Cómo proteger a los hijos sin caer en la sobreprotección

La diferencia entre proteger y sobreproteger a los niños

Nuria G. Alonso de la Torre
Nuria G. Alonso de la Torre Psicóloga infantojuvenil

Con el paso del tiempo las familias han pasado de un estilo autoritario a uno sobreprotector y a pesar de conocer las causas y los riesgos, este modelo sigue siendo uno de los que escogen muchas familias no porque quieran sino porque no ven otras opciones ni tienen otras herramientas con los que se encuentren cómodos. 

En ocasiones la protección y el cariño, se confunde con la sobreprotección. Pero, ¿cómo proteger a los hijos sin caer en la sobreprotección?

La diferencia entre proteger y sobreproteger a los niños

 ¿protegemos o sobreprotegemos a los hijos?

- Proteger a tu hijo se refiere cubrir sus necesidades básicas como comer, dormir, darle un espacio para estudiar o resolverle dudas puntuales que tenga. Sobreproteger es hacerle las tareas que le han mandado a él o estudiar juntos para que no se distraiga.

- Proteger es apoyarle y darle afecto cuando nos pide ayuda. Sobreproteger es adelantarte a sus emociones o sus conductas sin darle la oportunidad de que él te necesite o te lo comunique; porque igual te sorprende y si se ve en alguna dificultad puede exteriorizar cómo se siente por él solo o pedir ayuda a su hermano u otras personas.

- Proteger es ofrecerle soluciones para que resuelve sus problemas de forma autónoma. Sobreproteger es intervenir y hablar tú directamente sin que tu hijo se enfrente a la situación. Por ejemplo, con los padres de los niños para que te pasen los deberes del día siguiente o para que sean amigo de él.

- Proteger es informar sobre los peligros y evitar que se hagan daño (como que meta los dedos en un enchufe o crucen sin obedecerte), sobreproteger es advertirles de todos y cada uno de sus posibles errores. Por ejemplo, revisar cada noche con él la mochila y recordarle las tareas que tiene que hacer para que no le pongan una incidencia en el colegio. Es importante que los niños exploren el mundo y cometan errores para que puedan aprender de ellos dentro de unos límites.

La protección y la sobreprotección a los hijos

El equilibrio para conseguir ser cariñoso, pero a la vez que exista disciplina es complicado. Por eso, te ofrecemos ciertas estrategias que te van a ayudar para cambiar a un estilo democrático de forma adecuada: 

No realices cambios bruscos: Lo mejor es que incorpores pequeñas variaciones en tu forma de educar, de lo contrario se notará muy forzado y tus hijos tampoco entenderán esa nueva forma de educar. Por ejemplo, no dejes de estudiar con él de repente, vete tratando de que sólo sean unas asignaturas o por un tiempo determinado en vez de toda la sesión de estudio. 

El mejor momento para cambiar es ahora: Tienes que tener en cuenta que nunca va a ser un momento ideal para tratar de mejorar en tu estilo, así que si detectas que tienes un estilo sobreprotector y quieres tener un equilibro lo mejor es que trates de realizar pequeñas mejoras en tu día cuanto antes. El estilo sobreprotector no es bueno cuando el niño es bebé ni cuando son adultos, así que no te engañes o pongas excusa, será más sencillo si te marcas un objetivo y un plazo para empezar. 

Sé firme: No cedas constantemente porque pienses que no le va a salir o se va a frustrar.  Firmeza no es sinónimo de autoritarismo, tú puedes hablarle de forma dulce y cariñosa, pero a la vez mantenerte en tu posición. Piensa que si se lo haces tú porque lo haces mejor o por falta de tiempo nunca aprenderá y pensará que a la larga los problemas se resuelven solos o que es incapaz. Tienes que recordar que lo importante es que realice actividades, descubra el mundo y tenga herramientas para enfrentarse a él, y en el caso de que lo necesite sea capaz de expresarlo para que alguien le ayude. 

Establece límites y tareas: No le des sólo una única tarea y, como por ejemplo estudiar. Si reduces su mundo a una responsabilidad y no la hace bien, estás dañando a su autoestima. Es mejor que le plantees varios retos y compromisos, así si falla en algo, observará que hay otras tareas que ha realizado correctamente.

Plantea alternativas: Controlar cada decisión no fomenta la autonomía y te produce un gran desgaste físico y emocional, así que dentro de un margen deja que tome decisiones por sí mismo o se haga cargo él solo de una tarea que en principio tiene poca importancia pero que a él le hará sentirse bien consigo mismo. Por ejemplo, déjale que escoja entre ir al parque o ir al cine o que recoja los juguetes (aunque no sea la forma en la que tú lo ordenarías).