Slow crianza o crianza lenta de los hijos. Claves para una crianza a fuego lento

La importancia de realizar una crianza a fuego lento para que los niños crezcan felices

¿Cuándo fue la última vez que contemplaste un atardecer? ¿Cuándo fue la última vez que una conversación de cinco minutos se transformó  en una de dos horas? ¿Cuándo fue la última vez que narraste un cuento a tus hijos con completa calma y sin prisa? ¿Te ha pasado sentir que no controlas el tiempo pero que el tiempo tiene pleno control de ti? 

Estamos inversos en una cultura que rinde homenaje a lo rápido, a lo fácil, alejándonos del disfrute y gozo que es poder realizar cada acción de una forma lenta, como por ejemplo disfrutar  de cada bocado de tu comida favorita o sentarse  por horas contemplando como juegan tus hijos sin estar revisando el ordenador o celular. Esto es lo que intenta combatir el Slow crianza o Slow partenting, un modelo de crianza a fuego lento.

Qué es Slow crianza de los hijos

Slow crianza de los hijos, crianza a fuego lento

Esta reflexió, tiene asideros en el movimiento Slow, el cual nace como  una contra respuesta a la apertura de un McDonald's en Piazza di Spagna de la ciudad de Roma, creándose así la organización Slow Food, orientada a la recuperación de las raíces culturales de la comida  Italiana, en donde se priorizaba el placer de comer sin prisa. Esta corriente cultural  se centra en calmar o relentecer las actividades humanas para poder tener un control del tiempo  y poder saborear la vida. 

Este movimiento lento fue ampliando los horizontes llegando a terrenos como la ropa, el turismo, ciudades y la crianza Slow. De esta última me quiero referir dada su amplia riqueza para aprender a calmarnos y dejarnos sorprender por la aventura de ser padres.  

Cuando logramos detener la prisa en la crianza emergen habilidades  innatas en el vínculo con nuestros hijos, las que se relacionan con la intuición y la empatía. Y esto es necesario porque queremos saborear la vida a través de conectarnos con el presente focalizando la atención hacia las experiencias cotidianas de los otros dentro del aquí y ahora.   

Cómo implementar el movimiento Slow crianza con nuestros hijos

- Evitar la comparación: muchos padres suelen comparar a sus hijos con otros niños, sin embargo, esto es un error dado que puede afectar directamente el autoestima y seguridad. No olvidar que cada niño es distinto y tiene un ritmo diferente de desarrollo.

- No hiperestimular a los hijos: la estimulación temprana está de moda. Si bien tiene innegables beneficios también tiene el peligro de sobreestimular y no aprender a leer las necesidades educativas que los hijos presentan en aquellas áreas que tienen debilidades o que requieren una mayor ayuda. Esto queda más gráfico poniéndonos este ejemplo: Si a los arboles se les pone más agua de la que necesitan es probable que sus raíces se pudran.

- No apresurar el desarrollo en los hijos: la invitación es a aprender a sorprendernos con los logros que van adquiriendo nuestros hijos y no a angustiarnos por lo que aun no pueden lograr experimentado el desarrollo como una carrera  maratónica. Es necesario respetar el ritmo de crecimiento, porque el desarrollo no es un proceso lineal, sino mas bien es uno espiral. Esto significa que a veces los niños van a retroceder en el curso  del desarrollo para poder avanzar. Por ejemplo para caminar es necesario gatear, pero incluso cuando ya han comenzado a caminar a veces vuelven a gatear; porque necesitan buscar seguridad en las acciones que les reportan seguridad. 

- Aprender a fluir. La psicología positiva investigó sobre el estado mental cuando una persona está completamente inmersa en la actividad que ejecuta, a lo que denomino bajo el concepto de Fluir, en la que consiste en perder completamente la noción del tiempo y prima más el proceso de la actividad que el objetivo. Se descubrió que mientras más actividades de flujo, las personas incrementan su estado de satisfacción y felicidad. Durante la crianza es imprescindible poder descubrir que acciones te hacen fluir siendo este tiempo crucial para relajarnos y evitar estresarnos con los quehaceres propios de la crianza. Puede ser trotar, cocinar, pintar, dibujar, andar en bicicleta ¡Las posibilidades son infinitas!

- Desconéctate de la tecnología: mientras estés con tus hijos, olvídate del teléfono móvil, del ordenador, del correo electrónico y de la televisión. Aprende a fundirte en un “estar receptivo” para tu hijo. Esto significa poder  ser capaz de captar las sutilezas de sus logros así como de las habilidades que necesita  de mayor estimulación. De esta forma, te será más fácil poder conocerlo, así como ayudarlo a gestionar sus emociones negativas.

- Construye un diario de la serenidad: es imprescindible calmarnos para calmar. Desde esa premisa, resulta crucial manejar estrategias que como padres nos ayuden a saber lidiar con las preocupaciones. Desde esta mirada, el poder confeccionar este diario permite regalarnos un tiempo de serenidad y calma. La idea es poder registrar todos nuestros temores y preocupaciones, para que posteriormente se pueda buscar una hora al día para leerlos y pensar en ellos. De esta forma, al dedicarles un tiempo acotado durante al día, dejaran de ser pensamientos difusos y así aumentara  el bienestar y la creatividad para poder solucionarlos.  

Pero recuerda lo siguiente antes de iniciar cualquiera de estos consejos. Es importante que quieras nuevamente contemplar un atardecer, o tener aquella charla más allá de cinco minutos o querer – definitivamente- dejar de ser un esclavo del tiempo y sentirte libre si este consume tu presente. El movimiento Slow Crianza lo que busca es que nuevamente sientas lo que significa nuevamente vivir y ver como tu hijo goza de este hecho junto a ti y a sus cercanos.