Disciplina Positiva en casa con los niños: límites, castigos y premios

Los padres buscamos aplicar la crianza respetuosa con nuestros hijos en casa

María Machado

La Disciplina Positiva no es dejar que tus hijos hagan lo que quieran cuando quieran; tampoco es decirles a todo que sí o adoptar un estilo de crianza permisivo. La Disciplina Positiva nos anima a poner el foco en nosotros mismos, los padres, para revisar la relación que estamos construyendo con nosotros mismos y con los niños. El objetivo es relacionarnos en casa con ellos desde el amor, respeto, empatía, pero también desde la firmeza. Entonces, ¿qué cabida tienen los límites, castigos, premios y demás herramientas educativas que tradicionalmente se han usado?

Para reflexionar, aprender de nuestros errores y saber más sobre crianza respetuosa y consciente, hemos charlado con la psicóloga e integradora social Mariana Capurro y la maestra de educación infantil Yolanda Soriano.

Cómo poner límites respetuosos según la Disciplina Positiva

Usar la disciplina positiva en casa

Cada vez somos más los padres que están apostando por un estilo de crianza respetuoso y aplican la Disciplina Positiva en casa. Por ello, se nos ponen los pelos de punta cada vez que percibimos alguna conducta que huela a autoritarismo. Tratando de huir de esos modelos tradicionales de educación, podemos llegar a considerar que los límites restringen de forma muy estricta la libertad de nuestros hijos. ¿Hay que evitar los límites?

Para nada. Tal y como nos explica la psicóloga Mariana Capurro, los niños necesitan tener límites; su cerebro los necesita para saber cómo enfrentarse a la realidad que les rodea. Cuando un niño crece sin límites no es feliz, se siente perdido y desprotegido, le cuesta enfrentarse a la frustración de no conseguir lo que quiere... Los límites y las normas ayudan a los pequeños a sentirse seguros porque saben qué pueden y qué no pueden hacer, saben qué viene después de cada momento, les ayudan a sentirse útiles y queridos...

Sin embargo, lo que nos propone la Disciplina Positiva es reflexionar sobre desde qué posición ponemos esos límites tan necesarios para nuestros hijos. Se trata de aprender a ponernos en su lugar para saber qué guía necesitan y revisar nuestras necesidades para saber qué normas requerimos en nuestro hogar.

Cuando los límites de los niños son respetuosos y amables

Límites según la disciplina positiva

Es posible que ciertos límites se puedan negociar con los niños (teniendo en cuenta su edad), pero hay otros que serán inamovibles (sobre todo los que tienen que ver con el bienestar físico y mental de toda la familia). Lo que nunca puede faltar a la hora de establecerlos es la amabilidad y el respeto.

Una buena forma para fijar estos límites (y que todos los miembros de la familia los tengan claros) es organizar una asamblea familiar. En esta, informaremos a los niños sobre cuáles son las normas que tenemos en casa y les explicaremos qué está permitido y qué no. Podemos escuchar su opinión y ceder (si lo consideramos oportuno) en ciertos puntos, pero también debemos ser firmes en aquellos límites que son imprescindibles para nosotros.

Una vez que hemos acordado las reglas, podemos hacer un cartel o mural entre todos para que no se nos olviden. De vez en cuando, podremos volver a él con los niños y recordárselos (no podemos pretender que cumplan los límites si no se acuerdan de ellos).

Crianza respetuosa: Por qué evitar los castigos para educar

La crianza respetuosa y los castigos a los niños

¿Los castigos funcionan para educar a los niños? La respuesta de la maestra Yolanda Soriano es rotunda: ¡para nada!

Es posible que los castigos cambien una conducta a corto plazo (amenazamos al niño con castigarle como no deje de gritar y el niño deja de gritar al momento). Sin embargo, no conseguimos que los niños aprendan por qué no pueden gritar en ese momento y, por tanto, no estamos procurando un aprendizaje a largo plazo (que, a fin de cuentas, es lo que los padres buscamos: preparar a nuestros hijos para su vida presente y futura).

Párate y reflexiona: ¿cuántas veces te has descubierto a ti misma poniendo el grito en el cielo o amenazando con el peor de los castigos a tu hijo por una falta que, en realidad, no ha sido tan grave (solo ha roto un jarrón y podemos comprar uno nuevo, solo se ha sentado en el sofá con zapatos y la funda se puede lavar...)?

Una buena forma para asegurarnos de que no penalizamos a nuestros hijos es tratar de conectar con ellos antes de llevar a cabo la corrección. Si revisamos cómo nos sentimos y si esta actitud se ajusta realmente a lo sucedido, podremos evitar sobrerreaccionar.

Consecuencias y el enfoque en soluciones para los niños

Castigos y premios para los niños

Entonces, ¿qué herramientas propone la Disciplina Positiva para educar a los niños? Llegados a este punto, podemos hablar de las consecuencias y cómo sirven para que los niños sepan anticiparse a aquello que pueden y no pueden hacer. Por ejemplo, una consecuencia sería: si metes los dedos en el enchufe, te puedes hacer daño; si no llevas la ropa al cesto de la ropa sucia, no la vas a tener limpiar para ponértela mañana.

A la hora de utilizar las consecuencias, debemos tener cuidado de no caer en un castigo encubierto. Para ello, debemos asegurarnos de que la consecuencia que proponemos es razonable (es decir, no se debe a una reacción nuestra exagerada), está relacionada con lo que ha ocurrido, es respetuosa para el adulto y para el niño y es útil para que los niños aprendan a resolver un problema.

De hecho, debemos ir un paso más allá: proponer un enfoque en soluciones, es decir, invitar al niño a buscar la solución al conflicto que ha tenido lugar con su comportamiento.

Disciplina Positiva en casa: Los premios tampoco educan

Los premios para educar a los niños

La mayoría de los padres tenemos clara la inconveniencia de usar los castigos a la hora de educar a nuestros hijos. Sin embargo, podemos caer fácilmente en el error de usar los premios porque nos parecen una herramienta más positiva. A pesar de ello, la Disciplina Positiva explica fácilmente que también son un recurso obsoleto al criar de forma respetuosa a nuestros pequeños.

Igual que ocurre con los castigos, los premios pueden tener un efecto inmediato: le decimos a nuestro hijo que le regalaremos el videojuego que quiere si se porta bien en casa de los abuelos. Como consecuencia, efectivamente, el niño tiene una 'buena conducta' ese día pero ¿realmente le estamos enseñando a largo plazo cómo es el comportamiento que se espera de ellos en determinados contextos?

Debido a los premios materiales, podemos generar que los niños tengan la necesidad de buscar la aprobación de otras personas, además de enfocarse únicamente en la recompensa.

Aunque a todos los padres nos gustaría tener una receta mágica para educar 'correctamente' a nuestros hijos, no podemos pensar que la Disciplina Positiva nos la va a ofrecer. Se trata, más bien, de un cambio hacia la crianza respetuosa y consciente, además de un trabajo a largo plazo que nos ayudará a hacer un cambio de mirada hacia la relación con nuestros hijos pero también con el resto de personas de nuestro entorno.

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