¿Tu hijo sabe esperar? La paciencia y la fuerza de voluntad en los niños
¿Quieres saber cómo hacer que tu hijo aprenda a esperar (sin drama) paso a paso?
- ¿A qué edad aprenden a esperar los niños? Educar la fuerza de voluntad
- ¿Cómo un experimento social puso a prueba la paciencia de los niños?
- Algunas estrategias para educar la fuerza de voluntad de los niños
- 7 pautas prácticas y cotidianas para enseñar a los niños a esperar
Qué difícil es la espera, ¿verdad? Queremos que todo sea ya, ahora, sin esperar ni un minuto. Entonces surge la pregunta: ¿qué podemos esperar de nuestros hijos? Siempre les estamos exigiendo que esperen, que tengan fuerza de voluntad y autocontrol. Y lo queremos ya, de la noche al día, sin más... pero ¿tu hijo sabe esperar? La paciencia y la fuerza de voluntad en los niños.
¿A qué edad aprenden a esperar los niños? Educar la fuerza de voluntad

Desde los 2 o 3 años los pequeños pueden practicar 'microesperas' (unos segundos o un minuto) con apoyo, pero la capacidad de autocontrol mejora a los 3 y 5 años, cuando el cerebro afina habilidades como frenar impulsos y cambiar el foco de atención, aunque cada niño tiene su ritmo. Aprender a esperar no es 'portarse bien', es entrenar una habilidad que se construye con práctica.
El autocontrol así como la fuerza de voluntad son comportamientos que se aprenden con el ejemplo: educar a los niños a que sepan esperar para lograr lo que se proponen debe ser una enseñanza continua. Los niños deben aprender esperar tiene un propósito: en la cola del supermercado, la llegada del autobús, esperar a papá o a mamá en la puerta del colegio... esto nos lleva a un reto.
Pero ¿por qué cuando son pequeños 'no saben esperar' ni en la fila, ni a que mamá termine de hablar, por ejemplo? Porque para ellos el tiempo se siente enorme y el 'ahorita' es su idioma favorito. A esa edad, la emoción manda sobre la lógica: ven algo que desean y su cuerpo les grita '¡ya!'. Además, todavía están aprendiendo a tolerar la frustración y a regularse sin ayuda.
Por eso, más que regañar a los niños por ser impacientes, necesitamos prestarles nuestra calma, dar estructura y enseñarles qué hacer mientras esperan. Para ello, funciona anticipar, darles un 'trabajo' sencillo, ofrecer una herramienta de regulación y celebrar cada pequeño logro. Con el tiempo, esas microesperas se vuelven minutos, y los minutos se transforman en paciencia real.
¿Cómo un experimento social puso a prueba la paciencia de los niños?

Hace tiempo, se hizo famoso un experimento de un grupo de niños en edades de preescolar y de primaria, a los que se les planteaba un reto: si querían algo mejor, tendrían que esperar. Cada niño se quedaba en una habitación, sentado frente a una mesa donde había un plato con un dulce. Dejaban a cada niño solo y les decían que esperaran allí por un rato, luego tendrían una recompensa.
Cada niño y cada niña ponían todos los medios para lograr la meta. Los que conseguían esperar, se lo pasaban muy mal. ¡Se les veía con un deseo de comer la golosina! Algunos llegaban a probar una pizquita; otros la olían, la tocaban y luego desistían y esperaban. A pesar de la corta edad, algunos entendían que había ocasiones en las que era mejor alejarse o apartar la vista de la golosina.
Este reto, conocido como el 'marshmallow test' (la prueba del malvavisco), decía que 'quien espera, tendrá más éxito', pero estudios posteriores señalaron que los resultados dependían del contexto del niño y que la relación con el éxito futuro no es tan simple ni tan directa como se popularizó en ese entonces. La buena noticia es que esperar se entrena y se enseña, no es un 'don' con el que se nace.
Así, los niños que supieron esperar demostraron mejores habilidades sociales, mayor tolerancia a la frustración, comunicación más asertiva y mayor seguridad en sí mismos. Los que no, mostraron ser un poco más aislados socialmente, testarudos e indecisos, irritables, más dados a los celos y a la inseguridad. Al final, los niños pudieron comer la golosina. ¡Había valido la pena esperar!
Algunas estrategias para educar la fuerza de voluntad de los niños

