Estrategias clave para manejar el comportamiento agresivo en niños

Conoce algunas tácticas para padres para controlar la ira y agresividad en niños pequeños

Fabiola Hernández Pérez, Periodista y editora
Revisado por Nuria G. Alonso de la Torre, Psicóloga infantojuvenil
En este artículo
  1. ¿Cuáles son las conductas agresivas comunes en niños según su edad?
  2. Las 4 técnicas más eficaces para controlar la agresividad infantil
  3. Qué NO debes hacer para ayudar a un niño a canalizar su agresividad
  4. Algunos recursos muy efectivos para mejorar la conducta de los niños

Hay muchos niños que cuando son pequeños recurren a la violencia para solucionar sus conflictos ¿eso les convierte en niños agresivos? Hablar de agresividad infantil significa estar hablando de que tu hijo va a tender a resolver una situación que le frustra o considere injusta causando daño a los demás, bien siendo físicamente mediante empujones, arañazos o patadas, o bien de forma verbal con insultos. Ayúdale con estas estrategias clave para manejar el comportamiento agresivo en niños.

¿Cuáles son las conductas agresivas comunes en niños según su edad?

Estrategias contra la conducta agresiva de los niños

La agresividad infantil no debe entenderse como una mala intención del niño, ya que en ocasiones, es una forma inmadura de expresar frustración, cansancio, celos, miedo e inseguridad. El niño siente algo intenso, pero no sabe ponerlo en palabras ni regularlo. Por eso, más que etiquetar al niño como 'agresivo', hay que observar qué ocurre antes, durante y después de esa conducta.

Pregúntate si pega cuando le quitan un juguete, grita cuando pierde o insulta cuando se siente rechazado, ya que comprender el origen de la conducta te ayudará a intervenir mejor. Estos comportamientos agresivos en los pequeños son muy comunes a edades tempranas entre los 2- 4 años y si no se canalizan de forma adecuada puede observarse en edades posteriores.

Por ejemplo, en niños de 3 a 6 años, las conductas agresivas más frecuentes se relacionan con la impulsividad y la dificultad para expresar lo que sienten. A esta edad están aprendiendo a esperar turnos, aceptar límites y tolerar la frustración, lo cual se traduce en empujar a otros, pegar si se enfadan, morder o dar patadas y tener rabietas si no consiguen lo que quieren.

En los niños de 6 a 12 años, la agresividad cambia de forma a insultos, burlas, amenazas, discusiones o respuestas desafiantes, aunque también puede haber agresividad física. También pueden presentarse conductas como insultar o decir palabras hirientes, dar portazos, pelear con hermanos, negarse a seguir normas y culpar siempre a los demás de lo ocurrido.

Las 4 técnicas más eficaces para controlar la agresividad infantil

Técnicas controlar la agresividad infantil

Lo primero será utilizar cualquier oportunidad que se presente para enseñarle cómo debería actuar ante esta situación que le produce tanto enfado. Puede ser enseñado tanto por ti como su profesor o cualquier adulto con el que tenga un vínculo. La agresividad infantil se maneja mejor cuando el adulto actúa con calma, constancia y firmeza para que el niño aprenda a expresar su enfado:

1. Mantener la calma y no responder con más agresividad

Cuando el niño grita, pega o insulta, es fácil que el adulto pierda la paciencia. Sin embargo, si respondemos con gritos o golpes, el niño aprende que la agresividad es una forma válida de resolver conflictos. La calma no significa permisividad, sino control. Podemos decir frases firmes como: 'No voy a permitir que pegues' o 'vamos a calmarnos primero y luego hablamos'.

2. Poner límites claros y constantes

Los niños necesitan saber qué conductas no son aceptables bajo ninguna circunstancia. Pegar, morder, insultar o hacer daño a otros debe tener un límite claro, el cual debe ir acompañado de una alternativa. Por ejemplo: 'No puedes pegar a tu hermano, pero puedes decirle que estás enfadado'. Los límites deben ser adecuados a la edad y repetirse con paciencia.

3. Enseñar alternativas concretas a la agresión

El niño necesita saber qué sí puede hacer cuando se enfada. Algunas alternativas son respirar, contar hasta 10, apretar una pelota de esponja, pedir ayuda, ir al rincón de la calma, usar palabras o alejarse unos minutos de la situación. Cuanto más se practiquen estas alternativas mientras está tranquilo, mucho más fácil será que pueda usarlas al estar enfadado.

4. Reforzar cada pequeño avance

Cuando el niño consigue no pegar, pide perdón o se aleja para calmarse, hay que reconocérselo. No se trata de premiar todo, sino de hacerle ver que su esfuerzo cuenta. Dile: 'Me gustó cómo respiraste antes de gritar' o 'noté que estabas muy enfadado pero lograste no pegar'. Este tipo de reconocimiento ayuda muchísimo a que el niño repita las conductas positivas.

