Cómo saber si los miedos de los niños son normales o son problemáticos

Cuándo debemos preocuparnos ante el miedo limitante de nuestro hijo

El miedo es una emoción básica, muy común en la infancia y que nos acompaña de diferentes formas a lo largo de nuestra vida. El miedo es necesario, porque nos ayuda a tener prudencia y ser capaces de prevenir una amenaza externa. Sin embargo, dominar el miedo no es fácil, y a menudo puede convertirse en un conflicto limitante. La psicóloga Silvia Álava nos explica en qué momento el miedo de los niños se convierte en un problema y cuándo hablamos de miedos normales.

Hablamos en detalle sobre los miedos infantiles y te damos algunas herramientas con las que poder trabajar en casa los temores infantiles ¡te serán de gran ayuda!

Cuándo los miedos de los niños son normales o problemáticos

Los miedos normales y problemáticos de los niños

Los miedos de los niños son evolutivos, cambian con el tiempo y según la edad de los niños, unos desaparecen mientras que otros nuevos hacen acto de presencia. Tú misma te habrás dado cuenta de ello, tu hijo, cuando era bebé, tenía miedo de quedarse solo, de que su mamá se fuera, y ahora que ya ha crecido un poquito, mostrará otros miedos como el temor a la oscuridad, a los ruidos fuertes o incluso al rostro de personas desconocidas.

Por ello, podemos decir que los miedos son normales (¡todos tenemos miedo!). Sin embargo, cuando se trata de un miedo infantil que interfiere en la vida cotidiana del pequeño, o incluso de la familia por el comportamiento que manifiesta, tenemos que hablar de miedos problemáticos o limitantes.

Por ejemplo, cuando vemos que el niño no se atreve atravesar el pasillo de casa o tiene que pasar por él corriendo, con las luces encendidas o acompañado de mamá, papá o su hermano, puede ser un pequeño síntoma, una señal, que nos dice que ese niño o niña quizás necesite algo de ayuda. Este miedo, está limitándole (no le permite ir solo al baño o coger agua por la noche si tiene sed) podría llegar a ser problemático si no lo guiamos.

Cómo cambian los miedos infantiles según los niños crecen

Los miedos infantiles cambian

Los miedos, como decíamos, son evolutivos, pero también pueden ser expansivos, es decir, si tú no te enfrentas a él y no lo superas, el miedo podría llegar a generalizarse. El niño que no se enfrenta al miedo, no trata de resolverlo, plantarle cara o relativizarlo, al final termina por hacerle creer que en verdad no es capaz de hacerle frente.

Por ello, debemos ayudar a nuestros hijos a reducir el nivel de ansiedad baje en una situación que causa miedo, como la de quedarse solos en la planta de arriba de la casa o ir al baño a lavarse los dientes después de la cena mientras que los demás están en el salón.

Pongamos el ejemplo de que una persona tiene miedo a volar, si no hace nada para tratar de eliminar ese miedo de su vida, al final llegará a extenderse: experimentará miedo al ver un avión, a subir al tren o incluso al coche. Lo normal es que si los miedos infantiles, aunque podríamos decir lo mismo de los temores en los adultos, no se superan, se generalicen, vayan a más y sean la causa de otros miedos por el estilo.

Cómo ayudar a nuestros hijos a superar sus miedos

Ayudar a los niños a gestionar sus miedos

Tomemos ahora como ejemplo un miedo muy común en la infancia: el temor a los monstruos. ¿Qué podemos hacer para que nuestro hijo o hija supere este miedo tan típico?

1. Lo primero de todo será observar qué ve el niño a diario y que podría estar causándole miedo: los dibujos de la televisión, tal vez un póster que tiene en su habitación... Identificamos aquellos aspectos que están alimentando su miedo a los monstruos y los sustituiremos por cosas más amables que le hagan estar tranquilo y calmado.

2. Hablaremos en casa con naturalidad sobre los miedos explicándoles a los niños que son normales, que se trata de una emoción que todos sentimos alguna vez... Podemos hablarles incluso de los miedos que sentimos nosotros en nuestra infancia y de qué hacíamos para evitar que nos parasen, esto dará pie a que los niños expresen libremente cómo son sus miedos y qué les hacen sentir.

3. Lo siguiente será desmontar miedo por miedo a nivel cognitivo, de conocimiento, para que el niño se vaya dando cuenta de que el miedo en verdad es irracional, no tiene base, fundamento ni argumentos. 'No tengo por qué tener miedo a los monstruos sí que no existen ¡no pueden hacerme daño!'. Ese monstruo solo está en su cabeza y nosotros podemos darles argumentos para que lo saque de ahí.

4. Cuando hayamos desmontado el miedo, trataremos de sustituirlo por una imagen más amigable, cada vez que salga ese personaje que nos atormenta nos imaginaremos que estamos en la playa jugando con los amigos a hacer un castillo de arena u cualquier otra situación que sabemos que al niño le va a transmitir buenos recuerdos, ¡su miedo se habrá esfumado para siempre!

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