Los límites que se ponen los niños están para romperlos

Hay que romper las creencias que nos ponen limitaciones

Andrés París

Tal como dice el título, así es: Los límites que se ponen los límites están para romperlos.

No hay que creerse todas nuestras convicciones, sobre todo cuando se trata de nosotros mismos, puede que tengamos una realidad distorsionada. Si tus hijos tienen creencias negativas de sí mismos, y eso significa ponerse limitaciones, hay que enseñarles a romperlas.

Por qué los límites que se ponen los niños están para romperlos

Las creencias de los niños están para romperlas

Las creencias que se ponen los niños hay que romperlas. Una creencia es una declaración pública de tu manera de ver el mundo. Es totalmente subjetiva y está basada en tus experiencias, en tus aprendizajes, en lo que te dijeron una vez o te llevan diciendo durante mucho tiempo, en lo que te comentan personas de referencia para ti, o en lo que tu te dices a ti mismo.

Tenemos creencias de dos tipos: Las creencias limitantes  y las creencias potenciadoras.

- Un ejemplo de creencia limitante en un niño sería: Yo soy malo en matemáticas.  Me aterra hablar en público.

- Y, un ejemplo de creencia potenciadora en un niño sería: Cuando quiero lo consigo. Se me da muy bien dibujar.

Lo normal en los niños es tener más creencias limitantes que potenciadoras, por lo que les hace crearse barreras y obstáculos en su desarrollo integral como personas.

Insisto, las creencias no son una realidad objetiva sino que son una realidad subjetiva que se produce en cada niño/a.

La realidad es que cada uno de nosotros , actuamos según sus creencias, si piensas que eres malo en matemáticas, nunca actuarás siendo bueno en matemáticas, nunca afrontaras esta actividad con el ánimo adecuado.

 Por tanto, ¿qué debemos hacer los padres ante este tipo de creencias de nuestros hijos?

1- Animar a que tengan creencias potenciadoras.

2- Identificar aquellas que son limitantes y explicarles a nuestros hijos que son una creencia, que son una manera subjetiva de ellos mismos de percibir la realidad.

3- Retarles y estimularlos a que hagan acciones que vayan en contra de sus creencias. Para confrontarlos y se den cuentan de que estaban equivocados, de esta forma las iremos rompiendo.

Siguiendo con el ejemplo, si un niño de 8  años tiene la creencia de que es malo en matemáticas, podemos mandarle a comprar el pan  y que haga un ejercicio de traer bien las vueltas y que haga bien las operaciones de la compra. Siendo así, después le haremos la siguiente afirmación, siempre en positivo, "esto demuestra que eres bueno en matemáticas"..... y así iremos ayudando a que rompa sus creencias.

No permitas que tus hijos vivan limitados, debemos ayudarles a que rompan las creencias erróneas.