Conseguir que los niños duerman en su cama en lugar de con los padres

¿Qué hacer si tu hijo se despierta en medio de la noche llorando en su cuarto?

Julio Sánchez, médico neurofisiólogo

Si has decidido que, en lugar de apostar por el colecho, quieres que tu hijo o hija duerma solo en su habitación, pero no lo consigues, sigue estos consejos. Hablamos sobre algunos hábitos de sueño para que los niños duerman en su cama en lugar de irse a la de sus padres todas las noches. Además, hablamos de qué hacer si tu bebé o niño se despierta en medio de la noche y qué son las crisis del sueño.

Cómo lograr que los niños duerman en su cama o cuna

Que los niños duerman en su cama

¿Estás intentando que tus hijos tengan el hábito de dormir en su cama o en su cuna, pero al final siempre acaban durmiendo en tu habitación? Llegados a este punto, es importante que hablemos de lo que se ha llamado el colecho forzado, del que muchos padres se han visto formando parte sin apenas darse cuenta.

Un ejemplo para entenderlo es el siguiente: es común que debido al cansancio cotidiano los padres solo quieren ir a sus camas y dormir toda la noche, por ello cuando se presenta alguna situación en la que los hijos no consiguen conciliar el sueño en sus cuartos y van a la habitación de sus padres, la salida más fácil que se encuentra es dejar que duerma con ellos. Y, al final, esto acaba convirtiéndose en un hábito que es complicado cambiar.

Dos pautas que te ayudarán son las siguientes:

- Insiste hasta que lo logréis
Para que de verdad exista un cambio favorable en el hábito de sueño infantil, es necesario que exista un compromiso para trabajar hasta conseguirlo. Con esto hago referencia a que no se trata de llevarlo a dormir en su habitación dos veces seguidas y darse por vencido, porque no será suficiente.

Esto se debe a que, con las rutinas de sueños se lleva aproximadamente 21 días o un par de semanas que el pequeño logre llevarla como parte de su vida diaria. Sin embargo, existe un grupo de pequeños que necesitan hasta 60 días para acostumbrarse al cambio y sentirse cómodos en su cama, pues su aprendizaje o adaptación es un poco más lenta y necesitan más repeticiones. Por ello no debes renunciar a la rutina creada así pasen los 21 días.

- Ten una misma rutina y respétala
Las rutinas de sueño van de la mano con el estilo de crianza, así que es importante buscar una rutina nocturna acorde al tipo de crianza que queramos ejercer, en lugar de imponer a tu hijo o dejarse influenciar, pues este es un proceso familiar personal. Una vez que se tenga establecido, se debe llevar a cabo 2 horas antes de que el niño se vaya a la cama.

Por ejemplo, si antes de dormir se lee un cuento, se da un baño de agua caliente, tumbarse hasta esperar a que entren en sueño profundo, etc., debe ser cada noche. Si el caso es con un niño más grande, entonces anímalo a crear su sitio perfecto y escucha sus opiniones sobre sus gustos para decorar la habitación. Recuerda que se trata de hacer un lugar cómodo y agradable para ellos.

Cuando tu hijo se despierta en medio de la noche

Si los niños se despiertan por la noche

Muchos padres tienen dudas sobre qué hacer si el niño se despierta en medio de la noche y se pone a llorar o se levante de su cama para venir a la nuestra. ¿Lo mejor es ir a su habitación o dejarle llorar hasta que se calme?

La respuesta natural es ir a consolar a los pequeños pero ¿de qué manera debe hacerse? Pues esto va a depender, una vez más del tipo de crianza con la que queramos educar al pequeño, pero también con su etapa de desarrollo: en el caso de los bebés puedes cargarlos hasta que se calmen o establecer contacto visual o físico con ellos para calmarlos; mientras que con los niños un poco más grandes, debes hacerles saber con seguridad y cariño que no están solos, eso logrará tranquilizarlos.

Los niños tienen la capacidad de entenderte, aunque sea difícil de creer, por eso debes hablarles con gesticulaciones, con un tono calmo y utilizar las sonrisas y las expresiones para darles un mensaje positivo.

Eso sí, debes devolverlos a su cama o cuna cuando aún están despiertos. Si esperas a dejarlos una vez que se han dormido, cuando abran los ojos se sentirán desorientados y asustados porque no sabrán qué ocurrió en ese lapso de tiempo; es allí donde devienen el estrés y las ansiedades. Otra acotación es que, no sucumbas a la tentación de llevarlos contigo a tu cama pues eso afectará la rutina.

Por otro lado, en la guía 'Ayuda para los problemas de dormir de los niños' del Centro Nacional del Trastorno por estrés postraumático de Estados Unidos, se enfatiza en la necesidad de que los padres mantengamos la calma en todo momento, pues si nos ponemos nerviosos los niños no conseguirán relajarse para dormirse, además de (en el caso de los niños mayores) ayudarles a dejar de pensar en aquello que les está haciendo sentir inquietos.

Todos los niños se despiertan en la noche, aunque sus padres no se enteren

Los bebés que duermen en su cuna

A muchos padres les preocupa que el sueño de sus hijos no sea satisfactorio porque se despiertan por la noche. Sin embargo, esto es algo normal: todos los niños se despiertan por la noche.

En ocasiones, los padres no se enteran de los despertares nocturnos de sus hijos. Esto se debe a que los niños saben cómo gestionar los mismos y de inmediato vuelven a dormirse sin la necesidad de llamar a nadie. Así que no hay niños que duerman toda la noche o niños de mal dormir, sino aquellos que manifiestan a los demás o no estos despertares.

Por eso es importante dejar que drenen su estrés, así sabrán que no necesitan a alguien más para volver a dormir. No se trata de dejarlos llorar hasta el cansancio, sino de enseñarles que ellos pueden gestionar sus molestias por sí solos. Y, en caso de que lo necesiten, tendrán nuestro apoyo y nuestro cariño para acompañarle.

Cuando los niños no duermen por las crisis de sueño

Crisis y regresiones del sueño en los bebés

Por otro lado, debemos tener en cuenta que los niños pueden pasar por distintas regresiones o crisis de sueño durante las cuales parece que duermen peor.

Las crisis de sueño hacen referencia a un momento estresante que dificulta la calidad de sueño de los bebés, la cual puede ocurrir entre los 4 y los 10 meses. Los agentes externos pueden también influir en estas crisis y por ello pueden ocurrir también en niños más grandes, lo que se puede considerar un retroceso en el sueño. Estos agentes (que por lo general coinciden con el desarrollo) causan estrés que impiden el proceso fisiológico normal a la hora de dormir, ya que no es posible forzar el sueño y eso los frustra.

¿Puede la llegada de los hermanos influir en este retroceso? Los hermanos pueden causar grandes cambios y las rutinas de sueño son una de ellas, ya que siempre se está pensando en ellos y como existen celos naturales defensivos, esto activa el sistema nervioso central del niño (debido a niveles altos de cortisol), impidiendo que obtengan un descanso adecuado en las noches.

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