Bebés con miedo a caminar

Cuando los bebés no quieren comenzar a andar

Jimena Ocampo Lozano

A algunos niños cuando comienzan a andar, les da miedo soltarse de las manos de los padres o de los muebles. Caminan fenomenal sujetándose de la mano de papá y mamá o apoyándose en los muebles, pero en el momento en que el apoyo o la ayuda desaparece, les da miedo y se sientan en el suelo y siguen gateando. 

Esto suele ser normal, y no hay que preocuparse en exceso. Debemos tener en cuenta que para caminar se necesita coordinación, fuerza, seguridad y confianza. Puede que el niño sea más temeroso, que todavía no esté preparado para andar sin apoyos, o que en un momento que se haya soltado a andar solito se haya asustado porque se ha caído o ha perdido el equilibrio. Te contamos qué hacer ante bebés con miedo a caminar. 

Cuando el bebé tiene miedo a caminar

Bebés con miedo a andar

Los padres solemos preocuparnos si vemos que nuestro bebé todavía no camina o si vemos que tiene excesivo miedo, pero tenemos que entender que en la mayoría de los casos es normal y que seguramente nuestro niño sea más temeroso o simplemente aún no ha llegado su momento.

Pero como siempre, hay algunas cosas que los papás podemos hacer para que nuestro hijo coja confianza y finalmente se suelte a andar.

- Lo primero de todo, no obsesionarse. Cada niño tiene su ritmo, y más tarde o más temprano todos aprender a caminar solitos.

- No forzar. Muchas veces cuando nos agobiamos porque vemos que no anda, forzamos situaciones para que camine solo, (le retiramos los muebles o le soltamos de la mano), o no le dejamos que gatee y le "forzamos " a andar. Hay que evitar estas situaciones, porque puede ser contraproducente.

- Tenemos que estimular pero no obligar. Puedo poner juguetes que le gusten en una silla o mesa bajita para facilitar que se ponga de pie, moverlos de lugar para que con apoyos vaya a por ellos, alejarlos, pero dejar que el niño sea el que marque los ritmos y la manera de alcanzarlos.

- Ofrecerle apoyos móviles, como un correpasillos, o un cajón que pueda arrastrar para moverse por la casa o por la calle. Así experimentará la sensación de desplazarse y poco a poco cuando vaya teniendo un buen equilibrio,  fuerza en el cuerpo y coordinación,  irá prescindiendo de los apoyos.

- Si se cae o se tropieza, tratar de no dramatizar. Es normal que si se caen nos asustamos, pero si acudimos a cogerlos con cara de miedo o se susto, el niño puede interpretar que lo que ha pasado es grave y peligroso y asustarse, lo que no facilita que se suelte a caminar solo, porque cree que es peligroso.

- Vigilarles pero sin estresarnos. Podemos procurar un entorno libre de obstáculos para que el niño no tropiece y se golpee, pero no podemos garantizar el riesgo cero, por lo que podemos estar con ellos y controlándoles pero sin sobreproteger.

- Reforzar cada avance que hagan. Si de pronto un día se suelta de una mano, o da un paso él solito, podemos aplaudirle, elogiarle, sonreírle, demostrarle que nos alegramos mucho,  así el niño verá que es algo positivo y será más fácil que vuelva a hacerlo y avance en su desarrollo.

Normalmente los niños pueden tardar hasta los 18 meses para aprender a caminar solos, por lo tanto no debemos preocuparnos en exceso si tarda un poco más el resto de niños e su edad, aunque si pasado este tiempo sigue sin soltarse, sería bueno valorar si hay algún problema a nivel psicomotor o madurativo. Algunos niños tardan más en alcanzar los hitos evolutivos que otros, pero ante cualquier sospecha podemos acudir al pediatra o a un experto en desarrollo infantil, que puedan valorar la situación  y asesorarnos sobre la mejor manera de actuar.