Montessori - Cómo poner normas en casa y que los niños las respeten

El ejemplo de los padres y el ambiente preparado según Montessori ayudan a los niños a cumplir con las normas de convivencia

Marta Prada
Marta Prada Formadora y Guía Montessori

Vivir sin normas es bastante similar a vivir sin respeto. Y vivir sin respeto es vivir sin libertad. Eso nos anula como seres humanos, así que podemos decir que necesitamos unas reglas básicas para convivir. En este artículo te contamos cómo poner normas en casa (siempre desde la empatía con el desarrollo de nuestro hijo o hija) y que los niños las respeten según la filosofía Montessori.

Poner normas en casa para niños según la filosofía Montessori

Normas en casa según Montessori para niños

Si bien sabemos que las normas son necesarias, no siempre podemos verlas, leerlas o escucharlas, ¿verdad?

Sí que hay carteles que nos indican que no se puede fumar en los hospitales, pero no hay ningún cartel que nos indique que debemos dar los 'buenos días': eso no es una norma explícita, los modales en general no lo son, sin embargo, también son deseables porque nos hacen sentir mejor para convivir en sociedad.

Por tanto, a la hora de fijar normas en un hogar con niños también podríamos hablar de dos tipos de normas:

- Cuestiones básicas de civismo 
- Cuestiones que son deseables para convivir en armonía.

Es fácil confundir normas con límites. Digamos que los límites son las líneas rojas que acotan acciones concretas para que se cumplan esas normas.

Cartel para que los niños respeten las normas de convivencia

Cómo poner normas de convivencia para los niños

Algunos psicólogos y expertos en educación recomiendan establecer las normas en casa a través de un sencillo cartel (hecho por vosotros mismos) en el que podamos escribir las cuestiones principales que faciliten la convivencia positiva en un hogar, por ejemplo:

- Recogemos los juguetes después de jugar.
- Nos lavamos los dientes antes de comer.
- Nos hablamos con respeto.
- Tiramos la ropa sucia al cesto cuando nos la quitamos.
- La televisión la vemos solo una hora los fines de semana.

Reflejar estas normas en una pizarra o cartel, puede ser un recordatorio positivo, que tendrá fundamentalmente sentido cuando también los niños y las niñas participen en elaborarlas.

Esas pizarras sobre todo serán útiles cuando queramos instaurar nuevas dinámicas en casa o hacer cambios grandes en la convivencia, sin embargo, pasados unos días la pizarra pasará a un segundo plano y entonces lo que servirá son las dos cuestiones que más prioridad tienen en la filosofía Montessori. A continuación las analizamos: el ejemplo de los adultos de la casa y el ambiente preparado en el hogar.

El ejemplo de los adultos para que los niños cumplan las reglas

El ejemplo de los padres según Montessori

¿Cómo pedir a un niño que recoja sus juguetes después de jugar si el adulto cada día deja los zapatos junto al sofá o su chaqueta queda en la silla al llegar a casa? La única forma de influir en los niños y las niñas es el ejemplo. ¡Ojo! No es la principal forma de influir, es la única. ¿Cómo pedir a un niño que trate con respeto a sus compañeros si como adultos criticamos a nuestra suegra, perdemos los nervios en un atasco o gritamos a nuestra pareja?

Nuestras acciones son la principal referencia de nuestros hijos para aprender a convivir y relacionarse. Si no ven orden, ni respeto en nosotros será muy difícil que reproduzcan algo que no han absorbido porque no tienen una referencia constante en su día a día que tomen como patrón.

Es por ello que en la filosofía Montessori el adulto trabaja mucho en su propio autoconocimiento y crecimiento personal para poder ser una referencia coherente y sensata para los niños y las niñas. Cómo me cuido, cómo me relaciono y hablo con los demás, cómo trato el ambiente que me rodea, cómo me muevo, qué siento... Para ello se entrena la atención plena a través de la observación. Eso te permite elevar el nivel de consciencia sobre ti mismo y sobre los niños y las niñas.

Muchos adultos viven agotados y desgastados la educación de sus hijos porque ponen todas sus energías en el foco equivocado; el niño. Castigan, amenazan, gritan, sermonean... Es agotador y no funciona a largo plazo porque tienen que repetirlo día tras día. ¿Y si cambiamos el foco?

