Cómo prevenir y acabar con las conductas agresivas de los niños

Qué hay detrás de un comportamiento violento de nuestros hijos

Úrsula Perona
Úrsula Perona Psicóloga infantil y divulgadora

Los niños carecen de autocontrol para expresar sus emociones. Su bagaje emocional es muy reducido, por eso a veces lo expresan con agresividad, ira, enfados... Pero, ¿cuándo es un problema? ¿cómo podemos prevenir o acabar con estas conductas agresivas de nuestros hijos? En el post de hoy te ofrecemos varios consejos para cambiar la actitud violenta de nuestros hijos. ¡Te serán de gran utilidad!

Agresividad en niños. ¿Qué debemos saber los padres?

cómo son los niños agresivos

Las rabietas en los niños son muy comunes. Hay quien tiene más y quien tiene menos, pero prácticamente todos los niños las manifiestan. Aunque no lo parezca, ¡es una forma más de intentar expresar cómo se sienten! Ahora bien, si en lugar de rabietas hay ira, violencia, agresividad y demás conductas de este tipo, los padres debemos hacernos esta pregunta: ¿qué le puede estar pasando a mi hijo?

Alrededor de los dos años aparecen las primeras rabietas, berrinches, explosiones... Comienza a salir a la luz ese carácter y esa capacidad del niño de expresar la rabia a través de los recursos que tiene pero a esas edades los recursos que tiene están bastante limitados: suelen ser el llanto o las agresiones.

Por suerte, según van creciendo van a adquirir otras serie de recursos que les va a permitir expresar la emociones que sienten o pelear por lo que quieren con algo que no sea la ira. ¿Qué pasa cuando esos berrinches evolucionan hacia otras conductas más agresivas y violentas? ¿Cuando hay que preocuparse por la actitud violenta de nuestro hijo?

Cuando un niño muestra con frecuencia estos comportamientos, tenemos que ver qué está pasando. Por lo general es una manera en la que el niño va a expresar malestar, pero hay que ver qué hay detrás de esas conductas molestas, por qué se muestra tan irritable.

¿Le está sucediendo algo en el colegio? ¿No está siendo aceptado en su grupo de amigos? ¿Ha habido algún cambio en casa? Analizar en detalle lo que está ocurriendo y preguntarnos qué está viviendo, pensando y sintiendo es el primer paso para poder ayudarle a que se regule y salga de esa situación.

Cuando aparece la agresividad, muchas veces hay detrás una dificultad para expresar y gestionar adecuadamente las emociones. Su bagaje emocional es muy reducido, por lo que todo lo expresan a través de la ira.

A lo mejor lo que hay detrás es tristeza, inseguridad, una baja autoestima, rechazo... Un niño que se comparta así de forma continua es un niño que está sufriendo, ¡algo está pasando! Por ello, más que centrarnos en el manejo para saber qué hacemos, es importante que nos centremos en averiguar a qué se debe porque, si no conocemos el origen, difícilmente vamos a poder actuar.

También sería bueno hacer un estudio de cómo es la relación del niño en casa y qué es lo que percibe en nosotros. Los niños son meros repetidores de nuestra forma de actuar. Si nosotros les hablamos con rabia y nos mostramos agresivos, no puede extrañarnos que ellos lo hagan.

Otro ejercicio que podemos hacer es conocer qué tipo de películas pone en la televisión o cuáles son los videojuegos a los que echa una partida en la consola, en el móvil o en el ordenador. Otra vez volvemos a la idea de que imita lo que ve a su alrededor. ¿Violencia? ¿Agresividad?

En el caso de que esa agresividad sea desmedida y desproporcionada, por ejemplo niños que gritan, muerden e incluso que pegan o golpean a sus padres, hermanos o compañeros del colegio, necesitaremos la ayuda de un profesional. No son comportamientos que puedan considerarse habituales, ¡todo lo contrario!

Pautas para que los padres puedan corregir la conducta agresiva del niño

los padres de niños agresivos

Desde el punto de vista del manejo de este comportamiento y para tratar de corregir en casa la conducta agresiva del niño, siempre pondremos los límites adecuados. ¡No debemos tolerar estas agresiones nunca y esto debe quedar muy claro desde la primera infancia!

Vamos a corregir estas conductas desde el primer momento en que surjan y siempre desde el respeto. Para poner el límite no hace falta gritar, no hace falta pegar ni tampoco amenazar, ni estar todo el día con castigos. Lo que sí haremos será mandar el mensaje claro de que esas conductas no se toleran.

Vamos a dar al niño, esto es muy importante, una solución y/o una alternativa para que se pueda expresar mediante algo que no sea la rabia, los insultos, los golpes o la agresividad. De este modo, le enseñaremos y le daremos recursos nuevos para que pueda expresar la tristeza, el enfado, el malestar, la ira, la frustración o lo que quiera que le esté pasando y le provoque esas conductas agresivas.

Cuentos para mejorar el comportamiento de los niños

Los relatos cortos pueden hacer que el niño reflexione sobre su conducta, que ve las consecuencias de sus actos y se plantee un cambio. Las historias que a continuación te presentamos te pueden ser de gran ayuda. 

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