Descubre qué conducta predomina en tu hijo y cómo educarle en cada caso

Predominan tres tipos de comportamiento: el racional, el impulsivo y el emotivo

Andrés París

La mayoría de los niños suelen oscilar entre estos tres tipos de comportamientos: el racional, el impulsivo y el emotivo. Como casi todas las cosas en la vida, en el término medio suele estar la virtud, el equilibrio. Cuanto más equilibrado se encuentren estos tres tipos de comportamiento, más armónico, natural y feliz será el desarrollo de nuestros hijos. Pero, ¿qué pasa si predomina una conducta sobre las otras? ¿Cómo hay que educar a los niños en cada caso?

Las tres conductas que pueden predominar en tu hijo

Las conductas que pueden predominar en tu hijo y cómo educarle

Antes de nada, nos planteamos: ¿por qué es tan importante conocer y reflexionar sobre qué tipo de comportamiento tienen nuestros hijos? Resulta esencial porque, de esa forma, podremos enfocar la intención educativa que ponemos en marcha con nuestro hijo y que esta se ajuste a su realidad.

A continuación hablamos un poco más sobre los distintos tipos de comportamientos infantiles:

1. El comportamiento racional de los niños

Si tenemos niños donde lo que predomina es la racionalidad, seguramente no te valdrá solo con decir las cosas. Es decir, al ser niños más analíticos necesitan respuestas más analizadas que una propia decisión, un 'porque yo lo digo' o una explicación sencilla.

Estos niños más racionales suelen buscar explicaciones a todo y para todo. Son analíticos y necesitan respuestas. Así que como padre cada decisión o aspecto que tomes con ellos debe ir asociado a un porqué y a un para qué. Además, son niños que se cuestionan todo, lo cual es genial ya que la duda y cuestionarse las cosas es fundamental para el aprendizaje.

2. Cuando tenemos hijos con un comportamiento impulsivo

Si predomina la impulsividad, debemos tener cuidado y permanecer alerta, ya que estos niños son como los petardos con la mecha muy corta, rápidamente saltan. Por tanto debemos enseñarles recursos de paciencia, de tranquilidad, calma, etc. Generalmente, podemos utilizar recursos adaptados del mindfulness.

Los niños impulsivos necesitan las cosas para ya y suelen ser bastante 'tiranos' o exigentes con sus padres, familiares y amigos, además de tener una marcada conducta egoísta.

La impulsividad no es buena para el desarrollo de los niños; forma parte del carácter de las personas, pero no es innato, ni es para siempre. Conozco muchos casos donde los padres se limitan a decir 'es que él es así'. No nos quedemos en decir es que este niño es así, eso no vale, todos podemos cambiar, y nosotros como padres debemos educarles en su cambio.

3. Los niños con un comportamiento emotivo

Y por último, si lo que predomina en los niños es la parte emocional debemos poner especial atención sobre todo en cómo les decimos las cosas. A estos niños el lenguaje les afecta, ante todo la actitud que empleemos y la cara con la que va asociado el discurso.

Son niños que en función del tono que utilices reaccionan de una forma u otra. Si utilizas un tono muy agresivo o despectivo se pueden sentir atacados, y generalmente suelen tener una respuesta que merma su confianza y autoestima, cogen miedo e inseguridad, etc. Y debemos tener en cuenta que un niño con miedo e inseguridad no se desarrolla de una forma integral ni libre.

Estos niños necesitan que les hables de una forma muy especial, muy ajustada a su lenguaje y nivel madurativo y muy pocas veces con una actitud muy frontal o de enfrentamiento. Además, suelen ser bastante empáticos, por lo que rápidamente entenderán nuestro sufrimiento y lo harán suyo. Si tu hijo tiene este tipo de comportamiento, ayúdale a que comparta las emociones y las cosas le afecten; siempre de manera proporcional y gradual. Son niños que pueden pasar de llanto a la risa muy fácilmente.

Como recomendación analiza a tu hijo, descubre que parte predomina más en él, y actúa en consecuencia. Pon en práctica algunas de las ideas que te ofrezco y observarás cómo cambia la relación y comunicación con tu hijo.