Los peores dos minutos (que parecían una eternidad) de una madre

Consejos para no perder a un niño en un lugar con grandes aglomeraciones

Lidia Nieto
Lidia Nieto Editora Jefe

Aún se me pone la piel de gallina cuando recuerdo los peores dos minutos (que parecían una eternidad) de una madre con la que me siento muy unida. Compartimos las dudas, alegrías, miedos y emociones del primer embarazo, de las clases de preparto, del nacimiento de nuestros pequeños, pero también las malas noches, la inexperiencia de ser madres y hasta momentos de angustia tras pensar que podías perder a tu hijo para siempre.

Seguramente, la situación que te relato a continuación te suena porque puede que hasta la hayas vivido, y es que además de ser madre, las mujeres somos humanos, y a veces que nos relajamos, confiamos y bajamos la guardia. Una lección de la que mi amiga y yo aprendimos mucho, y que nos ha unido más. Ella dice que fui su ángel, y yo digo que ella es mi luz.

Malditos dos minutos para una madre

peores dos minutos de una madre

Nunca olvidaré la fecha. 3 de agosto de 2013. Elena y Rodrigo tenían dos años, bueno Rodrigo los acababa de cumplir y a Elena le quedaban cinco días para celebrarlo. Era un sábado caluroso de verano, como no podía ser de otra manera en Madrid y habíamos quedado en un centro comercial, el único sitio fresco en estas fechas, para despedirnos antes de las ansiadas vacaciones.

Los niños corrían de un lugar a otro, jugando al pilla-pilla, mientras los mayores estábamos hablando y "persiguiéndoles". No sé qué pudo pasar, todavía hoy me sigo preguntando cuándo y cómo le perdimos de vista, pero en cuestión de medio segundo, Rodrigo desapareció de nuestra vista y el mundo pareció caerse como una losa sobre mi amiga.

Rápidamente nos pusimos a buscarle por las tiendas cercanas, acudimos al centro de información, localizamos al guardia de seguridad del centro comercial. ¡Todo para dar cuanto antes con el pequeño! (Yo, como acto reflejo, cogí a mi hija en mis brazos y la apreté fuertemente contra mi pecho). Nos dijeron que no nos preocupáramos (como si fuera tan fácil), que es una situación muy común y que se da casi a diario, que seguro que le encontrábamos, pero mi amiga había perdido el control de sí misma. "¿Rodrigo, Rodrigo? ¡Mi hijo, mi único hijo, mi pequeño! ¡Me estoy muriendo!".

Esto que os cuento ocurrió en apenas dos minutos, pero os puedo asegurar que para nosotras, y más para esta madre, fue una eternidad. En ese instante, la vida se la paró por completo, todo carecía ya de sentido. 

Y, de repente, con su sonrisa de niño travieso y su pelo rubio cortito, Rodrigo apareció de la mano de Ángel, mi marido. La pesadilla había terminado, pero el miedo creo que todavía no se nos ha ido a ninguno del cuerpo. Esa noche y las sucesivas, Rodrigo, su padre y su padre durmieron juntos.

Consejos para no perder a un niño en un lugar público

cómo no perder a tu hijo de vista

Inquietos, curiosos y siempre con ganas de descubrir nuevas cosas, así son generalmente los niños. Y esas cualidades de las que como padres nos sentimos orgullosos y de las que podemos llegar a presumir delante de familiares o amigos, se pueden volver en nuestra contra cuando nos encontramos en lugares públicos muy concurridos, como pueden ser los centros comerciales. ¿Qué podemos hacer para no vivir una situación con la de esta mamá? ¡Aquí van algunos consejos de madre!

- La vestimenta
En mi caso, tengo dos hijas y para no dudar qué ropa las he puesto a cada una, siempre las llevo iguales y así me resulta más fácil tenerlas localizadas. Además, si sé que vamos a ir a sitios con mucha gente, intento que las prendas sean de colores llamativos, para que destaquen del resto.

- Número de teléfono
Como la mayor ya tiene 7 años, la hemos enseñado el número de teléfono de papá, que es bastante más sencillo que el de mamá. Pero, aún así, para evitar sustos, siempre les escribo nuestros móviles en un papel y se los guardo en el bolsillo del pantalón o de la falda por si se pierden que se lo enseñen a un guardia de seguridad.

- Punto de encuentro
Otra cosa que hago cuando decidimos pasar un día en un lugar concurrido de gente es designar un punto de encuentro, de tal manera que si nos perdemos o nos despistamos, acudan a ese lugar porque allí irán a buscarlas papá y mamá.

- Pulseras identificativas
También te aconsejo que si estáis en un centro comercial, acudas al stand de información. Cada vez es más común que tengan pulseras con identificación que ofrecen gratuitamente a los padres para que se las pongan a sus hijos, acompañados del número de teléfono.

- Nunca irse con extraños
Y, algo muy importante, siempre les digo que nunca se pueden ir con extraños. Que si alguien intenta sacarlas fuera del lugar donde están o dice que nos conoce o que es amigo de los abuelos, ¡que no crean nada! Ya suficiente infierno es perder a tu hijo durante dos minutos como para que la angustia se pueda hacer mayor y más grave.