Caritas de cartulina para aprender las emociones - Manualidad para niños
Aquí, una actividad educativa para que los niños aprendan las emociones básicas de forma divertida
- Cómo hacer unas caritas de emoción con los niños en solo 4 pasos
- ¿Cuáles son las emociones básicas que tus hijos deben identificar?
- Tips para enseñar a los niños a conocer y controlar sus emociones
Todos podemos estar felices, tristes, enfadados, asustados… son emociones y sentimientos que expresamos no solo con las palabras como también con nuestras caras. Para que los niños, especialmente los más pequeños, conozcan y aprendan las emociones. Aquí, unas caritas de cartulina para aprender las emociones - Manualidad para niños, muy fácil y rápida de hacer con los más pequeños de la casa, en apenas cuatro pasos.
Cómo hacer unas caritas de emoción con los niños en solo 4 pasos
1. Lo primero, tendrás que imprimir los dibujos. Para hacerlo, solo tienes que pulsar aquí. Enseguida, recortar las caritas.
Materiales:
- Dibujos de caras con distintas expresiones
- Palos o palitos de madera
- Tijeras
- Cartulina del color que más te guste
- Rotulador / Pegamento
- Lápiz / Cinta de colores

2. Recorta un círculo del mismo tamaño que la carita en la cartulina.

3. Pega la carita al círculo de cartulina, poniendo el palo en medio de la parte inferior.

4. Cuando esté todo bien pegado, pon los nombres de cada emoción, en la parte de atrás de la carita.

Y ya tenemos las caras de cartón para aprender las emociones con los niños. Seguro que pasarán un rato muy entretenido y educativo.
¿Cuáles son las emociones básicas que tus hijos deben identificar?

Las emociones son parte esencial del desarrollo infantil, ya que no son 'cosas de niños', exageraciones ni caprichos: son respuestas del cuerpo y de la mente de lo que ocurre alrededor. El psicólogo estadounidense Paul Ekman estudió cómo las emociones se pueden expresar en el rostro y planteó que algunas se reconocen en distintas culturas porque tienen una base biológica.
En sus investigaciones, Ekman identificó estas emociones básicas: miedo, tristeza, ira, felicidad, sorpresa, asco y desprecio. Sin embargo, se habla de tres grandes emociones que se deben aprender primero, alegría, tristeza y enfado, para después reconocer un abanico más amplio y sepan nombrar lo que sienten. De esta forma será más fácil que aprendan a expresarlo sin gritar o explotar.
La felicidad aparece cuando el niño disfruta, logra algo o se siente querido, la tristeza se da ante pérdidas, decepciones, cansancio o sensación de soledad y se ve como llanto, apatía o menos ganas de jugar. El miedo surge si el niño percibe peligro o algo desconocido, y reacciona llorando o evitando ciertas situaciones. La ira aparece cuando siente frustración o límites que no acepta.
En los pequeños, la frustración se muestra con berrinches o frases como 'no quiero' o 'déjame'. En cambio, la sorpresa es una emoción que surge ante algo inesperado y es positiva o negativa. El asco ayuda a rechazar algo que se percibe como desagradable, como un sabor u olor. Por último, el desprecio es más complejo y aparece cuando el niño muestra superioridad hacia algo o alguien.
Tips para enseñar a los niños a conocer y controlar sus emociones

Enseñar a los niños a manejar sus emociones no es decirles 'no llores' o 'no tengas miedo'. Eso solo les enseña a ocultar lo que sienten. La educación emocional es cuando los adultos les ayudan a reconocer cada emoción, validarla y expresarla de una forma segura. Un pequeño no aprende a calmarse porque le exijamos justamente calma, sino porque alguien más le muestra cómo hacerlo.
El primer paso es ponerle nombre a lo que siente, por ejemplo, podemos decir: 'Veo que estás enfadado porque querías quedarte más tiempo en el parque', 'parece que te dio miedo el ruido repentino' o 'estás triste porque tu juguete se perdió'. Nombrar la emoción ayuda al niño a entender lo que le pasa por dentro. Para ellos, sentir y no saber explicarlo llega a ser abrumador.
El segundo paso es validar sin permitir cualquier conducta, lo cual no significa aceptar golpes, gritos o insultos, sino reconocer la emoción y poner un límite, por ejemplo: 'Entiendo que estás enfadado, pero no puedes pegar'. Así el niño aprende que lo que siente está permitido, pero hacer daño a sí mismo o alos demás no. De esta forma, controlar las emociones no es dejar de sentirlas.
También ayuda enseñarles recursos sencillos para calmarse, por ejemplo:
- Respirar como si olieran profundamente una flor y luego soltar como si soplaran una vela.
- Contar hasta diez, ir al rincón de calma, pedir un abrazo o tomar agua.
- Echar mano de los cuentos, juegos y dibujos. Procuren leer historias donde los personajes sientan miedo, tristeza o enfado y preguntar qué podría hacer en esa situación.
- Jueguen a poner diferentes caras de emociones frente al espejo y altérnense.
- Creen tarjetas con dibujos de caras donde se expresen alegría, tristeza, miedo, ira, sorpresa, asco y calma.
Finalmente, el ejemplo de los padres es fundamental y si un adulto grita cada vez que se frustra, el niño sabrá que esa es la forma de reaccionar. Aprender a reconocer las emociones, expresarlas y actuar sin hacerse daño ni dañar a otros es fundamental. Este aprendizaje lleva tiempo y paciencia, pero es una de las herramientas más valiosas que podemos ofrecer a los niños para siempre.
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