Bebés y niños que se mueven mucho al dormir. ¿Por qué sucede?

Descubre qué es el síndrome de piernas inquietas o enfermedad de Willis-Ekbom en bebés y niños

Carla Estrada

Los bebés de por sí son muy inquietos, incluso desde que están en la pancita de la mamá; pero hay bebés que parecieran que se movieran más de la cuenta, al punto de no quedarse quietos ni siquiera durante el sueño. Esta circunstancia preocupa mucho a los padres que piensan que existe un grave problema con los bebés que se mueven mucho al dormir. Te adelantaré que a estos bebés se les puede catalogar con un trastorno de tipología leve llamado síndrome de piernas inquietas (SPI) o enfermedad de Willis-Ekbom.

¿Por qué hay bebés y niños que se mueven mucho al dormir?

Bebés y niños que se mueven mucho al dormir

Se considera un trastorno neurológico poco frecuente, por lo que solo afecta al 2% de la población infantil y (es más frecuente en adultos) y se desconoce su causa exacta.

Los síntomas aparecen, por lo general, en horas de la noche y al inicio del sueño y se caracterizan por la inquietud o movilidad continua en la cama o cuna, cambiando de posición frecuentemente, lo que impide la relajación completa para conciliar el sueño.

No manifiestan dolor, por lo que no hay llanto, pero pueden sentir como hormigueos (parestesias) o cosquilleos, que se pueden intensificar cuando el bebé alcanza el reposo y desaparecen en actividad. En algunos casos severos (escaso en niños) pueden manifestar como ardor en una o ambas piernas o también dolor. Muchas veces se puede observar como las piernas se estiran y se doblan de forma continua, como en ráfagas.

Al ver estas manifestaciones, los padres lo pueden interpretar como inquietud o dificultades del bebé para dormir o brotes de crecimiento, por lo que su diagnóstico no es fácil y se hace tardío, ya que se necesita que el niño o niña manifieste con sus palabras lo que siente al momento de conciliar el sueño.

Las manifestaciones de este síndrome se pueden agravar en un 5 a 10% de los adultos mayores de 45 años, con graves problemas de insomnio y también se puede presentar en mujeres embarazadas durante el último trimestre del embarazo.

El diagnóstico de la enfermedad de Willis-Ekbom en bebés y niños

síndrome de piernas inquietas en niños

Para llegar a diagnosticar esta patología se debe tener los siguientes aspectos:

- Clínica característica de este síndrome: sensación de hormigueo, ardor o dolor, piernas inquietas en el reposo y que mejora en la actividad.

- Antecedentes en la familia: padre, madre o hermano con síndrome de piernas inquietas.

- El niño debe tener una frecuencia de cinco o más movimientos periódicos por hora. Para llegar a dar por hecho este criterio se necesita hacer un estudio durante el sueño.

- Confirmar las alteraciones del sueño para su edad.

Si se cumplen tres criterios de los cuatro (incluyendo siempre la sintomatología), se puede hacer el diagnóstico.

Tratamiento infantil para el síndrome de piernas inquietas

enfermedad de willis ekbom

A pesar de ser una patología donde aún se desconoce su origen, el médico pediatra o internista, por lo general, recomiendan:

- Realizar siestas durante el día para llegar más descansados al sueño nocturno y de esta forma conciliarlo de mejor forma. Aparentemente esto también ayuda a disminuir la sensación de hormigueo.

- Uso de suplementos de hierro, ya que se ha relacionado este síndrome con cifras de hemoglobina bajas y/o depósitos bajos de hierro sérico.

- Medidas de fisioterapia.

- En casos severos, tratamientos farmacológicos para lograr la relajación y poder conciliar el sueño. Aunque como explican en el informe 'Niños que necesitan moverse continuamente y que no pueden dormir', elaborado por Servicio de Pediatra del Departamento de Salud de Alicante, no está aconsejados en niños porque sustancias como el Clonazepam puede agravar el TDAH.

Y algo aún mas importante, medidas preventivas, las cuales ayudan a controlar la sintomatología de este trastorno, las cuales son:

- Evitar fuerte actividad o ejercicios durante el día, así el niño no llegará tan cansado a dormir.

- Evitar café, bebidas oscuras (gaseosas, té), chocolate o comidas copiosas antes de dormir.

- Inculcar desde temprana edad, buenos hábitos o rutinas para lograr conciliar el sueño rápidamente.

- Dar masajes o hacer estiramientos en las piernas antes de dormir.

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