Claves para saber si tu hijo te tiene miedo o respeto

Cómo saber si estás utilizando el miedo o el respeto en la educación de tu hijo

No, no es lo mismo. Una cosa es miedo y otra respeto. Y dependiendo de lo que utilices en la educación de tus hijos, obtendrás unos u otros resultados. Pero a veces, el límite entre miedo y respeto es muy difuso, casi imperceptible. ¿Cómo podemos saber si mi hijo me tiene miedo o por el contrario me tiene respeto? Descubre las claves para saber si tu hijo te tiene miedo o respeto. 

7 claves para saber si tu hijo te tiene miedo o respeto

Miedo o respeto

Según un gran número de psicólogos, existen dos tipos de educación diferentes, según se basen en estos dos pilares: autoridad o respeto. Aunque suene parecido, no es lo mismo. Una cosa es imponer una disciplina, positiva para los niños, desde el cariño, y otra cosa es ser autoritario, es decir, imponer tus normas y límites a base de 'porque yo lo digo'. Tal vez pienses que la autoridad consigue respeto. Pero no es así. La autoridad consigue miedo, frente a la disciplina positiva, que consigue respeto. 

El respeto se gana escuchando a los hijos. La autoridad se impone, sin más. A corto plazo puede que funcione. A largo plazo, tus hijos puede que sólo te hagan caso por miedo a las consecuencias. Pero a veces es difícil saber si un niño obedece por miedo o respeto. Aquí tienes las claves para averiguarlo. Tus hijos te tiene miedo si...  

1. Una de tus frases favoritas es 'porque yo lo digo'. Es muy típico de padres autoritarios. Las normas se imponen porque sí, porque lo ordeno yo. Sin más. 

2. No les escuchas. No dejas a tus hijos exponer lo que piensan o por qué ha actuado de una u otra manera. Lo mejor es dejar que se expresen y explicarles por qué estás enfadado o enfadada.

3. No inspiras confianza, sino miedo. Ahí está la gran diferencia entre el miedo y el respeto. Un jefe puede inspirar miedo o puede ser para sus trabajadores un gran ejemplo a seguir, alguien admirado y respetado. Tú... ¿qué clase de jefe serías frente a tus hijos? ¿Un jefe al que todos temen? ¿O un jefe al que admiran y respetan?

4. Nunca les enseñas a hacer algo. Sólo se lo ordenas. Para que los niños hagan las cosas, primero deben aprender a hacerlas. Si les ordenas recoger el cuarto pero nunca lo hiciste con ellos para que vieran cómo se hace, tal vez no sepan hacerlo. En realidad los padres somos un ejemplo para los hijos. Si haces algo delante de tus hijos y luego les pides que lo hagan ellos, sentirán admiración. 

5. No les respetas. El respeto se gana respetando a los demás. Sí, es como una especie de karma, se te devuelve lo que tú das. En el caso del respeto es bastante claro. Si tus hijos ven que les respetas, y que intentas ser justo con ellos a pesar de exigirles algunas cosas que no quieren hacer, ellos también te respetarán.

6. Nunca les pides las cosas con un 'por favor'. No cuesta nada terminar con esta coletilla al final de las frases. '¿Puedes terminar ya de desayunar, por favor?'. Muchos padres dirán que a los hijos no hay que pedirles las cosas con tanta amabilidad, que así lo que se consigue es perder la autoridad... y el respeto. Sí, se pierde autoridad, pero no respeto.

7. Les amenazas y gritas constantemente. ¿Te imaginas que tu jefe te estuviera gritando y amenazando todos los días? Estarías deseando irte de allí. Perdería el respeto y al final lo único que conseguiría es lo contrario...cierto desprecio y rechazo. Alguien que no confía en ti no merece tu respeto, ¿verdad? Lo mismo ocurre en casa. Un niño que sólo recibe gritos y amenazas, terminará obedeciendo sólo por miedo, pero deseará escapar de esa situación de alguna manera.

No te confundas. Tu casa tampoco es una democracia. Los padres deben decidir y tener el mando. No es un lugar en donde se consensúan las normas. Las normas y los límites los imponen los padres. Pero siempre desde el cariño, y no desde el miedo.