienen una utilidad. Lo importante es que no nos bloqueen como seres humanos y que cuando tengamos miedo, podamos sentirnos comprendidos y acompañados para hacerles frente de forma progresiva, a nuestro ritmo, sin sentirnos forzados.

La forma en la que un niño siente el acompañamiento de cualquiera de sus emociones le ayuda a construirse como ser humano. De modo que si tu hijo o hija tiene algún miedo, te recomiendo que lo vivas con naturalidad, porque todos necesitamos sentir miedo de vez en cuando. Lo importante es sentirnos lo suficientemente queridos, comprendidos y acompañados para que esos miedos no nos bloqueen y podamos seguir avanzando.

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