Sobreprotección. Querer facilitar la vida a los hijos es complicársela

Cómo evitar ser padres que sobreprotegen a sus hijos (con el riesgo de limitar su autonomía)

Adriana Méndez
Adriana Méndez Redactora y psicóloga

Uno de los principales objetivos de todo padre es cuidar a sus hijos de todo daño y hacer que sean felices. Pero ¿qué sucede cuando nuestro deseo de protección es tan grande que termina por asfixiar a los hijos? La sobreprotección o hiperpaternidad es uno de los daños más grandes para cualquier niño. Y es que, querer facilitarles la vida a nuestros hijos a menudo es complicársela, pues no les estamos permitiendo que desarrollen su autonomía y autoestima.

Dejar que los niños experimenten las cosas por su cuenta puede ser temeroso y difícil, pero es la mejor manera de crear futuras personas independientes. Por ello, en este artículo te hablaré sobre las consecuencias de la sobreprotección o de querer hacer fácil la vida a nuestros hijos.

Fábula del oso y el jardinero: El riesgo de sobreproteger a los hijos

Querer facilitarles la vida a nuestros hijos

Vivimos deprisa y necesitamos acciones inmediatas. Por eso muchos padres prefieren hacer las cosas por sus hijos, ya que es más sencillo y fácil que explicarles todos los pasos que deben hacer y observarlos intentarlo hasta que lo consigan. Esto nos recuerda un poco a la fábula 'El oso y el jardinero'.

Esta fábula habla sobre un jardinero que se hace amigo de un oso. Este animal siempre le hace favores al jardinero para expresar su cariño. Una tarde cuando el jardinero estaba tomando una siesta, el oso intenta quitarle una mosca del rostro pero no puede hacerlo. Entonces toma una piedra y aplasta a la mosca, con la mala suerte que, con el golpe, también le quitó la vida a su amigo.

Esta fábula nos enseña que, al hacer las cosas por los niños, percibimos una recompensa inmediata pero no medimos las consecuencias a largo plazo que puedan tener y es allí donde recae el peligro de la sobreprotección. En donde los futuros adultos crecen con una idea de dependencia emocional, miedos a experimentar cosas nuevas o inseguridades.

Por otro lado, consentir a los niños también puede traer efectos negativos, al igual que la sobreprotección. Este caso, los niños que tienen creencias narcisistas y egoístas no ven el valor de las cosas que tienen o piensan que pueden salirse con la suya sin medir consecuencias.  Consentir a los niños de más, es mantenerlos atrapados en una burbuja donde todo es color de rosa y el mundo está a sus pies, cuando obviamente, no es así.

Consecuencias de facilitar la vida a los hijos (es complicársela)

Los riesgos de la sobreprotección de los niños

Resulta tentador el deseo de protegerlos y querer hacer las cosas por los hijos para facilitarles la vida o que no se lastimen. Sin embargo, hay que entender que, así como nos preparamos para hacer un trabajo o nos toma tiempo tener listo algo, los niños también necesitan tiempo para crecer y desarrollar su mente y ambos se pueden ver afectados por la sobreprotección. ¿Intentas facilitarles la vida a tus hijos?

1. Los niños no aprenderán a asumir responsabilidades
Bien sea porque son muy temerosos o muy orgullosos para ello, los niños que tienen todo resuelto por sus padres evitan hacerse cargo de sus acciones, tomar la iniciativa en alguna actividad o delegar funciones a otras personas por no sentirse capaces de hacerlo. Es decir, no asumen sus responsabilidades. También pueden caer en la trampa de dejar que sus padres resuelvan todos sus problemas como siempre lo han hecho.

2. Si facilitamos la vida a nuestros hijos, no serán autónomos
Según María Montessori, la fundadora del método Montessori de enseñanza infantil, la finalidad de toda crianza y educación en la infancia es proporcionar las herramientas para que el niño a futuro sea capaz de valerse por sí mismo.

Esto solo se logra dejando que los niños asuman el 'ensayo y error', es decir, invitándolos a que exploren su alrededor, dejando que se equivoquen y busquen soluciones a sus problemas, ayudándolos a desarrollar una vocación y una curiosidad por el mundo. Por lo que los padres deben ser guías en lugar de ser dictadores de sus movimientos.

3. Crea una desadaptación al entorno
Tenemos dos casos. Por un lado, niños con autoestima baja, timidez e inseguridad en sus capacidades. Esto los lleva a aislarse socialmente y a refugiarse en una zona de confort que no les permitirá avanzar. Estos niños no tendrán deseos de experimentar cosas nuevas aunque les llame la atención, no querrán participar en clases o desligarse de sus padres, porque es lo único que conocen.