Así como ese test fue un experimento psicológico conductual, realizado para demostrar que todos tenemos metas a alcanzar y que para eso tenemos que emplear el esfuerzo, esperar e incluso sacrificarse trae buenos resultados. En este caso, a los niños nadie los regañó, ni les impidió comérselo, y aún así la mayoría consiguió su propósito que fue comerse la golosina.
Para fomentar la fuerza de voluntad en tus hijos empieza con esperas chiquitas, dile por ejemplo 'en 10 segundos te atiendo' y después lo cumples. Luego sube a 30, 60… y así sucesivamente. Para ello, usa apoyos visuales como un reloj de arena, un temporizador o canciones cortas. La idea también es darles un 'plan de espera', es decir, que haga determinada acción y sepa lo que viene después.
Un recurso puede ser decirle 'mientras esperas, puedes contar 5 cosas rojas' o emplear juegos como el clásico 'Simón dice' o el Jenga que enseñan freno y turnos. También reconoce su esfuerzo por esperar, anticípale lo que viene y tú misma sé ejemplo real de lo que quieres que aprenda porque si tú te desesperas a cada rato en la fila del supermercado, ellos aprenden que esperar es 'enemigo'.

Finalmente, explica a tu hijo los beneficios que tiene para él aprender a esperar, ya que tendrá:
- Mejor tolerancia a la frustración y se derrumbará menos si algo no le sale
- Más autocontrol emocional, ya que pasan del 'exploto' al 'lo intento otra vez'
- Mejor convivencia al aprender turnos y respeto por el otro
- Más enfoque para aprender porque sostienen tareas sin estímulos constantes
- Más seguridad personal debido a que descubren que 'sí pueden'
- Mejor toma de decisiones: piensan antes de actuar
- Más paciencia y empatía, ya que entienden que el mundo no gira a su ritmo
7 pautas prácticas y cotidianas para enseñar a los niños a esperar

A los niños se les puede enseñar a esperar sin dramas y a través de trucos simples que realizan en su día a día, ya sea en la fila de entrada al cole, en casa o cuando tú estás ocupada. Aquí, algunas ideas rápidas para entrenar la paciencia de tu hijo paso a paso y con buen humor:
- Aplica la regla de 'primero–después', por ejemplo, puedes decirle 'primero vamos a comer, después encendemos el televisor'
- Usen turnos visibles en casa que siempre deben respetar. Auxíliate de frases como 'por esta ocasión te vas a bañar después que tu hermano'
- Entrena con él en momentos tranquilos, es decir, practica a esperar cuando NO haya prisa (para que salga cuando sí tengas)
- Lleva el tiempo de espera con actividad, por eso carga siempre un 'kit de espera' que incluya crayones, mini-libro o un puzzle pequeño
- Valida su emoción y pon un límite, dile frases como 'sé que te desespera estar así, sin embargo, por ahora toca esperar'
- Ofrece recompensas sanas y realistas, pero que no siempre sea un dulce o golosina. Puede ser otra cosa como elegir el cuento para ir a dormir
- Cuida su sueño y si tiene hambre porque un niño cansado o que quiere comer, es lógico que no va a tener paciencia o fuerza de voluntad para algo
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Bibliografía
- Guzmán Ortega, A. (2016) Los cinco pilares de la felicidad del niño. Cómo educar para generar adultos felices. Editorial Kolima (ed.) España, pp. 1-12 Disponible en https://www.editorialkolima.com/wp-content/uploads/2016/10/los-5-pilares-sample.pdf