La mazorca de oro. Leyenda de Perú para niños

Cuentos cortos de latinoamérica para educar en valores a los niños

Estefanía Esteban
Estefanía Esteban Responsable Multimedia

Las leyendas son historias muy antiguas que nos llegan de lejanos rincones del planeta y que van pasando de generación en generación. Muchas de ellas están relacionadas con los valores más importantes. Otros, nos cuentan historias extraordinarias llenas de fantasía. 

En este caso, 'La mazorca de oro' es una leyenda originaria de Perú que nos habla del valor del esfuerzo. Quien se esfuerza y persevera, recoge los frutos. También puedes aprovechar esta historia para reflexionar con los niños sobre la importancia de ayudar y colaborar en casa: entre todos, se consiguen muchos más beneficios. 

Leyenda de la mazorca de oro para hablar del valor del esfuerzo con los niños

Mazorca de oro

Cuenta una leyenda muy antigua de Perú que existió una vez una familia de campesinos muy pobre, compuesta por el matrimonio y cinco hijos. Apenas tenían para comer, y sobrevivían gracias a un campo de maíz. Con el maíz hacían tortas y pan con el que podían comer y parte del maíz que les sobraba, lo vendían por las tardes en el mercado. 

Sin embargo, la única que trabajaba en esa familia era la madre. Ella se encargaba de cuidar, recolectar, cocinar y vender el maíz. Ella llevaba la también casa, y mandaba cada adía a sus hijos al colegio. Mientras, el marido holganazeaba sin hacer absolutamente nada.

Un día, la muchacha estaba realmente agotada, y no pudo recolectar suficiente maíz. Al hacer recuento, se dio cuenta de que ese día no podría hacer pan suficiente para comer, y mucho menos llevar maíz al mercado para traerse unas pocas monedas. Desconsolada, lloró y lloró... Si su marido le ayudara, podrían unir fuerzas y recolectar mucho más maíz, pero no lo conseguiría, porque él era muy egoísta y prefería dedicar su tiempo a dar tranquilos paseos por el campo. ¿Qué podía hacer?

Y cuando la mujer, ya desesperada, se iba a retirar a la cama, descubrió que algo brillaba con mucha fuerza en medio del gran montón de maíz. Al principio creyó que  era un destello del sol. Además, al estar llorando, el destello era borroso... Pero ya cuando se alejaba de allí, se dio la vuelta y volvió a mirar. Entonces cayó en la cuenta de que era de noche, así que no podía ser un rayo de sol. Buscó en el montón de maíz qué podía ser aquello. 

- Pero... - dijo en voz bajo la campesina- No puedes ser... ¡si es una mazorca de oro! 

Efectivamente, entre todas las demás mazorcas, una compuesta de granos dorados lucía con mucha fuerza. Era una auténtica mazorca de oro. ¿Y qué hizo la muchacha? Corrió a buscar a su marido para darle la buena noticia. 

Él, que como siempre, estaba durmiendo en la hamaca, se sobresaltó al ver aquello. ¡El gran Dios había premiado a su mujer por ser tan buena y trabajadora! Se arrodilló y le pidió perdón. Prometió que a partir de ahora le ayudaría en todo. 

Vendieron la mazorca, y con el dinero que consiguieron plantaron más maíz, arreglaron la casa y compraron ropa nueva para sus hijos. A partir de entonces, el hombre comenzó a trabajar en el campo junto a su mujer, y sus beneficios se duplicaron. Nunca más volvieron a pasar hambre y fueron muy, muy felices. 

Preguntas de comprensión lectora para tu hijo

¿Habrá comprendido tu hijo el mensaje de esta leyenda peruana? Compruébalo con estas preguntas: 

1. ¿De qué vivía la familia? ¿Cómo conseguían dinero?

2. ¿Quién se encargaba en la casa del campo de maíz? ¿Qué hacía el marido?

3. ¿Qué encontró la mujer un día entre el maíz recolectado?

4. ¿Qué pasó en cuando le explicó a su marido lo que había encontrado?