Señales que indican que el bebé o el niño tiene sueño

Cómo ayudar a tu bebé sobre cansado a relajarse para ir a dormir

Olga Sesé
Olga Sesé Coach del sueño infantil

'¿Por qué no se duerme mi bebé?' '¿Por qué le cuesta tanto conciliar el sueño?' '¿Cómo saber si tiene sueño?' Como padres, es muy importante captar las señales que nuestros hijos nos envían, esos inequívocos síntomas que indican que el bebé tiene sueño y que os ayudarán a que todos podáis descansar mejor durante la noche. 

Síntomas para saber si tu bebé tiene sueño 

cómo saber si tu bebé tiene sueño

Un bebé que llega agotado a la hora de ir a dormir significa que está demasiado cansado para dormir, se quejará y llorará. Y cuando llegue el momento de ponerlo en su cuna, seguramente le cueste conciliar el sueño, se despierte con más frecuencia y tenga dificultades para volverse a dormir.

Cuando el pequeño está demasiado cansado, significa que su cuerpo “está pasado de vueltas” y posiblemente se le haya pasado la hora de sueño.

Está tan agotado físicamente que se activa el sistema de respuesta al estrés de su cuerpo. Las hormonas del estrés como el cortisol y la adrenalina inundan el torrente sanguíneo de tu bebé, dificultando aún más que se relaje y se calme. Y esto tiende a ser un patrón cíclico: cuanto más cansado esté, más difícil será que se pueda relajar y quedarse dormido.

Cuando los bebés pasan por esta situación ​​muestran algunos de los siguientes signos: se frotan los ojos o la cara, se tocan las orejas, bostezan, se quejan, lloriquean y ese lloro puede convertirse en un llanto inconsolable (¿te suena, verdad?) y se sobre activa.

Estas señales son muy claras y es muy importante captarlas para saber que ha llegado el momento de adelantarse e ir a la cama. 

¿Cómo ayudar a tu bebé sobre cansado a relajarse para ir a dormir?

Has detectado las señales, es decir, tu bebé tiene sueño, pero antes de nada, toca calmarlo, porque solo una vez que esté tranquilo, puedes comenzar a trabajar con él el momento de ir a dormir. Para que llegue a ese estado de relajación, puedes usar las siguientes estrategias:

- Envuélvelo en una mantita (para los menores de 4 meses). ¡Se sentirá arropado y protegido! 

- Abrázalo cariñosamente. ¡Notará que hay alguien con él y que no está solo!

- Aliméntalo hasta que se tranquilice. Si das el pecho, con la leche y el contacto piel con piel de la madre se irá relajando. 

- Mécelo. El movimiento hará que, poco a poco, le entren ganas de dormir. 

- Puedes utilizar ruido blanco, es decir, ese ruido constante que emite algunos electrodomésticos de la casa y que al ser continuo y sin altibajos contribuyen a la relajación. 

- Canta una canción de cuna. Esta práctica favorece el vínculo entre el bebé y la mamá. 

Una vez calmado y tranquilo, puedes comenzar con una breve rutina para prepararlo para ir a dormir. Para los más mayorcitos, puedes leer un libro en la habitación con una luz muy tenue, darle un beso y, después, apagar las luces y a dormir.

Pero lo más importante, es evitar que lleguen a cansarse y, lo mejor para ello, es adelantarse a los acontecimientos.  Si cada día ves que estás llegando tarde a la hora de ir a dormir, intenta al día siguiente acostarlo 30 minutos antes. Si todo te resulta más fácil, sabrás que 30 minutos antes es el momento ideal.

También es importante saber los tiempos de vigilia de tu peque según la edad que tenga, para poder saber cuanto tiempo puede mantenerse despierto desde que hizo su última siesta. A grandes rasgos los tiempos de vigilia son:

- Un recién nacido: de 45 minutos a 1h.

- Un bebé de 6 meses:  entre 2h a 2:30h.

- Un bebé de 12 meses: entre 4h a 5h.

- Un niño de 2 años: entre 5:30h a 6h.

Intenta no pasarte de estos tiempos y te resultará todo más fácil. Asegúrate de que hace las siestas que le tocan según la edad que tiene y respeta sus tiempos de vigilia, así evitarás el sobre cansancio y lograrás un mejor descanso en su sueño.

** Todas estas recomendaciones son extraídas de los libros de los expertos en sueño infantil: National Sleep Fundation y algunos más.