Qué NO debes hacer para ayudar a un niño a canalizar su agresividad

Qué no hacer contra la agresividad infantil

Para que los padres puedan ayudar a un niño a canalizar su agresividad es importante saber qué evitar porque a veces, con la intención de corregir rápido, los adultos actuamos de una manera que enseña al niño justo lo contrario de lo que deseamos transmitir. Aquí, lo que no debemos hacer nunca:

  • Responder con golpes o violencia física
  • Gritar más fuerte que el niño
  • Etiquetarlo como 'malo', 'violento' o 'agresivo'
  • Ridiculizarlo delante de otros
  • Compararlo con hermanos, primos o compañeros
  • Amenazar constantemente sin cumplir nada
  • Ignorar siempre la conducta agresiva
  • Ceder a todo para evitar la rabieta
  • Castigarlo sin explicarle qué debe hacer diferente
  • Minimizar lo que siente con frases como 'no es para tanto'
  • Decirle que no se enfade nunca
  • Reírse de su conducta agresiva si parece 'cosa de niños'

La emoción del niño es válida, pero la conducta agresiva no. Es decir, se puede aceptar que esté enfadado, frustrado o triste, pero jamás se debe permitir que haga daño: esa es la diferencia al educar con firmeza y empatía. ¿Por qué no en lugar de decir 'eres malo porque pegaste', decir: 'Veo que estás enfadado, pero pegar no está bien'? Eso es buscar otra forma de decir lo que le pasa.

De esta forma, el niño entiende que no rechazamos su emoción ni a él, sino que marcamos un límite a su conducta. También es importante no dar sermones interminables porque cuando el niño está muy alterado, no escucha ni razona bien, así que primero necesita calmarse y luego, cuando esté más tranquilo, se puede hablar de lo ocurrido, reparar el daño y practicar una alternativa.

Eso sí, si las conductas agresivas son muy frecuentes, aumentan con el tiempo, causan daño o el niño parece no poder controlarlas, lo mejor es consultar con un especialista en psicología infantil y buscar mejores alternativas para esta situación. Recuerda que pedir ayuda no significa que los padres estén fallando, sino que buscan las herramientas ideales para acompañar mejor a su hijo.

Algunos recursos muy efectivos para mejorar la conducta de los niños

Recursos contra la agresividad infantil

Además de los límites y la guía diaria, existen recursos muy útiles para ayudar a los niños a mejorar su conducta y aprender a canalizar la ira. Estos recursos no son fórmulas mágicas, pero sí herramientas que, usadas con constancia, pueden ayudar mucho en casa y en el colegio.

  • Canciones
    Este ejercicio está indicado sobretodo para edades entre 2-4 años. Es difícil enseñar las consecuencias que tiene lo que hacen: ¿por qué no cantarle para que sirve cada parte del cuerpo? Por un lado, conseguiremos que se relaje utilizando esa canción y por otro, al repetirle lo mismo comprenderá que no es para eso. Por ejemplo, los brazos sirven para abrazar, los dientes para comer…
  • Palo de hablar
    Conseguir que tenga una conducta más dialogante a partir de los 5-6 años, puede resultar muy difícil, por eso, nos podemos servir de un palo de lluvia o incluso un reloj de arena para fomentar que respete el turno, practique el tono para dirigirse a los demás y se acostumbre a escuchar al resto de personas con las que tuvo lugar el conflicto. Esto ayuda a practicar la escucha y el respeto.
  • Técnica del semáforo
    El semáforo es una técnica para lograr hacer tangible los sentimientos de tu hijo y que él mismo sea consciente de cómo la conducta agresiva está subiendo de nivel. Explícalo de una forma visual: el rojo significa 'me detengo porque puedo hacer daño', el amarillo 'respiro, pienso y busco una solución' y el verde 'hablo, pido ayuda o digo lo que siento'. Esto ayuda al niño a calmarse.
  • Yoga o meditación
    Cada vez más la práctica del yoga se está extendiendo para los niños, ya que la meditación en niños está demostrado terapéuticamente que puede ayudarles a tener un mayor autocontrol corporal, mejorar su respiración y encontrar la calma cuando parece que le cuesta más. Cuanto antes empiecen con esta práctica, más posibilidades tendrá de reducir ese tipo de conductas.

Además de estos 4 ejercicios, hay otros recursos efectivos que pueden mejorar la conducta de los niños, como:

  • Cuentos sobre emociones
  • Tarjetas para identificar cómo se sienten
  • Juegos de roles para practicar cómo resolver conflictos
  • Dibujos para expresar el enfado
  • Una caja de la calma con materiales relajantes
  • Rutinas claras en casa
  • Acuerdos familiares sencillos
  • Actividad física diaria
  • Tiempo especial con mamá o papá
  • Refuerzo positivo cuando el niño logra controlarse

Otras alternativas para que los padres manejen el actuar de sus hijos

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