Cómo trabajar la resiliencia con los alumnos

Qué es la resiliencia y cómo fomentarla en el aula

Marga Santamaría
Marga Santamaría Coach educativa

Si buscamos el significado del término resiliencia, esto es lo que encontramos: “Capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos”; es decir, podemos entonces entenderlo como la capacidad que tenemos de asumir, con flexibilidad, situaciones límite y sobreponernos a ellas. 

Capacidad…, subrayo la palabra capacidad, ya que cualquier capacidad humana puede ser entrenada, podemos desarrollar en mayores cuotas. Tenemos claro que podemos entrenar para correr más y mejor,  que si practicamos cocinando podremos hacer platos más exquisitos. Pues con la capacidad de resiliencia, pasa lo mismo. Así podemos trabajar la resiliencia con los alumnos. 

 A qué han de enfrentarse los alumnos

Cómo fomentar la resiliencia con los alumnos

¿Qué situaciones límite pueden encontrarse nuestros alumnos en su día a día? Cuando hablamos de situaciones límite o adversas, no hablamos necesariamente de circunstancias traumáticas, hablamos de situaciones que un niño o niña, no sabe gestionar y por lo tanto le ponen al límite y en una situación de vulnerabilidad.

Pensemos por un momento en esas circunstancias de estrés, quizá cúmulo de exámenes, cierta tarea que no consigue ejecutar de manera satisfactoria y se frustra, algún compañero que se lo hace pasar regular.

Estas situaciones que se pueden dar en nuestras aulas, en nuestros centros, es muy probable que sean mejor gestionadas si hacemos hincapié en trabajar esa capacidad que anteriormente decía que podemos entrenar: la resiliencia. 

Un niño resiliente tiene estas características:

- Se conoce muy bien.

- Confía en sus recursos, ya que sabe que los tiene y los pone en práctica.

- Sabe ponerse objetivos.

- Es optimista.

- Sabe gestionar y priorizar.

- Por encima de todo, es una persona flexible y con una gran capacidad de aceptación.

Cómo fomentar la resiliencia con los alumnos

Pues bien, para fomentar estas capacidades también en nuestras aulas, os invito a seguir algunas pautas para trabajar la resiliencia con los alumnos:

- Enseñarles a ser útiles y a potenciar sus habilidades: todos deben saber que sirven para algo, que son buenas en una actividad o en otra. Es por ello que debemos decírselo de forma individual y ayudarles a que trabajen el autoconocimiento y potencien su habilidad predominante. De este modo también fomentamos su autoestima.

- Enseñarles a resolver conflictos: viendo el conflicto como una oportunidad de aprendizaje, en el que entran en juego la escucha y la empatía. Aquí es muy importante la figura del alumno mediador.

- Enseñarles la bondad y la gratitud: hacer favores y reconocerlos es una actividad fundamental. No sólo potenciamos el ser generoso y atento con el otro, sino que también el que recibe el favor y lo verbaliza, lo cuenta, está practicando la gratuidad. 

Como madre y docente, considero que todo lo que se practique y fomente en la infancia, tanto en casa, como en el colegio, será un aprendizaje vivenciado para el futuro de cada uno de esos niños y niñas, lo que ayuda a garantizar que tengan más capacidad para poner en práctica herramientas y recursos aprendidos.

Para acabar y entender mejor el término resiliencia, os voy a poner un ejemplo: ¿qué pasa si cogemos un lápiz de madera y hacemos fuerza para doblarlo? Este se puede romper…, ¿verdad?, y nunca volverá a su estado original, a su ser o esencia; pero si hacemos lo mismo con un bambú…, a pesar de la gran flexibilidad que tienen y aunque este llegue a quebrase en cierta medida, puede volver a nacer y ser de nuevo él mismo.

Por lo tanto fomentemos en nuestros alumnos ser auténticos bambús: fuertes y flexibles, con capacidad de sobreponerse a las adversidades.