Fulgencio el conejo miedoso - Cuento sobre el miedo para niños

Léelo con tu hijo/a y descubre a qué tiene miedo el conejo Fulgencio de este bonito cuento para niños

En este artículo
  1. Cuentos cortos sobre el miedo para niños - Fulgencio el conejo miedoso
  2. Preguntas de comprensión lectora sobre Fulgencio el conejo miedoso
  3. 8 frases tranquilizadoras que puedes decir a tu hijo si siente miedo
  4. Otros cuentos cortos y poemas para ayudar a niños que tienen miedo

Los miedos son muy comunes en la infancia. A la oscuridad, a los monstruos y a los desconocidos son algunos de los más frecuentes en los niños y, en muchos casos, desaparecen sin que no se de cuenta. Sin embargo, hay miedos que pueden llegar a paralizarles y hacerles sufrir, como le ocurre al conejo Fulgencio, protagonista de este cuento infantil escrito por la poetisa Marisa Alonso Santamaría. Si tu hijo está atravesando una etapa de miedos nocturnos o inseguridad, este cuento puede ayudarle a nombrar y comprender lo que siente, hablar de sus miedos, y darse cuenta de que no todo lo que imaginamos, es real.

Cuentos cortos sobre el miedo para niños - Fulgencio el conejo miedoso

Cuento sobre los miedos infantiles de los niños

Fulgencio era un conejo muy miedoso.

Una noche entró en su madriguera y se preparó una suculenta cena: zanahorias, alcachofas, nabos, brócoli y guisantes. De postre tomó un trozo de manzana y después, se fue a dormir.

Al rato, cuando estaba quedándose dormido, escuchó que llamaban a la puerta.
- Toc, toc, toc, toc.
- ¿Quién será a estas horas? - se preguntó, asustado, y en lugar de ir a ver quién era, dio unos pasos atrás y se fue al rincón más alejado de la puerta.

Volvieron a llamar.
- Toc, toc, toc, toc.

Fulgencio se agazapó en el rincón temblando de miedo. Unos segundos más tarde volvieron a llamar; esta vez más fuerte.
- Toc, toc, toc, toc.
- Seguro será el lobo. Me habrá olido y tendrá hambre - pensó Fulgencio. Sin dejar de tiritar y haciéndose una bola, se puso cara a la pared.

De nuevo llamaron insistentemente:
- Toc, toc, toc, toc, toc, toc, toc,toc.
- ¡Ayyyyyy! - gritó Fulgencio tapándose la cabeza con las patas y deseando volverse invisible con todas sus ganas. Seguro que es el águila. Me habrá olido y tendrá hambre.

Y así, muerto de miedo, agazapado en el rincón y hecho una bola, se quedó dormido cuando amanecía, vencido por el sueño.

Cuando despertó, a media mañana, tenía un aspecto horrible. Con los ojos hinchados fue a lavarse la cara para espabilarse. Aún con el miedo metido en el cuerpo decidió salir al exterior asomando poco a poco las orejas. Cuando vio que el camino estaba despejado saltó y, mirando desconfiadamente hacia atrás, empezó a caminar
- ¡Holaaaa! - escuchó a alguien saludar de repente, delante de sus narices.

Fulgencio, que no se lo esperaba, cayó patas arriba del susto que se llevó.
- ¿Te ocurre algo? - a tu casa, como habíamos quedado, y aunque me extrañó no debías estar, porque no me abriste la puerta - le dijo su amigo, mientras lo ayudaba a levantarse.
- ¡Eras tú! - exclamó Fulgencio con los ojos muy abiertos, a punto de volver a caer al suelo.

Entonces, sin decir nada a su amigo, pensó en lo tonto que había sido dando rienda suelta a su miedo.
¡Menuda nochecita había pasado!

Preguntas de comprensión lectora sobre Fulgencio el conejo miedoso

Poco antes de leer este cuento, puedes decirle a tu hijo que todos tenemos miedo alguna vez y que juntos pueden descubrir qué le pasó a Fulgencio, así como lo que imaginó antes de saber la verdad. Posteriormente, comprueba si tu hijo ha prestado la suficiente atención a este relato o si comprendió lo que leía. Puedes hacerle estas preguntas:

  • ¿Qué se preparó Fulgencio de cenar antes de dormir?
  • ¿Qué hizo Fulgencio cuando escuchó que llamaban a la puerta?
  • ¿Quiénes imaginó Fulgencio que podían estar en su puerta?
  • ¿Cómo pasó Fulgencio la noche por el miedo que sentía?
  • ¿Qué hizo Fulgencio cuando salió de su madriguera al otro día?
  • ¿Quién había estado llamando a la puerta de Fulgencio?
  • ¿Qué comprendió Fulgencio al saber quién había llamado a su puerta?

Después del cuento, puedes preguntarle cuáles son sus miedos, si alguna vez se ha imaginado algo que luego no era tan terrible o qué miedos imaginamos y luego descubrimos que no son reales. Esta es una forma de validar los miedos de tus hijos, a la vez que puedes aprovechar para contarles que tú también has tenido miedo, haciendo que lo vean como algo normal.

Puedes hablarles de algún temor en particular que sentías cuando eras pequeña, como miedo dormir sola o a escuchar ruidos por la noche. Explícales, con palabras sencillas, que incluso los adultos sentimos miedo y que no es algo de lo que deban avergonzarse. Eso sí, compartir tus propios miedos no es alimentar los suyos ni contar experiencias que puedan asustarles más.

Se trata de transmitirles un mensaje de confianza al descubrir que tú también has sentido algo parecido y cómo poco a poco aprendiste a manejarlo. Cuando un niño se siente escuchado y no juzgado, le resulta más fácil calmarse y expresar qué le preocupa, por lo que estas frases pueden ayudarte:

  • 'Te creo: sé que para ti ese miedo se siente real'.
  • 'Vamos a comprobarlo juntos'.
  • 'Respiramos, miramos y después decidimos qué hacer'.

8 frases tranquilizadoras que puedes decir a tu hijo si siente miedo

Frases tranquilizantes para niños

Si tu hijo siente miedo, tus palabras son el refugio ideal. Háblale con calma, valida lo que siente y recuérdale que no está solo, ya que esto le ayudará a recuperar poco a poco la seguridad en sí mismo. Las siguientes frases pueden servirte para acompañarlo sin alimentar más sus temores.

  1. 'Sé que eso te asusta pero no tienes que enfrentarte a ese miedo tú solo'.
    Algo simple pero que le transmite compañía y seguridad.
  2. 'Estoy contigo: vamos a tomar un momento para calmarnos'.
    Ayuda a bajar la intensidad del miedo antes de actuar contra él.
  3. 'Podemos encender la luz y mirar qué hay en la habitación'.
    Le invitas a comprobar lo que hay en realidad sin alimentar su temor.
  4. 'A veces la mente inventa cosas si estamos cansados o asustados'.
    Le ayuda a comprender de dónde puede provenir esa sensación.
  5. 'Mira a tu alrededor: tu cama, tus juguetes y tu cuarto son los mismos'.
    Le devuelve a la realidad de estar entre elementos conocidos.
  6. 'Puedes tomar mi mano mientras ambos respiramos despacio'.
    Combina contacto, acompañamiento y logra la regulación emocional.
  7. 'Tu cuerpo se ha puesto en alerta, podemos ayudarlo a relajarse'.
    Le enseña a tu hijo a reconocer lo que ocurre físicamente si siente miedo.
  8. 'Vamos a elegir algo que te haga sentir seguro para tenerlo cerca'.
    Pueden elegir un peluche, una luz tenue u otro objeto especial.

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