Cómo evitar ser el malo porque pones normas y límites a tus hijos

Cuando eres el padre o madre mala a la hora de educar a los niños

Borja Quicios
Borja Quicios Psicólogo educativo

La ausencia de límites y normas en la familia puede traer consecuencias negativas para la educación de los hijos. Por eso, los límites son fundamentales para que los niños aprendan hasta donde pueden llegar. Les hace más responsables, favorecen su desarrollo mental, adquieren tolerancia, paciencia y orden, y les aporta seguridad.

En el desarrollo de su personalidad, los pequeños ensayan y comprueban estos límites poniendo a prueba a los adultos. Pero ¿cómo lograr no ser el malo porque eres tú quien pone normas y límites a los niños mientras que tu pareja queda como el bueno porque no lo hace?

Qué ocurre al poner normas y límites a los niños

ser el padre malo o madre mala por ser el que pone límites

Los progenitores, tanto la madre como el padre, deben conversar siempre sobre la educación de los hijos, tratar de ponerse de acuerdo.

Puede ocurrir que uno de los padres sea más estricto y el otro más permisivo, pero se debe tener claro que si uno de ellos pone un límite no se debe contradecir por lo menos delante del niño, ya que el pequeño podrá tener confusión creyendo que uno de los progenitores es bueno y el otro es malo.

Consejos para poner límites a los niños

Las madres y los padres son los principales educadores y formadores de sus hijos. Para poder llevarlo a cabo es importante que tengan sentido común, sean objetivos y, sobre todo, que no se desautoricen mutuamente.

No existe una fórmula mágica de cómo poner los límites. Cada situación será vista desde los recursos emocionales y las expectativas que tienen los progenitores puestas en el niño, teniendo en cuenta la etapa del desarrollo en la que el pequeño se encuentra y las características del propio niño.

Cuando se ponen los límites tiene que hacerse de una manera consciente. Estos deben ser razonables y respetuosos con la integridad del niño. Por todo ello, al poner los límites se consideran aspectos como:

  • Que las normas y los límites que se van a utilizar deben ser claros para el adulto ya que él será el encargado de transmitírselas a los niños de una manera comprensible para que las entiendan.
  • Transmitir las normas y los límites de manera positiva. De esta manera es más fácil para el niño entender mejor las cosas que puede hacer y no las que no puede hacer.
  • Es importante que el niño entienda que las normas se respetan porque tienen sentido para él y no porque las dice el adulto.
  • Decir no con sentido. Si el niño siente que se hace de una manera arbitraria se generará en él un sentimiento de rabia y frustración.

Por otro lado, son importantes las consecuencias que provienen de las normas. Estas hacen que el niño se autorregule. Por ello, deben de ser coherentes para que el niño respete la regla. Es decir, que la consecuencia no sea exagerada y que su cumplimiento sea real.

Cuando el niño cumpla la norma es vital el reforzamiento positivo para que sienta que vale la pena esforzarse para autorregularse. Las consecuencias permiten que el niño se autorregule. Estas deben de ser coherentes para que el niño respete la regla al saber que experimentara algo que no le agrade.