Cómo escuchar para que tus hijos hablen

"Mi hijo no me cuenta nada", es una frase muy habitual entre las madres y padres que conozco. Siempre hay un niño o niñas más comunicativo en el grupo de amigos de nuestros hijos que nos mantiene al día de las cuestiones del colegio: si el profesor les ha castigado, si van a hacer una excursión, sobre ese debate tan interesante que tuvieron en clase... Porque si fuera por nuestros hijos, algunoso padres no nos enteraríamos de nada.

La pregunta es: ¿no cuentan nuestros hijos porque son reservados o porque no sabemos escucharles? Los niños, tus hijos, son listos e intuitivos a rabiar, quizás si no cuentan es porque no escuchas.

Aprendiendo a escuchar a los hijos

Aprender a escuchar a los hijos

Hagamos examen de conciencia: ¿de verdad tenemos tiempo para todas las historias que cuentan nuestros hijos? Quizás les hemos dicho tantas veces que eso de... "dímelo luego que estoy muy ocupada", que acaban asumiendo esa multitarea nuestra como un obstáculo a la comunicación. De tal manera, que cada vez nos cuentan menos.

También es cierto que muchas veces se nos olvida preguntarles por su día, y no nos tomamos el tiempo suficiente para sentarnos a escuchar sus historias. Sin embargo, de esta manera, estamos creando una brecha enorme entre padres e hijos, estamos frenando la comunicación y el diálogo en familia. Si nuestros hijos no cuenta, quizás no sea porque son tímidos, callados o reservados, quizás sea porque no nos hemos tomado el suficiente tiempo para escucharles. Pongámosle remedio: 

1. Tómate el tiempo necesario para escuchar: espera a un momento en que no tengas nada que hacer, reserva un tiempo todos los días sin distracciones, ni móvil, ni lavadoras pendientes, para sentarte con tus hijos y escucharles, aunque su historia te parezca pequeña o banal.

2. No le fuerces: no le obligues a contarte por qué se enfadó con su amigo si en ese momento no quiere, pero sí déjale saber que estarás ahí para cuando esté dispuesto a hablar y que quizás puedas ayudarle a solucionar su problema.

3. Realiza una escucha activa: seguro que en muchas ocasiones te has descubierto mirando a una persona mientras habla y asintiendo mientras piensas en otra cosa. Evita esta actitud con tu hijo, haz que se sienta escuchado realizándole preguntas sobre su explicación o haciendo comentarios al final de su charla.

4. No le interrumpas: espera a que termine para realizar esas preguntas o comentarios. A él le cuesta más que a ti encontrar las palabras o contar una historia de principio a fin sin enredarse, quizás dé muchas vueltas, pero está aprendiendo a explicarse.

5. No le juzgues: si cada vez que te cuenta algo tu hijo tiendes a reprenderle o a emitir juicios sobre lo que hizo o por qué lo hizo, cada vez acudirá menos a ti. Deja que se exprese, que cuente lo que hizo, incluso si estuvo mal. Quizás sólo quiere ser escuchado, en otro momento podrás darle una lección sobre lo que está bien y lo que no lo está.