Qué sienten los niños cuando se enfadan y cómo enseñarles a calmarse
De pronto los niños sienten rabia, enfado... ¿cómo ayudarles a controlar esas emociones?
- ¿Cómo son las reacciones comunes de los niños cuando se enfadan?
- La clave para ayudar a los niños a controlar su rabia - Aprender a respirar
- 7 estrategias clave para que los padres manejen el enfado de sus hijos
- Cuentos cortos que hablan sobre el enfado para leer a los niños
Unos gritan. Otros lloran. Algunos patalean y por supuesto, hay niños que simplemente se callan. Recuerdo que a mi se me hacía un enorme nudo en la garganta y me quedaba sin aire. Mi hijo, sin embargo, se esconde cuando se enfada. Cuando un niño se enfada, puede reaccionar de muchas formas diferentes. Puede volverse agresivo o aislarse. Y es que el sentimiento de rabia es difícil de predecir y controlar. ¿O no? Aquí, qué sienten los niños cuando se enfadan y cómo enseñarles a calmarse.
¿Cómo son las reacciones comunes de los niños cuando se enfadan?

El enfado en los niños no siempre se expresa de la misma manera, porque depende de la edad, del temperamento, de la situación y de las herramientas emocionales que haya aprendido. Por ejemplo, algunos niños explotan con gritos, llanto o golpes, mientras que otros se encierran, se esconden o dejan de hablar Pero, ¿por qué se enfadan los niños? ¿Qué razones hay detrás?
A veces puede ser por una mala palabra de su mejor amigo, ya que cuando un niño se enfada si discute o cuando alguien le hace daño. Se enfada si se pelea con su hermano, o cuando nadie quiere jugar con él. Se enfada cuando no le compran ese juguete que tanto desea. Se enfada, y no sabe muy bien qué le ocurre. Incluso puede enfadarse cuando tiene sueño, hambre o miedo.
Muchas veces el enfado es la emoción que se ve, pero debajo puede haber tristeza, vergüenza, inseguridad o necesidad de atención. Las conductas más comunes de los niños cuando se enfadan cambian según la edad. En niños de 2 a 4 años, es habitual que aparezcan rabietas, llanto, gritos, morder o pegar, porque todavía tienen poco lenguaje emocional y les cuesta mucho esperar o ceder.
Entre los 5 y los 7 años, ya pueden explicar mejor lo que sienten, pero aún pueden reaccionar con gritos, portazos, llanto y enfados largos. Y es entre los 8 y los 12 años, que el enfado puede expresarse con discusiones, ironías, silencio, rechazo a hablar, malas caras o frases como 'nadie me entiende'. En estas edades siguen necesitando ayuda para regular las emociones intensas.
La clave para ayudar a los niños a controlar su rabia - Aprender a respirar

Por eso, cuando un niño está muy enfadado, no siempre sirve pedirle que razone en ese instante, pues su cuerpo está en alerta y necesita calmarse para poder escuchar, pensar y expresar lo que le ocurre. Cuando el sentimiento se vuelve incontrolable, la rabia se apodera del cuerpo y el pequeño pierde el control. Justo ahí llega el grito. La rabieta. El torbellino.
La solución es esta: aprender a respirar. Tan sencillo y complicado al mismo tiempo. Esa puede ser la clave para manejar el sentimiento incontrolado de la rabia: respirar, profundamente. Y no lo digo yo, sino los propios niños. Un consejo que debemos enseñar a nuestros hijos. Solo hay que seguir estos pasos:
- Cuando llega el sentimiento de rabia, hay que buscar un lugar tranquilo en donde poder estar solo.
- Respirar profundamente por la nariz. Expulsar el aire por la boca.
- Cerrar los ojos y volver a respirar.
De esta forma, los niños que han llevado a cabo estos pasos, dicen sentir como si algo de pronto se calmara, como si algo en movimiento se detuviera. El corazón se tranquiliza. El cerebro deja de latir con tanta fuerza. Podemos compararlo con esa purpurina que daba vueltas sin control en medio de un torbellino y que cae al suelo lentamente. Entonces es el momento de hablar.
Además de enseñar esta técnica, los padres podemos acompañar el enfado de los niños con algunas otras estrategias sencillas, claras y constantes. Lo importante no es evitar que el niño se enfade, porque hay que recordar que el enfado es una emoción normal, sino que la clave es ayudarle a expresarlo sin hacerse daño, sin dañar a otros y sin quedarse atrapado en esa rabia.
7 estrategias clave para que los padres manejen el enfado de sus hijos

Cuando un niño se enfada no necesita que le digan simplemente 'cálmate', sino que un adulto le enseñe cómo hacerlo, lo cual se logra con paciencia, límites y acompañamiento. De esa manera, los niños aprenden poco a poco que la rabia no es mala, sino que deben encontrar la forma sana de expresarla. Lo anterior se logra con estas acciones:
- Mantener la calma como adulto
Si el niño grita y tú gritas más, la emoción crece. Habla con voz firme, pero tranquila. Tu hijo sentirá que puedes sostener la situación. - Validar la emoción, pero limitar la conducta
Dile: 'Entiendo que estés enfadado, pero no puedes pegar' o 'puedes estar molesto, pero no insultar'. Eso les brinda contención y apoyo. - Darle un espacio para calmarse
Algunos niños necesitan un abrazo y otros requieren alejarse del conflicto. El punto no es castigarlos, sino ayudarlos a recuperar el control. - Enseñar alternativas al grito o al golpe
El niño puede dibujar su enfado, contar hasta 10, respirar, usar una frase como 'estoy muy enfadado' o retirarse antes de explotar. - Hablar después, no en plena rabieta
Cuando la rabia está en su punto más alto, el niño no escucha. Es mejor esperar a que se calme para conversar sobre lo ocurrido. - Anticipar las situaciones que lo alteran
Si sabemos que el niño se irrita cuando tiene sueño o hambre podemos prevenir muchas explosiones con rutinas, avisos y límites claros. - Usar cuentos, juegos y recursos visuales
Los cuentos sobre emociones, el semáforo de la ira o el rincón de la calma ayudan a los niños a saber qué pueden hacer cuando sienten rabia.
Cuentos cortos que hablan sobre el enfado para leer a los niños
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Bibliografía
- Cao, C. (coordinadora) (2006) Desarrollo Social y Emocional de los Niños. California Childcare Health Program, Administrado por la University of California, San Francisco School of Nursing, Department of Family Health Care Nursing (ed.) Estados Unidos, pp. 1-58 Disponible en https://cchp.ucsf.edu/sites/g/files/tkssra181/f/15_CCHA_SP_SocialEmot_0606_v3.pdf