Alternativas para no educar a los niños con amenazas

Errores y consecuencias de educar con gritos, castigos y amenazas a los niños

Borja Quicios
Borja Quicios Psicólogo educativo

Educar es una tarea muy cansada y, en ocasiones complicada, pero cuando los padres llevan a cabo esta tarea encuentran una gran recompensa. Los progenitores no siempre educan a sus hijos como les gustaría. A veces por la falta de tiempo, otras por el cansancio acumulado debido al trabajo, por la situación en la que se encuentran o por el carácter del propio hijo. Lo que hay que tener claro es que educar a los hijos con amenazas no es un recurso educativo adecuado para ninguna de las partes.

Por qué utilizamos las amenazas con los niños

consejos para evitar educar a los niños con amenazas

Las amenazas son la manifestación de la violencia, no física, pero sí psicológica. Estas suelen ir acompañadas de gritos que pueden parecer inofensivos pero pueden afectar a los niños en su comportamiento y a nivel psicológico.

Muchas veces los padres recurren a las amenazas porque encuentran supuestas ventajas como: ser un recurso rápido y sencillo de utilizar, no requiere un desgaste intelectual para su uso, se puede conseguir el objetivo a corto plazo, o puede infundir carácter de autoridad al que lo utiliza. Otras veces, los padres utilizan las amenazas para controlar el comportamiento de los niños debido a que les faltan recursos como:

  • Saber marcar límites y unas consecuencias congruentes y adecuadas.
  • Los padres están “desconectados” del niño y lastiman su auto-concepto.

Esa falta de recursos hace que muchos padres educan a los niños con amenazas cuando sienten que pierden el control. De esta manera intentan regular el comportamiento del niño basándose en el miedo.

5 consecuencias de educar a los niños con amenazas

  1. El empleo continuo de amenazas puede conllevar al deterioro de la autoestima del niño. No se sentirá valorado por sus padres e, incluso, puede revelarse y desafiar la autoridad de sus padres constantemente.
  2. La continua amenaza puede causar estrés en el niño y no será beneficioso para su desarrollo.
  3. Con las amenazas no se enseña al niño a asumir las responsabilidad de sus actos, se le enseña a actuar para evitar un castigo.
  4. Las amenazas que se utilizan suelen tan fuertes que los padres no las cumplen, por lo que la palabra de los padres pierde autoridad y credibilidad.
  5. El niño aprenderá del ejemplo continuo de las amenazas de sus padres y se acostumbrará a este tipo de conducta. Luego empleará las amenazas como forma de relacionarse con sus amigos, conocidos e incluso contra sus padres.

Qué podemos hacer para no utilizar amenazas en la educación

Las amenazas a las que recurren los adultos como recurso educativo vienen, como ya sabemos, acompañadas de consecuencias negativas. Por tanto, los adultos deben de encontrar las verdaderas alternativas que ayuden a los niños a aprender y a crecer de forma sana. Como por ejemplo:

- Generar respeto
Es probable que el niño obedezca frente a la amenaza. Sin embargo, cuando el niño crece y desaparece el miedo, se pierde el respeto. Por ello, es necesario que el niño sepa que los padres son la autoridad pero desde el respeto mutuo.

- Utilizar explicaciones válidas
La utilización del argumento: 'porque lo digo yo...' no funciona. Se debe dar una explicación clara y precisa para que el niño comprenda y pueda reparar lo que está haciendo mal.

- Ponerse en el lugar del niño
Los niños no son adultos. Hay que intentar ver las cosas desde su punto de vista.

- Hablar en positivo
Cambiar el contexto de las palabras. . Los niños crean imágenes de nuestras palabras. Así, será mejor que le digas: 've más despacio' a decirle: 'No corras'.

- Ser modelo de valores

- Que el niño pueda elegir
El pequeño debe sentir que tiene voz. Dar alternativas para elegir le hace sentir que puede decidir.

Puedes leer más artículos similares a Alternativas para no educar a los niños con amenazas, en la categoría de Castigos en Guiainfantil.com.