No se pega. Cuentos cortos para que los niños no peguen a sus hermanos

Un cuento infantil que habla a tus hijos sobre las peleas entre hermanos

Marisa Alonso Santamaría

Los niños van aprendiendo a gestionar emociones como el enfado o la frustración según van haciéndose mayores. Debemos ofrecerles las herramientas para que aprendan a comprender, nombrar y canalizar cómo se sienten, ya que sino es normal que acaben gritando o pegando al no saber expresar de otra forma su enfado. Los cuentos cortos pueden ser un buen recurso de educación emocional. Marisa Alonso ha escrito 'No se pega', un relato que hace reflexionar los niños para que no peguen a sus hermanos.

Un cuento para que los niños no peguen a los hermanos

Cuentos para que los niños no peguen a sus hermanos

- ¡Mamááááá...! ¡Iván me ha pegado...! - gritó Rebeca entrando en el comedor.

- ¡Ha empezado ella! - gritó su hermano dos años más pequeño, que venía detrás llorando.

Todos los días la misma historia y sus padres estaban muy cansados con esta situación.

- ¡Nos vais a obligar a separaros! - les dijeron a los niños.

Cuando llegó el fin de semana, justo cuando salían por la puerta para ir a ver a los abuelos, sucedió de nuevo:

- ¡Eres tonto, no me tires de las coletas! - gritó Rebeca.

- ¡Ella me ha dado una patada primero! - protestó Iván mirando a su madre; y se enzarzaron otra vez en una gran pelea.

- ¡No se pega! ¡Os vais a hacer daño! - dijo su padre contundente separando a los niños.

- ¡Es inaceptable vuestro comportamiento! - dijo esta vez su madre muy disgustada.

- ¿Qué ha sido esta vez? - les preguntó.

- ¡Iván me ha quitado mi peonza! - hipó la niña.

- ¡Nunca me la deja y la mía se rompió! - dijo Iván en su defensa.

- ¿Qué se te ocurre para que tu hermana te deje la peonza? - le dijo su padre.

- Podéis llegar a un acuerdo. Tú le dejas la peonza a Iván y tu hermano te deja jugar con el cohete que tanto te gusta - prosiguió.

- ¡Pegarse no es la solución! ¿Acaso nosotros os pegamos? - continuó su padre.

Al volver a casa, sus padres les dijeron que cada uno se metiera en su habitación para poder recapacitar. A la hora de la cena no hubo patadas ni tirones de pelo y sus padres los felicitaron. Antes de ir a la cama les recordaron cómo esperaban que fuera su comportamiento a partir de ese día. Además, los dos niños prometieron no pegarse más y se pidieron perdón.

Al otro día, a poco de llegar del colegio, cuando los dos se fueron a sentar en el mismo lado del sillón para ver su programa favorito en la televisión, Rebeca pegó un empujón a Iván. De repente, la niña se acordó de su promesa y dejó hueco a su hermano pequeño. Su madre se puso tan contenta que pidió una pizza para cenar.

La mañana del sábado, cuando Rebeca sacó la videoconsola, ofreció a Iván jugar una partida cada uno, y ese momento tan conflictivo otros días, se convirtió en un momento de diversión para los hermanos. Ese fin de semana toda la familia disfrutó contenta de una tarde de cine.

Poco a poco, aunque de vez en cuando peleaban, aprendieron a controlarse y a llegar a acuerdos entre ellos, y eso hizo muy felices a sus padres. Por fin habían entendido que, cuando estaban en desacuerdo, había diferentes maneras de encontrar soluciones y, ¡pegarse no era una de ellas!

Ejercicios de comprensión lectora y otros juegos a partir del cuento

Ejercicios para los cuentos cortos para niños

Además de invitar a los niños a reflexionar sobre la conducta de los protagonistas de este cuento, en la que se pueden ver muy reflejados, este texto puede ser muy útil para trabajar algunas habilidades y conceptos que los niños deben desarrollar. Para ello, a continuación te proponemos algunas actividades.

- El juego de la verdad
En primer lugar, te proponemos un ejercicio de comprensión lectora que te permitirá saber si tu hijo ha prestado atención a la lectura. A continuación te proponemos algunas frases que hablan sobre este cuento corto. Algunas de ellas son verdad, pero otras no se ajustan a la historia. Invitamos a los niños a descubrir cuáles son ciertas.

  • Iván y Rebeca nunca se peleaban, jamás.
  • A sus padres les desesperaba la relación que sus hijos tenían entre sí.
  • El papá y la mamá les dijeron que cuando se pelearan, tenían que pegarse para acabar con la riña.
  • Al final consiguieron darse cuenta de que no debían pegarse.

- ¿Qué hubieras hecho tú...?
Con la siguiente actividad queremos que los niños reflexionen para que comprendan que pegarse no es la solución a los problemas que puedan encontrarse. Para ello, te proponemos que charles con tu hijo siguiendo las siguientes preguntas. Es un juego que, además, ayuda a que los pequeños trabajen la empatía.

  • ¿Por qué crees que Iván y Rebeca se pelean tanto?
  • ¿Te peleas tú con tus hermanos? ¿Por qué?
  • ¿Está bien pegarse? ¿Por qué?
  • ¿Qué hubieras hecho tú si fueras los padres de estos niños?
  • ¿Qué significa 'llegar a un acuerdo' para evitar las peleas?

- Busca, busca... ¡y encontrarás las palabras!
Para que los niños repasen lo que han aprendido en la clase de lengua, proponles el desafío de encontrar en el texto ejemplos de las siguientes palabras:

  • Un verbo en pasado. ¿En qué tiempo, modo, persona y número está?
  • Un sustantivo. ¿Cómo sería en masculino? ¿Y en femenino? ¿Y en plural?
  • Un determinante. ¿Sabes de qué tipo es?
  • Un adjetivo. ¿Se puede poner el plural?

Consejos para que lidiar las peleas entre hermanos

Tips para lidiar con las peleas entre hermanos

¿En qué casa no hay peleas entre hermanos? Que estas sean habituales no significa que no debamos ayudar a los niños a pararlas.

- Debemos comprender que cada uno de nuestros hijos (aunque hayan nacido de los mismos padres, en el mismo entorno y con el mismo tipo de educación) son diferentes y, por tanto, cada uno de ellos necesita una serie de cosas diferentes. ¡No debemos compararlos nunca!

- Educar a ambos niños en las emociones señalando cuándo sienten enfado y cómo deben manejar esta emoción.

- Tenemos que enseñar a los niños que nos podemos enfadar y que podemos tener puntos de vista diferentes. Sin embargo, podemos hablar con ellos desde la tranquilidad, desde la comunicación activa... Y, lo que es muy importante, ¡desde la empatía!

- No resuelvas los problemas que surjan entre tus hijos ni tomes parte en ellos posicionándote a favor de uno (y en contra del otro). Cuidado con el lenguaje que empleas, pues podrías expresar sin querer que estás juzgando su comportamiento. Trata de promover el diálogo y el encuentro entre ellos para que aprendan a solucionar ellos mismos sus conflictos.

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