Posturas al dormir en niños: qué significan y cuáles son las más comunes

Qué posturas son seguras para bebés y niños pequeños. Cuándo preocuparse por la forma cómo duermen

Fabiola Hernández Pérez, Periodista y editora
En este artículo
  1. Las 6 posturas más comunes al dormir de los niños y qué significan
  2. ¿Qué postura para dormir es segura para bebés y niños pequeños?
  3. Cuándo preocuparse por la postura o movimientos al dormir de tus hijos

Sobre el sueño hay cientos de investigaciones, estudios y análisis. Uno de ellos está relacionado con la postura que utilizamos cuando dormimos, y es que, según el Instituto del Sueño del Reino Unido, ciertas posturas están relacionadas con su comodidad, sus movimientos naturales o determinadas necesidades físicas. Aquí, las posturas al dormir en niños: qué significan y cuáles son las más comunes.

Las 6 posturas más comunes al dormir de los niños y qué significan

Posturas comunes al dormir

Al bebé recién nacido, que todavía no es capaz de moverse por sí mismo, debemos colocarle nosotros boca arriba, sin embargo, a medida que crece, va adoptando la postura que más cómoda le resulta al dormir. Los hay que duermen que parece que vayan a descoyuntarse, algunos no paran y adoptan todas las posturas posibles e, incluso, otros no se mueven desde que cierran los ojos.

Estas son seis posiciones habituales que podemos observar durante el sueño:

1. Posición fetal
De lado y con las piernas encogidas sobre la tripa. Es una de las posturas más comunes. Es una postura recogida que resulta cómoda para algunos niños. En menores de un año no debe utilizarse como posición inicial para dormir.

2. Posición tronco
De costado y con las piernas estiradas y juntas. En esta postura, el cuerpo permanece casi recto mientras el niño duerme de lado, lo que la hace bastante cómoda y una de las preferidas por los pequeños.

3. Posición anhelante o melancólico
De costado con la espalda está recta, pero las piernas se doblan un poco hacia delante y las manos permanecen estiradas hacia el frente (aunque alguna puede ir debajo de la almohada al dormir). Es una variante de la postura lateral, con los brazos extendidos hacia delante. Su nombre solo es para las clasificaciones populares, no que el niño sea así.

Posturas comunes al dormir

4. Posición del soldado
Son niños que duermen boca arriba, con las manos estiradas junto al cuerpo y las piernas un poco separadas. Es una posición boca arriba, con los brazos a los lados del cuerpo. Para los bebés menores de un año, dormir boca arriba es la posición recomendada para reducir el riesgo de muerte súbita del lactante.

5. Postura de caída libre
Se llama así porque parece que han caído desde el cielo. Duermen boca abajo con la cabeza girada hacia un lateral y las manos arriba o bajo la almohada. Dormir boca abajo puede ser una preferencia de algunos niños mayores, pero no debe utilizarse para acostar a bebés menores de 12 meses, por el aumento del riesgo de muerte relacionada con el sueño.

6. Postura estrella de mar
Tumbados sobre la espalda, con los brazos estirados hacia arriba y rodeando la almohada. Se caracteriza por dormir boca arriba con los brazos elevados o extendidos. En bebés menores de un año, aunque pueden mantener los brazos elevados, la cuna debe permanecer libre de almohadas.

¿Qué postura para dormir es segura para bebés y niños pequeños?

Postura para dormir de los bebés

La posición en la que duerme un bebé es muy importante para su seguridad: durante el primer año de vida, elegir una postura adecuada ayuda a reducir el riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante. La Academia Americana de Pediatría (AAP) recomienda acostar SIEMPRE a los bebés boca arriba, así sea durante las siestas como por la noche, desde que nacen y hasta los 12 meses.

