10 diferencias entre una crianza sabia y una crianza sobreprotectora

Cómo educar a os hijos para que sean más autónomos y se desarrollen de manera consciente

Estefanía Esteban

Existen muchos tipos de familias y tantos estilos de crianza como tipos de familia existen. Sin duda, todos los padres intentan educar a sus hijos de la mejor manera posible. Y todos cometemos errores. Sin embargo, sí existen algunas pautas básicas que benefician a los hijos, y a este tipo de educación la llamaremos crianza sabia.

¿Quieres saber en qué consiste? ¿Cuáles son esas pautas educativas básicas? Son las opuestas al modelo de educación basado en la sobreprotección. Aquí tienes hasta 10 diferencias entre una crianza sabia y una crianza sobreprotectora

Crianza sabia y crianza sobreprotectora, ¿en qué difieren?

Crianza sabia frente a crianza sobreprotectora

¿Has oído hablar alguna vez de la crianza sabia? Es aquella educación basada en la mejora de la autonomía y la independencia de los hijos. Con ello se persigue potenciar sus habilidades, conciencias, y mejorar su autoestima, un pilar básico para que ellos se vean capaces de lograr todo lo que se propongan. 

Sin embargo, la crianza sobreprotectora es aquella que se basa en proteger al niño y solucionarle todos los problemas para que no caiga en errores, se haga daño o sufra alguna frustración. Una educación que al final termina impidiendo la autonomía del niño.

Sin embargo, un niño más autónomo e independiente, está mejor preparado para aprender, absorber nuevos conocimientos, enfrentarse a los cambios y a los retos... de ahí la importancia de crear en ellos una mayor autonomía desde bien pequeños. Frente a este tipo de educación, está aquella basada en la sobreprotección y la desconfianza. Aquí van las 10 diferencias básicas entre la crianza sabia y la crianza sobreprotectora:

1. 'Confianza en los hijos' vs 'Desconfianza'. Mientras que en la crianza sabia, los padres ofrecen a sus hijos retos y tareas sin supervisar constantemente lo que hacen, los padres sobreprotectores serán incapaces de alejarse mientras los hijos realizan una tarea sin mirar o echar un vistazo... e incluso, terminar su tarea. Por ejemplo, imagina que pides a tu hijo de 9 años que friegue unos platos... Mientras que los padres que ejercen una crianza sabia se pondrán a hacer otras tareas, confiando plenamente en que su hijo fregará bien los platos, los padres sobreprotectores desconfiarán, y permanecerán atentos para ver si los friega bien o tienen que repasar lo que él hizo.

2. 'Pueden lograr lo que se propongan ellos solos' vs 'Pueden lograr lo que se propongan'. La familia sabia es aquella que dedica un gran esfuerzo a mejorar la autoestima de sus hijos, porque están convencidos de que lo más importante para que sus hijos consigan sus logros es que crean que pueden hacer lo que se propongan, y que lo pueden hacer ellos solos, sin ayuda de los demás. Las familias más típicas creen que sus hijos pueden lograr lo que quieran con esfuerzo, pero falta ese 'matiz' que añade una crianza sabia al final... 'conseguir lo que se propongan por ellos mismos'. Es decir, que la crianza sabia, en este sentido, cree en una mayor autonomía de los niños para que sean conscientes de que pueden conseguir logros por ellos mismos.

3. 'El esfuerzo y la perseverancia' vs 'Es por falta de madurez'. Cuando se aprende algo nuevo, lo más normal es que no salga bien desde el principio. Más aún los niños pequeños, que parten desde cero y con unas habilidades físicas aún en desarrollo. Imagina que tu hijo está aprendiendo a atarse los cordones. La familia basada en la crianza tradicional, le explicará con cariño al niño que no pasa nada porque no lo consiga, porque aún es pequeño, y la madre o el padre terminarán terminando la tarea de atar los cordones. En el caso de la familia sabia, los padres insistirán para que el niño vuelva a intentarlo, y le explicarán, con paciencia, que las metas se consiguen a base de intentos y más intentos y que al final un día lo conseguirá. Y antes de ayudar, dejarán que lo intente unas cuantas veces.

4. 'Lo importante es que se diviertan' vs 'Puedes divertirte pero sin ensuciarte'. La obsesión de muchos padres por la limpieza hacen que sus hijos no puedan disfrutar de juegos al aire libre, como tirarse con libertad por los toboganes, saltar en los charcos... La familia sabia entiende que los niños deben ensuciarse y no le dan importancia a las manchas.

5. 'Que jueguen y salten lo que quieran' vs 'Cálmate ya y deja de correr'. Los niños son inquietos por naturaleza, pero algunos tienen mucha energía, tanta, que algunos padres se agotan y deciden 'frenar' a sus hijos con las típicas frases: '¿puedes estar quieto ya?' '¡Deja de correr!'. Si con su exceso de actividad no molestan a nadie, ¿por qué frenarles? Los padres sabios les dejan correr todo lo que quieran, hasta que se agoten. 

6. 'Acepto cierto desorden' vs 'Nada de desorden'. Es cierto que hay que educar a los hijos para que sean ordenados, pero sin obsesionarse. Cuando un niño juega, es normal que saque todos los juguetes. Los padres sabios dejan libertad para que sus hijos sean desordenados y luego les animan a recoger todo, mientras que los padres sobreprotectores no les dejan libertad para desordenar nada eludiendo que 'son ellos los que recogen todo luego'. 

7. 'Más libertad razonable' vs 'Menos libertad y más restricciones'. Los padres sabios dan una mayor libertad a los hijos, pero siempre y cuando no rebasen los límites, como puede ser el respeto. Los padres más sobreprotectores suelen ser también los más estrictos. En su hogar, predominan un sinfín de normas y restricciones.

8. 'Creer en el autocontrol del niño' vs 'Solo funcionan los castigos'. Los padres sabios confían en el autocontrol de su hijo y prefieren no castigar, sino establecer ciertas normas que ayuden al niño a pensar en los demás. En las familias sobreprotectoras, existen tantos límites y normas que se termina usando mucho el castigo.

9. 'Los padres son los que guían al hijo' vs 'Los padres son los jefes'. Tal vez no notes la diferencia entre ambas afirmaciones, pero la hay: en el primer caso, los hijos saben que los padres están por encima y les ven como una referencia a seguir, mientras que en el segundo caso, es más bien un 'poder por dominación'. En este caso, los hijos entienden que los padres son los jefes, establecen una serie de normas y se deben cumplir. 

10. 'Sí a los elogios' vs 'Tampoco hay que exagerar con las alabanzas'. Cierto que hay una corriente moderna en la psicología que defienden que los elogios en exceso pueden crear un niño narcisista, pero los padres sabios sin embargo, se enorgullecen de cada logro de su hijo y no dudan en alabarle por ello.