Causas y tratamiento del síndrome de piernas inquietas en niños

Se trata de una necesidad que tiene el pequeño de mover las piernas constantemente

Meybol Lorena Ramírez

El síndrome de piernas inquietas en niños (SPI), también llamado enfermedad de Willis-Ekbom, es un trastorno neurológico crónico que se caracteriza por una necesidad urgente de mover las piernas en situaciones de reposo y que desaparece cuando el cuerpo está en movimiento. Estas molestias empeoran al final del día, sobre todo en la noche y se alivian con el movimiento. El SPI afecta de forma severa entre el 2% y el 3% de la población infantil a nivel mundial.

Por qué hay niños que tienen necesidad de mover las piernas

síndrome de piernas inquietas en niños

La causa es compleja y no del todo bien establecida, aunque existen varias hipótesis que pueden asociarse a  este síndrome:

- Puede ser producido por una alteración de los neurotransmisores (básicamente en el receptor D2 de la Dopamina). Los neurotransmisores son sustancias que permiten las conexiones entre las neuronas,  ocasionando ciertas variaciones en las sustancias que permiten la comunicación neuronal.

- Se ha relacionado con un déficit de hierro (anemia ferropénica), ya que este interviene en el funcionamiento adecuado de los neurotransmisores.

- Existe también un componente genético importante, y es que el 70% de los niños y adolescentes con SPI tienen algún familiar de primer grado con SPI, generalmente la madre.

- El SPI también se ha descrito en niños con insuficiencia renal y hepática, neuropatías periféricas, diabetes mellitus, algunos tipos de ataxias hereditarias de inicio precoz y lesiones medulares.

Síntomas más habituales del síndrome de piernas cansadas en niños

El SPI crea en los niños una necesidad urgente de mover las piernas, sobre todo, cuando el pequeño se encuentra en una posición de descanso o inactividad, por ejemplo, cuando están sentados en clase, viendo televisión o en el coche.

Estas molestias mejoran parcial o totalmente por movimientos como caminar, agacharse, estirarse y empeoran durante la tarde-noche. Muchos niños, al tener este malestar en las piernas, tienen necesidad de querer correr y manifiestan una sensación de hormigueo en las piernas que solo calma con el movimiento. Si el cuadro se prolonga durante horas, puede desencadenar trastornos del sueño, lo que a su vez puede producir alteraciones de conducta, comportamiento agresivo y/o síndrome de hiperactividad, incluso se han descrito síntomas depresivos y cuadros de ansiedad.

Cómo se diagnóstico este trastorno neurológico 

síndrome de piernas inquietas

Básicamente el diagnóstico es clínico, es decir, por la presencia de los síntomas, y por supuesto el antecedente de familiar con SPI. Es importante una evaluación por parte del pediatra, ya que en muchos casos el SPI puede ser confundido con dolores de crecimiento, trastorno por déficit de atención e Hiperactividad (TDAH) o calambres musculares. Además el pediatra es quien determinará realizar estudios de laboratorio (hemograma, glicemia, transaminasas, parámetros de función renal y ferritina y  examen de orina). 

Tratamiento más adecuado para el síndrome de piernas inquietas en niños

El tratamiento para el síndrome de piernas inquietas en niños es individualizado y de acuerdo a los síntomas, pero sí es importante que desde casa los padres adopten ciertas medidas para una mejora de este trastorno:

- Fijar un horario regular de sueño.

- Evitar comidas copiosas y el consumo de alimentos estimulantes como el chocolate, 

- Eliminar el ejercicio intenso en las horas previas a acostarse y reducir las actividades estimulantes como ver la televisión o los videojuegos antes de ir a la cama. 

- Realizar actividades deportivas como natación, baloncesto, fútbol o yoga.

- Llevar a cabo baños de agua caliente antes de ir a dormir o  masajes, también resulta útil la fisioterapia.

- Y, en los casos más severos, el médico determinará la utilización de medicamentos.