Cómo lidiar con el niño cuando está agotado y monta rabietas

Cuando los niños montan rabietas porque están muy cansados

 Es muy normal que al final del día o después de comer los niños, sobre todo los más pequeños, estén cansados y suelan tener rabietas o enfados. Los padres tenemos que aprender a lidiar con el niño cuando está agotado y monta berrinches pero sobre todo es fundamental que les entendamos y sepamos calmarles.

Cuando los niños están muy cansados

Cuando el niño está cansado y monta rabietas

Los más pequeños no saben identificar o gestionar el cansancio, no piensan, "estoy enfadado porque estoy cansado así que lo mejor será que me vaya a dormir". El cansancio y el sueño les genera malestar e irritación, y esto se suele convertir en una rabieta por cualquier cosa. Se enfadan porque no quieren cenar, porque el pijama les molesta, nos contestan y tiran un juguete, a cualquier ofrecimiento que les hagamos lloran o se enfadan más...y esto a los papás a veces nos enfada y acabamos metidos en una batalla que es totalmente evitable.

Como decíamos, los niños no gozan de la misma capacidad de regulación emocional que los adultos, por lo tanto no podemos reaccionar ante el cansancio del niño como lo haríamos con el cansancio del adulto. Si yo, papá o mamá, tengo sueño, lo normal es que me vaya a la cama a dormir, porque interpreto esa sensación o ese cansancio, y actúo en consecuencia, pero los niños pequeños, no saben gestionarlo, por lo tanto es muy importante que nosotros los mayores interpretemos las señales de cansancio en los niños y les ayudemos a calmarse y a descansar.

Hay algo muy importante que hay que evitar cuando la rabieta es por cansancio o sueño: enfadarnos con el niño. Esto sólo le pondrá más nervioso, le costará más calmarse y se irá a la cama muy intranquilo.

Cómo actuar si el niño está agotado y monta rabietas

Algunas sugerencias para manejar estas situaciones son:

- Anticípate. Si sabemos que cuando está cansado está más irritable y parece que "no sabe ni lo que quiere", tenemos que aprender a anticiparnos, "aguantar el chaparrón" con calma, desde la comprensión. De esta manera transmitimos calma y tranquilidad al niño, le ayudamos a tranquilizarse y nosotros estamos también más tranquilos.

- Flexibilizar las rutinas y las normas cuando está cansado. Podemos saltarnos la hora del baño, y priorizar el cenar e irse a la cama, por ejemplo.

- Verbalizar lo que le pasa. Decirle que es normal que esté así de enfadado, pero en realidad es que está muy cansado, y que cuando estamos cansados es normal enfadarse o llorar. De esta manera le ayudamos a que poco a poco vaya asociando sensaciones y emociones a estados de cansancio.

- Ayudarle a dormir. A veces están tan agotados que no pueden dormirse, no consiguen conciliar el sueño. Es importante que nos quedemos a su lado, le demos un masajito por ejemplo, le contemos un cuento y le acompañemos hasta que el sueño llegue.

- Reconocer su cansancio y retirarse a tiempo. Si estamos fuera de casa y notamos que el niño empieza a estar cansado, (nos reclama más, se queja de todo, se enfada, todo le parece mal) es hora de retirarse y que el niño descanse.

- Que duerma lo suficiente. Los niños necesitan dormir muchas horas, pero el estrés del día a día a veces hace que se duerman tarde. Es importante priorizar y adaptar las rutinas a sus necesidades de descanso. Si el niño no duerme lo suficiente el cansancio se les acumula y es más probable que esté más irritable.

Paciencia y calma. Esta es una regla de oro ante cualquier rabieta del niño, pero cuando están cansados se hace más necesaria.