15 conductas cotidianas que os delatan como padres sobreprotectores

Conoce las consecuencias de sobreproteger a los niños

Gabriela Matienzo
Gabriela Matienzo Psicóloga infantil

Si preguntáramos a todos los padres del mundo qué quieren para sus hijos, seguramente la mayoría de las respuestas serían referentes a formar seres humanos felices y plenos. En esta noble labor cada uno tiene diferentes perspectivas, todas siempre con las mejores intenciones claro está. Sin embargo, algunas se mueven en los extremos, como las que caen en la sobreprotección y el control absoluto. El problema es que muchas veces no somos conscientes de ello. De ahí que a continuación vamos a señalar algunas conductas diarias que delatan a los padres sobreprotectores.

Las madres y los padres sobreprotectores

Conductas de los padres sobreprotectores

Los padres sobreprotectores y controladores normalmente justifican sus actos en términos de 'cuidados y protección' de los peligros y amenazas con las que sus hijos se pueden topar en el mundo (realmente así lo creen)- Y si bien es cierto que uno de los deberes básicos de los padres es proteger, hay límites y lo ideal es siempre buscar el equilibrio.

Estos padres deben aceptar que hay momentos en los que irremediablemente deberán dejar a los niños tener sus propios tropiezos y aprender de ellos. Otros toman decisiones la mayoría de las veces en base a lo que les tocó vivir a ellas en su infancia y parecen olvidar que no se trata ya de sus vidas, sino de la de una nueva persona que vive en otros tiempos y que tiene derecho a explorar el mundo, vivir sus propias experiencias y tomar sus propias decisiones; obviamente según cada etapa de desarrollo por la que atraviesen.

Podríamos pensar que los padres sobreprotectores de niños pequeños tendrían que relajarse cuando sus hijos crecen y tienen más armas para enfrentar situaciones nuevas o peligrosas, sin embargo, en muchos casos entre más crecen, el control se vuelve más estrecho.

Las consecuencias de sobreproteger a los niños

Los peligros de sobreproteger a los hijos

Una vez llegó una mamá muy agobiada a mi consultorio porque se acababa de enterar de que su hija adolescente estaba dada de baja de su último año de preparatoria por ausencias. La madre estaba realmente sorprendida ya que su hija sí iba al colegio, pero simplemente no entraba a las clases y no se explicaba por qué. Una vez que platiqué con la joven y logramos armar el rompecabezas descubrimos que era tanta la sobreprotección y el control al que estaba sometida (no la dejaban bajo ninguna circunstancia salir con sus amigos) que ella había decidido tener la vida social que le era negada, en sus horarios escolares, pasando cada clase con diferentes grupos de amigos.

Esto le permitía cumplir la necesidad social que tenía y de paso desquitarse un poco de su mamá a quien percibía como una especie de policía de tiempo completo. Al final el precio fue alto para las dos, ya que la hija no logró entrar a la universidad ese año porque tuvo que recursar el ciclo escolar y su mamá se dio cuenta de la enorme distancia que su sobreprotección había establecido entre ellas.

Y es que la sobreprotección es realmente algo muy difícil de sobrellevar para un niño o un joven y los efectos que puede causar en su personalidad son determinantes y pueden afectar negativamente su vida para siempre, ya sea generando temores e inseguridades, limitando su capacidad para ser autónomos, e independientes, generando resentimiento, dañando la forma en que se relacionan con los demás, etc.

Es por eso que como mamás y papás debemos mantenernos atentos a no caer en este tipo de patrones y estar dispuestos a hacer ajustes si nos descubrimos en este estilo.

15 conductas típicas de los padres sobreprotectores

Las conductas de los padres que sobreprotegen a los niños

A continuación, una lista de algunos comportamientos que huelen terriblemente a sobreprotección:

1. Intentas por todos los medios que tu hijo haga lo que tú deseas, pensando siempre que lo que tú piensas es lo mejor para él. Simplemente no aceptas otras alternativas.

2. Duermes con tu hijo de más de tres años toda la noche más de una vez a la semana.

3. Ante cualquier malentendido o dificultad escolar con alguna maestra o compañero del colegio, te presentas personalmente para intervenir sin antes aconsejar a tu hijo para que intente resolverlo primero.

4. Si tu hijo no ha quedado con una maestra que tú consideras apta o en el grupo con sus amiguitos, harás lo posible por conseguir que lo cambien de clase.

5. 'Haces los deberes del colegio con tu hijo' todos los días y te aseguras de que estén perfectos.

6. Eliges diariamente la ropa que debe usar tu hijo y no le das la oportunidad de elegir ni siquiera dentro de un número limitado de opciones.

7. Te molestas si las emociones de tu hijo no coinciden con lo que tú esperas; es decir si llora o se siente triste por algo que tú consideras que no lo vale.

8. En un restaurante eliges siempre por él y tú eres quien se dirige al mesero, a pesar de que él tenga edad suficiente para hacerlo.

9. Nunca dejas a tu hijo salir de paseo si no vas tú; puede ser peligroso.

10. Te aseguras de saber exactamente qué ha comido tu hijo durante el día.

11. Caes en pánico si tu hijo te dice que le duele la cabeza o el estómago e inmediatamente corres al médico.

12. Te parece natural entrar al cuarto de tu hijo mayor de nueve años sin tocar la puerta o mientras se está duchando.

13. Revisas la mochila, los cajones y el móvil de tu hijo adolescente (a escondidas de él) con frecuencia para evitar que se exponga a alguna situación peligrosa.

14. Prohíbes a tu hijo algunas amistades porque no las consideras adecuadas sin antes darte a la tarea de conocerlas más.

15. Le niegas continuamente permiso a tu hijo adolescente para salir con amigos o ir a fiestas porque consideras que aún no está en edad o que es muy peligroso.

Si como mamá te descubres en varias de las conductas señaladas, es tiempo de relajarte y empezar a hacer cambios graduales en la forma en que defines tu forma de proteger y cuidar.

Por supuesto que hay que estar siempre cerca cuidando sus pasos, pero no evitando que los den por sí mismos...