No culpes de tu estado de ánimo a las horas de sueño de tu bebé

Según un estudio, es normal que los niños menores de un año no duerman toda la noche seguida

María Machado

Parece increíble, pero un estudio ha llegado a esta conclusión: no existe una relación directa entre los trastornos de estado de ánimo de las madres y el número de horas de sueño del bebé. Esto significa que la depresión que algunos padres desarrollan después de tener a su hijo no está motivada por la incapacidad de los niños de dormir sin interrupciones por la noche. 

¿Esto significa que tras tener una mala noche no estemos de mal humor? En una breve encuesta por la redacción de Guiainfantil.com el resultado ha sido unánime: cuando no podemos dormir porque nuestro bebé está llorando toda la noche nos convertimos en un volcán que puede explotar en cualquier momento. Pero, ¿nos deberíamos preocupar por el mal hábito de sueño nuestro bebé? ¿Qué podemos hacer para que duerma mejor?

Las horas de sueño del bebé y el estado de ánimo de los padres

La relación entre el estado de ánimo de los padres y las horas de sueño del bebé

Este estudio, publicado en American Academy of Pediatrics, ha analizado los síntomas de depresión en las madres antes y después de dar a luz a sus hijos. Este seguimiento les sirvió para asegurar que no hay ninguna relación entre un mayor riesgo de desarrollar una depresión cuando los niños no duermen toda la noche del tirón.

El número de horas que nuestros hijos duermen es una de las mayores preocupaciones de los padres. Somos conscientes de la importancia que el sueño tiene en la salud de los bebés y tememos que nuestros hijos lleguen a tener problemas en el futuro por no poder dormir suficientes horas seguidas. 

Hay que tener en cuenta que los niños de 0 a 2 meses necesitan entre 16 y 20 horas de sueño en total durante todo el día. Los niños de 3 a 6 meses, entre 14 y 16 horas. A partir de los 6 meses y hasta un año, deben dormir entre 13 y 15 horas. 

¿Tu hijo no duerme toda la noche seguida? ¡No te preocupes!

Otra de las conclusiones más interesantes de este estudio explica que es completamente normal que los niños menores de un año no duerman toda la noche seguida. Los datos manejados en la investigación muestran que solo el 57% de los niños entre 6 y 12 meses consiguen dormir 8 horas del tirón.

Es obvio que todos los padres queremos dormir plácidamente todas las noches y no despertarnos hasta que los pájaros empiecen a cantar, pero no pasa nada si nuestros hijos pequeños nos levantan antes. Al menos, eso sugiere esta investigación. Y es que no se encontraron diferencias sustanciales en el desarrollo (mental, psicomotor, etc.) de los niños que no conseguían dormir más de 6 horas seguidas en comparación con los que sí que lo hacían.

Según han explicado los autores de esta investigación, dormir del tirón es algo que se aprende, igual que los bebés aprenden a gatear o a andar. Por lo tanto, es un hábito que los niños van adoptando poco a poco. Según se explica en esta investigación, es más importante el número total de horas de sueño del bebé (que incluye las siestas diurnas) que cuánto tiempo aguante dormido en la cama de forma continuada.

Consejos para garantizar la calidad del sueño en los niños

Es importante que los bebés y los niños duerman lo suficiente, pero también que duerman bien. Cuando la calidad del sueño no es la apropiada, no consiguen descansar adecuadamente. Y, como consecuencia, están más irascibles y rinden menos en el colegio en el caso de los niños en edad escolar. Por eso, aquí te dejamos algunos consejos que ayudarán a que tus hijos se duerman antes y mejor.

1. Prepara la habitación del niño
Si a tu hijo le cuesta dormir, debes acondicionar su habitación para invitarle al sueño. Intenta que el cuarto esté a una temperatura adecuada porque si hace demasiado frío o mucho calor le costará más dormir. Deja la habitación a oscuras y retira los distintos estímulos visuales que puedan llamar su atención. No hace falta que haya un silencio absoluto en casa, ya que los niños deben acostumbrarse a dormir con algo de ruido, pero debes evitar que haya ruidos muy molestos.

2. Evita los estímulos antes de ir a la cama
Deja los juegos de cosquillas, los bailes o los vídeos de risa para otro momento. Antes de dormir, todas las actividades deben ir encaminadas a relajar al niño y no a estimularle. En caso contrario, llegará a la cama o a la cuna con ganas de seguir pasándolo bien y le costará más dormir.

3. Cuéntale un cuento o ponle una nana
Estos gestos ayudarán a tu hijo a relajarse antes de que llegue el momento de dormir. A la hora de leerle el cuento, trata de escoger una historia calmada y no la dramatices demasiado para no excitar al niño. En cuanto a la música, busca melodías relajadas que le ayuden a calmarse.

4. Sigue siempre la misma rutina antes de acostar
Baño, cena, lavado de dientes, cuento y dormir. Seguir siempre la misma rutina antes de irse a la cama ayuda a los niños a entender qué haréis después de cada actividad. Sabiendo que lo último va a ser acostarse, se irá preparando para dicho momento.

5. Prepara una cena ligera
Igual que nos ocurre a los padres, a los niños también les cuesta más dormir si están haciendo una digestión pesada. Por eso, te recomendamos que prepares cenas ligeras, pero nutritivas y saludables, y que se la des más de una hora antes de que se vaya a la cama.