Esta recomendación se aplica también a los bebés con reflujo gastroesofágico, a menos que exista una indicación médica específica. ¿Por qué no deben dormir boca abajo o de lado? Porque se aumenta el riesgo de problemas respiratorios y muerte súbita. Dormir de lado tampoco es una alternativa segura, ya que el bebé puede girar accidentalmente y terminar boca abajo.

Además, para garantizar un descanso seguro, los padres deben:

  • Utilizar un colchón firme y plano. La superficie debe ser estable, sin inclinaciones y con sábana ajustable.
  • Mantener la cuna despejada. No tener almohadas, cojines, mantas sueltas, protectores acolchados o peluches.
  • Evitar los posicionadores para dormir. No son ideales los cojines antivuelco y productos para mantener al bebé en una postura determinada.
  • Compartir habitación, pero no cama. El bebé debe dormir en su propia cuna o moisés en la habitación de sus padres los primeros seis meses.
  • No usar sillitas o hamacas como lugar habitual de sueño. Debe trasladarse al bebé a una superficie segura tan pronto como sea posible.

¿Qué ocurre si el bebé empieza a darse la vuelta mientras duerme?

Cuando ya puede girarse por sí mismo, generalmente puede permanecer en la posición que adopte de forma espontánea. Sin embargo, los padres deben seguir acostándolo boca arriba y mantener su espacio de descanso despejado. Si el bebé muestra señales de intentar girarse, ya no hay que envolverlo con mantas porque el arrullo que limita los movimientos puede ser peligroso.

A partir del primer año, las recomendaciones para prevenir la muerte súbita del lactante dejan de aplicarse de la misma manera. Los niños pequeños pueden elegir su postura, siempre que duerman en un entorno adecuado. Lo importante es no confundir una posición que parece cómoda con una postura segura: durante los primeros 12 meses, se debe acostar al bebé boca arriba.

Cuándo preocuparse por la postura o movimientos al dormir de tus hijos

Preocuparse por la postura de tu hijo al dormir

Es habitual que los niños cambien de postura durante la noche. Estos movimientos no suelen ser motivo de preocupación si el niño respira con normalidad, descansa bien y se encuentra activo durante el día. Sin embargo, determinadas posiciones pueden aparecer asociadas a dificultades respiratorias, molestias físicas o trastornos del sueño. Estas son las principales señales a las que deben prestar atención:

  • Ronquidos fuertes o frecuentes. Aunque algunos niños roncan ocasionalmente cuando están resfriados, los ronquidos habituales e intensos, deben comentarse con el pediatra. En ocasiones pueden estar relacionados con la apnea obstructiva del sueño.
  • Pausas o dificultades para respirar. Si el niño parece dejar de respirar, resopla o se despierta buscando aire, necesita una valoración médica. Algunas posiciones inusuales, como dormir con la cabeza muy extendida, pueden hacerse cuando intenta respirar mejor.
  • Movimientos bruscos o repetitivos. Cambiar de posición es normal, pero las sacudidas repentinas, los movimientos rígidos, los episodios difíciles de interrumpir o las conductas que provocan lesiones deben consultarse.
  • Dolor o incomodidad al dormir. Si el niño evita una postura porque le duele el cuello, la espalda o alguna extremidad, hay que averiguar la causa. También hay que consultar si se despierta con dolor de forma frecuente.
  • Posturas inusuales mantenidas. Si el niño necesita dormir siempre sentado, con la cabeza elevada o en posiciones extrañas con las piernas o brazos, debe valorarse si existe alguna dificultad respiratoria u otra condición médica.

¿Qué pueden hacer los padres cuando observan estas señales?

Anota cuándo aparecen los síntomas, cuánto duran y si afectan al descanso. También puedes grabar un vídeo breve de los movimientos o sonidos que preocupan para mostrárselo al pediatra. Dependiendo de los síntomas, el médico podrá valorar los hábitos de sueño o recomendar estudios específicos. Si el niño presenta dificultad respiratoria, coloración azulada o no responde, busca atención de urgencia.

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