En el otro extremo tenemos a niños que crecen con tendencias altamente ególatras, donde observan a los demás como objetos y no como pares. Se inclinan por comportamientos agresivos y demandantes para satisfacer sus necesidades caprichosas, son ingratos y no reconocen el valor de las cosas o el esfuerzo que otros dedican a conseguirlo.

La autonomía de los niños

4. No saben tomar decisiones
Esto aplica para los dos casos antes mencionados y es que, cuando los padres quieren hacer todo por sus hijos, les quitan la oportunidad de elegir. Esto supone una gran dificultad en la edad adulta pues, se ven impedidos a la hora de tomar decisiones o saber qué acción es la más beneficiosa para ellos.

5. Desarrollan una peligrosa dependencia
Como no existe una autonomía desarrollada, los niños cuando crecen pueden inclinarse a tener relaciones poco favorables y enfocarse solo en depender de alguien más, sin importar la calidad de la relación. Por otra parte, se puede desarrollar una dependencia negativa con los padres al punto que, vivan aferrados a estos y sientan temor constante al alejarse (incluso si los padres desean irse solos de vacaciones) o perderlos, por lo que no serán capaces de afrontar su muerte ni seguir adelante sin ellos.

6. Los niños pueden vivir en constante ansiedad
Esto sucede cuando los niños no son capaces de manejar la frustración, pues no saben cómo resolver conflictos o aprender de sus errores para mejorar. Por eso es importante dejar que experimenten y guiarlos cuando necesitan ayuda. La ansiedad puede aparecer como una sensación asfixiante de presión, al sentir que tienen cargas que no pueden cumplir o como una sensación de insatisfacción y quieren 'llenar ese vacío' para no sentirse mal.

¿Cómo se puede evitar la sobreprotección a los niños?

Querer facilitar la vida a los niños

La hiperpaternidad o hipermaternidad nunca trae cosas buenas, pero todos podemos caer en esta. Así que hay que hacer un alto cuando nos obsesionamos por facilitar la vida a nuestros hijos sin dejarles hacer las cosas por ellos mismos. Para evitar la sobreprotección, podemos tomar en cuenta los siguientes consejos:

- Fomentar su independencia
En lugar de frenar a los niños, motívalos a que sean más proactivos. Para ello los puedes incluir en las labores del hogar, que decidan qué tarea quieren hacer, qué quieren vestir, qué quieren jugar, etc.

- Crea una rutina diaria
Cuando los niños tienen unas pautas para desarrollar cada día logran hacer con eficacia diversas tareas, hasta que se conviertan en algo automático. Por ejemplo, arreglar la cama al despertar, elegir su ropa para el día, lavarse los dientes, atar sus zapatos, guardar sus cosas en la mochila, ordenar sus juguetes después de jugar, etc.

- Ser padres guías
María Montessori siempre recalca el término de 'guía' como padres, porque la intención es llevar al niño a que se convierta en un adulto independiente. Por lo que, al proteger de más, estamos alejando a los niños a esa meta pues, no pueden madurar mientras se les impide hacer las cosas por sí mismos.

- Deja que enfrenten las dificultades
No trates de facilitarles la vida a toda costa, pues estarás complicándosela. Dejar que tus hijos se enfrenten a las situaciones complicadas (siempre acompañando y ofreciendo apoyo) les ayudará a desarrollar un pensamiento más amplio sobre sus capacidades y la forma de utilizar las herramientas que tiene a disposición en su entorno. Además les dará la confianza necesaria para enfrentarse a nuevos retos y aumentará su autoestima cada vez que sean capaces de resolver un problema.

- Enséñales la diferencia entre querer y necesitar
Los niños son caprichosos por naturaleza y siempre quieren satisfacer sus deseos inmediatos. Por eso es importante enseñarle la diferencia entre querer algo solo por impulso y que después pierda su valor y necesitar una cosa que utilizarán a largo plazo o como beneficio mayor.

Ahora sabrás qué hacer cuando estés a punto de caer en la tentación de la sobreprotección. Recuerda, como se detalle en la guía '8 maneras de conectarse con niños, adolescentes y adultos jóvenes' de la Oficina de Servicios y Apoyos para las Adicciones, es importante evitar sobreproteger a nuestros hijos porque obtendremos lo contrario al efecto deseado: perjudicar a nuestra relación y complicarles la vida, pues no les estaremos dando la oportunidad de desarrollar ciertas habilidades.

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