Centro comercial, el peor sitio para ir con el bebé

Por qué no es recomendable ir al centro comercial con el bebé

Beatriz Martín Jiménez
Beatriz Martín Jiménez Matrona y enfermera pediátrica

Acabáis de tener un bebé y todo el mundo os da instrucciones sobre cómo cuidarlo. Una de las más escuchadas es que hay que a dar un paseo con él o ella todos los días.

Pero, ¿qué hacemos en días de frío cuando está tan desapacible?, ¿o en días de mucho calor? Muchos papás y mamás optan por el centro comercial pero ojo, es el peor sitio para ir con el bebé.

Por qué no ir al centro comercial con el bebé

Por qué no ir al centro comercial con el bebé

Pasear con el bebé puede ser un bonito momento para disfrutar en familia, a la mamá le vendrá bien para ir recuperándose poco a poco tras el parto, y la luz solar, el aire libre, el movimiento y los diferentes estímulos que recibe el bebé serán fundamentales para su buen desarrollo.

Pero, ¿dónde vamos ahora con este frío? La respuesta es la misma ahora en invierno que en primavera: a dar un paseo por la calle, sólo que más abrigados y protegidos de la lluvia y el viento. No faltará quien te diga que lo mejor es el centro comercial, que allí estaréis calentitos, pero a continuación te explicamos las razones por las que el centro comercial, es el peor sitio para ir con el bebé.

Los centros comerciales suelen ser sitios cerrados, con calefacción o ventilación a veces extremas o mal controladas, iluminación excesiva, y casi siempre mucha gente. Esto hace un cóctel explosivo para un bebé.

Por un lado, el entorno no es el más saludable:

- La calefacción o el aire acondicionado a una elevada potencia hace que el ambiente sea muy seco, lo que no es adecuado para los bebés. Además puede haber cambios de temperatura bruscos al pasar de una zona a otra, lo que favorece que se pongan malitos. Si a esto le unimos la multitud de visitantes que suele haber en un centro comercial, tenemos un caldo de cultivo estupendo para que crezcan los virus y nos llevemos alguno a casa.

- Otra cuestión diferente y no menos importante es la cantidad de estímulos que recibe el bebé: luces brillantes, música alta, bullicio a su alrededor… es una sobrecarga sensorial nada positiva. Un recién nacido no tiene capacidad de “filtrar” o “elegir”  estímulos, y  todos le llegarán. Eso puede sobreestimularle y hacer que se encuentre más nervioso, irritable o incluso que intente dormirse para parar la entrada de tanta información, pero no será un sueño reparador. Le costará conciliar el sueño, y al ser un sueño ligero puede tener despertares frecuentes que le produzcan más irritabilidad. Y esta inquietud puede durarle incluso al volver a casa, hasta que se sienta en un entorno seguro y tranquilo.

Por estas razones os recomendamos evitar en la medida de lo posible los centros comerciales. Esto no significa que si por alguna razón tenemos que entrar con el bebé estemos en estado de pánico pensando en que se va a poner malito y nervioso, pero sí que tengamos en cuenta otras opciones más adecuadas para él o ella. Por ejemplo, si tenemos que ir a comprar algo, mejor una tienda chiquitita de barrio; si vamos a quedar para desayunar, podemos buscar cafeterías tranquilas (o “babyfriendly”, como dicen ahora).

Si sólo queremos dar un paseo, siempre será mejor al aire libre, adaptándonos a las condiciones del tiempo. Y si nos entran dudas, siempre podemos recurrir al sentido común, que a veces en esta carrera de la crianza se nos olvida consultarle.