El experimento de una madre que deja elegir la ropa a su hija de 2 años

¿Por qué no dejamos que los niños construyan o encuentren su propia personalidad?

María Machado

Los niños son alegría, inocencia, aprendizaje... pero también espontaneidad. Qué es un niño si no es espontáneo. En este mundo aburrido y gris que los adultos hemos construido, hay muy poco espacio para la espontaneidad (¡qué miedo si dejáramos que la espontaneidad entrara en nuestras vidas!). Y tratamos de cortar las alas a nuestros hijos, no vaya a ser que nos contagien algo... Lo hacemos con gestos de los que muchas veces no somos ni siquiera conscientes: les decimos de qué color tienen que pintar los árboles y con qué pintura de su estuche, les leemos un cuento sin ni siquiera preguntarles qué historia les apetece escuchar, les decimos cómo deben elegir la ropa...

Pero, ¿qué tiene de malo que nuestros hijos experimenten, creen y disfruten? ¿qué tiene de malo que construyan su propia personalidad y tomen sus propias decisiones? Obviamente, hay ciertas elecciones que son de los padres (respecto a su alimentación, su salud, su bienestar...). Pero, ¿qué pasaría si cediéramos en otros ámbitos? ¿Qué ocurriría, por ejemplo, si les dejáramos vestir como ellos quieren? Este ha sido, precisamente, el experimento de una madre que, cada mañana, deja elegir la ropa a su hija de 2 años.

Qué pasa al dejar elegir la ropa a una niña de 2 años

Una madre deja elegir la ropa a su hija de 2 años

"Mi hija, Evangeline, apenas tenía 2 años cuando empezó a vestirse ella misma. La mayoría de mañanas tenía que dedicarme a convencerla para que se pusiera el conjunto que yo le había elegido, en lugar de la ropa poco conjuntada y 'multi-estampado' que ella prefería. Después de muchas mañanas frustrantes, me rendí". Seguro que más de un padre se siente identificado con la escena que describe la propia Karis Carlson para la revista Parents.

Y es que si a las peleas mañaneras para despertarse y tomarse el desayuno a tiempo hay que sumarle un enfado por la ropa con la que el niño va a ir al colegio... Desde que su hija escoge qué ropa se quiere poner, cuenta esta madre, las mañanas son un poco más sencillas en casa. Simplemente, se limita a dejarse sorprender por el divertido conjunto que su hija crea para cada jornada. 

"Me he dado cuenta que sus elecciones (de ropa) son una representación de su personalidad y al tratar de forzarla a entrar en un molde que no está hecho para ella, estaba sofocando su creatividad e impidiendo que se expresara". Al fin y al cabo, ¿se va a acabar el mundo si una niña se pone una camiseta de cuadrados roja y unos pantalones de puntos rojos?

Esta madre admite que este experimento ha cambiado su manera en la que imaginaba que iba a ser su maternidad, con una niña perfectamente conjuntada con modelos muy a la moda. "Pero ahora mi hija va a cualquier sitio vestida con cualquier ropa que le haga feliz. Ella se viste con algo que le encanta y yo puedo disfrutar de su personalidad única. He aprendido a valorar que, a pesar de que casi nunca consigue vestir conjuntada, siempre consigue ser 100% Evangeline".

Otras formas de dejar que los niños construyan su personalidad

Hay muchas formas de permitir que los niños encuentren su personalidad. Se trata de dejar que se expresen tal y como son, de dejarles imaginar mil y un personajes hasta que den con aquel que quieren ser, se trata de darles amor y servirles de apoyo. Te proponemos algunas ideas:

1. Dejarles tomar algunas decisiones
Según van haciéndose mayores, los niños pueden ir tomando algunas decisiones. Los padres debemos dejarles que se responsabilicen de ciertas tareas y que decidan pequeñas cosas. De esta manera, sabrán que les tenemos en cuenta y, por tanto, se sentirán más seguros de ellos mismos, e iremos fomentando su autonomía. Se darán cuenta de que tienen libertad para expresarse tal y como son.

Una buena manera para que los niños vayan tomando decisiones poco a poco es dejarles elegir entre dos opciones cerradas. Por ejemplo, "¿para comer quieres judías verdes o acelgas?" "¿Quieres ponerte la falda roja o los pantalones verdes?".

2. Escúchales sin juzgarles
Es imprescindible que los niños sientan que sus padres les escuchan y, sobre todo, que no les juzgan o les ponen etiquetas por lo que están diciendo. Utilizar un lenguaje poco afectivo con tus hijos puede hacerles entender que no está bien que sean de esa manera, lo que les llevará a ocultar su personalidad. A veces las palabras más pequeñas tiene las consecuencias más grandes en los niños.

3. Proponles actividades creativas sin límites
¿Por qué siempre tenemos que decirles a los niños qué tienen que dibujar? ¿Por qué deben limitarse a colorear dibujos ya hechos? Dales un folio en blanco y deja que echen a volar su imaginación. Te sorprendería saber cuánto pueden hablar sus dibujos de cómo se siente el niño y cómo se ve a él mismo.

También puedes animarles a que inventen cuentos, pero no les digas cuánto debe extenderse la historia ni qué personajes debe haber, ni si debe tener un final feliz o triste... Que los niños tengan la libertad para crear el mundo que deseen. 

Proponles juegos que promuevan la empatía, que les permitan ponerse en la piel de los otros. Por ejemplo, organizad un teatro de marionetas en el que el niño represente a personajes con distintas personalidades.

4. Dales cariño y amor
Solo cuando los niños se sienten en un espacio de seguridad y cariño puede desarrollar su personalidad sin cortapisas. Educar en el amor es la clave para que los niños crezcan felices.