Niños con temperamento difícil

Los tres tipos de temperamento en la infancia: fácil, difícil y lento

Jimena Ocampo Lozano

Que no hay dos niños iguales es algo que todos tenemos claro, ni siquiera dentro de una familia hay dos hijos iguales. Y una de las características que más suelen diferenciar a los niños es su temperamento.

El temperamento en los niños puede ser fácil, difícil y lento. En Guiainfantil.com ponemos el foco en niños con temperamento difícil. 

El temperamento en la infancia

Temperamento difícil en niños

Cuando hablamos de temperamento nos estamos refiriendo a "una serie de disposiciones individuales biológicamente determinadas que son relativamente consistentes a lo largo del tiempo" (Rothbart y Bates, 1998) y modulan la expresión de las emociones, la sociabilidad y la actividad.

Aunque el temperamento tiene una base heredada genéticamente, el entorno físico y social del niño influye de manera clara y la expresión del mismo. Es decir, las características de los padres, cuidadores, de las experiencias sociales el niño pueden modificar ese temperamento innato del niños.

Estos rasgos o temperamento son visibles desde el primer momento en la vida del bebé, pero que sea algo que se ve desde "el principio" no significa que vaya a ser así siempre. El temperamento es una cualidad que tiene varias dimensiones, que pueden verse desde bebés, y que cambian y varían a lo largo del tiempo según:

  • El nivel de actividad del niño.
  • El umbral de respuesta o sensibilidad, es decir, el grado de estimulación que necesita para provocar una respuesta en el niño. Hay niños que ante un cambio en la luz ambiental se despiertan o se asustan y otro que no se dan cuenta.
  • Intensidad de las respuestas del bebé.
  • Facilidad o dificultad con la que los bebés se adaptan a los cambios del entorno.
  • Capacidad de atención o tiempo que dedican a una actividad. Hay niños que se quedan mirando un juguete mucho tiempo y otros sin embargo parece no se interesan demasiado.
  • El ritmo o regularidad de sus actividades vitales,  ( sueño, comer, etc...)
  • El grado en el que los bebés aceptan y toleran lo desconocido.
  • EL carácter o tendencia a reaccionar ante el mundo de forma ya sea principalmente positiva o negativa.

Según estas dimensiones podemos establecer tres tipos de bebés según su temperamento:

  • Bebés de temperamento fácil
  • Bebés de temperamento difícil
  • Bebés de temperamento lento.

Probablemente los bebés y niños que más "quebraderos" de cabeza nos dan son los bebés de temperamento difícil.

Cómo son los niños con temperamento difícil

Las características de estos bebés, según las dimensiones que antes hemos citado serían:

  • Niños con ciclos irregulares de alimentación, sueño y evacuación.
  • Su umbral de sensibilidad podemos decir que es muy bajo, el más mínimo cambio de luz o un ruido ligero, por ejemplo, puede afectarles, (alta reactividad)
  • Respuesta negativa ante situaciones nuevas o desconocidas. Les cuesta adaptarse a los cambios y reaccionan mal ante ellos. Su adaptación al cambio se produce de forma lenta: requiere tiempo para acostumbrarse a nuevas comidas, entornos, o para aceptar a personas que no sean sus cuidadores habituales.
  • Son inquietos y movidos.
  • Sus reacciones emocionales son muy intensas, y son difíciles de calmar y tienen dificultades para calmarse ellos mismos, (dificultades de autorregulación)
  • Requieren mucha atención por parte de los padres.

El temperamento del bebé va a influir mucho en cómo el entorno se relacione con él, es decir, un bebé fácil, entrañable, y tranquilo llamará más la atención y generará más reacciones sociales que el niño difícil y con reacciones más extremas. Así mismo, niños con temperamento difícil, son más propensos a presentar más problemas de conducta que niños fáciles. Pero como decíamos al principio, el temperamento no es determinante en sí mismo, y un papel fundamental en la modulación de este rasgo son las pautas de crianza y cómo el medio en el que vive y se desenvuelve se relaciona con él.

Respecto a las pautas educativas y de crianza en niños con temperamento difícil, (en general con cualquier niños), lo fundamental es saber adaptarnos a este tipo de niños, y saber qué les podemos pedir y cómo, y que no. Es decir, el tipo de interacción que tengamos con el niño va a ser crucial en su desarrollo actual y posterior.

Si ante estos niños somos excesivamente estrictos y rígidos, difícilmente "suavizaremos" su temperamento, sin embargo un niño difícil puede sufrir un cambio positivo en sus cualidades, si por ejemplo, somos más flexibles con ellos, o damos respuestas más pacientes, tolerantes y comprensivas ante sus demandas. Hay que saber adaptarse a ellos y a sus características, que no significa ceder ante todas sus demandas, pero sí saber responder adecuadamente a ellas.

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