Además, en Montessori para hacer más visible para los niños y niñas esas normas de convivencia implícitas que no se leen, ni se escuchan, ni se tocan... Se trabaja con lo que se llama 'GRACIA Y CORTESÍA'.  Las lecciones de gracia y cortesía realmente son un entrenamiento, una preparación y una llave para que cuando llegue el momento el niño o la niña tengan certeza y práctica sobre cómo actuar.

¿Qué son las lecciones de gracia y cortesía para trabajar los modales?

Enseñar reglas de convivencia a los niños

Para trabajar las lecciones de gracia y cortesía, debemos formar pequeños grupos. Se convoca a los niños y niñas en un círculo y el adulto representa una situación para que los niños puedan fijarse y reproducirla.

Por ejemplo: 'Niños, os voy a mostrar cómo cerrar una puerta con 0 ruido'. Entonces el adulto se levanta y muestra lentamente cómo realizar la acción. Al regresar al círculo donde están los niños, les indica que así se cierra una puerta con 0 ruido y va pidiendo que uno a uno muestren a los demás cómo hacerlo. Es un juego realmente, los niños y las niñas lo viven así.

Estas lecciones de gracia y cortesía no se dan como un reproche o correctivo cuando un niño se equivoca y da un portazo, no se dan como amenaza o como aviso porque sabemos de antemano que van a dar portazos. Se dan sin más, cuando el adulto advierte que se necesitan, no hay reproches, no hay amenazas, no hay juicios, no hay señalamientos. Solo hay una mirada amorosa, ejemplo y práctica.

Eso permite que el niño lo viva con apertura, que lo absorba sin sentirse señalado por sus errores. Y se dan cada vez que el adulto las estimas oportunas, siempre acompañadas, por supuesto de la coherencia del adulto en su ejemplo. De nada servirá dar una lección sobre cómo cerrar una puerta con 0 ruido (o cualquier otra norma que pongamos en casa), que los niños y niñas practiquen y que después en su día a día vean que nosotros damos un portazo cada vez que cerramos. Es esa coherencia que viene después la que hace que a base de repetir y practicar el niño absorba, tal y como explica la filosofía Montessori.

Cómo hacer un ambiente preparado en casa para los niños

El ambiente preparado según el método montessori

Puede que no me creas si te digo que el mejor cartel de normas que puedes colgar en casa es un ambiente adaptado a la altura de tus hijos que permita cubrir sus necesidades y esté ordenado.

¿Cómo pedir a un niño que ordene cuando su hogar está saturado de cosas amontonadas? Si el ambiente inspira orden y calma lo cuidamos más. Imagina que entrases en un coche de un amigo totalmente descuidado; lleno de polvo, objetos por el suelo... Apuesto a que no pondrías demasiado cuidado al entrar. Sin embargo, cuando entras en el coche de un amigo que sabes que lava cada semana su coche y lo tiene impecable por dentro, tú mismo pones atención a sacudir tus zapatos antes de entrar. Eres mucho más cuidadoso, porque ese ambiente te inspira a serlo.

A los niños les ocurre lo mismo. Su entorno es un mensaje constante y potente para su aprendizaje. Un entorno adaptado a su altura le transmite el mensaje de que son seres valiosos para hacer cosas útiles. Cuando el entorno solo está adaptado al adulto, el niño se siente inferior e incapaz de hacer cosas útiles en él, porque el propio ambiente le está diciendo; 'Eres demasiado pequeño para esto'.

[Leer +: Normas y límites para niños según su edad]

Resulta fascinante ver cómo en los ambientes Montessori niños y niñas con tan solo dos años recogen su almuerzo, ponen su puesto en la mesa, tratan con cuidado los materiales... No es magia; ni esos niños son diferentes al resto. Simplemente tienen un ejemplo constante y coherente y un ambiente ordenado y adaptado a su tamaño que fomenta la cooperación para una convivencia armónica, con normas en casa que se respetan tanto por los niños y niñas como por los padres.

Cuando algunos adultos llegan a Montessori se frustran, porque creen que funciona con otros niños, pero no con los suyos. Montessori funciona con TODOS los niños y niñas del mundo, pero ojo, tienes que tener claro que detrás hay un gran trabajo personal del adulto, hay un gran ejercicio de consciencia y presencia. Solo cuando hay este trabajo detrás por parte del adulto las normas en casa empiezan a fluir de una forma más sencilla y natural, y entonces te das cuenta de que no hacen falta carteles, sino actitud, presencia plena y mucho, mucho ejemplo.

Cómo trabajar las normas de convivencia con los niños

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