La araña. Leyenda Quechua para niños

Leyendas latinoamericanas con valores para leer a tus hijos

Estefanía Esteban

Quien no es capaz de agradecer y aprovechar todo lo que tiene, corre el peligro de perderlo. Esta es una leyenda muy antigua, de la cultura Quechua, que enseña a los niños la necesidad de cuidar la belleza interior y potenciar valores como la empatía y la bondad. Y también por qué es tan importante ser agradecido. 

Descubre con tu hijo esta historia de Uru, una bella muchacha que desperdició todos los dones que tenía y toda la educación que la ofrecieron y recibió un escarmiento. Te contamos qué le sucedió en 'la araña', una leyenda lationamericana para niños.

La araña, una leyenda Quechua con valores para los niños

La araña, leyenda Quechua para niños

Había una vez una princesa llamada Uru. Era una chica muy bella y además era la heredera al trono del imperio Inca. Su padre la adoraba, y deseaba que su hija al llegar al trono se convirtiera en una reina buena y justa.Para ello, se centró mucho en la educación de su hija, y buscó por todas partes los mejores maestros en todas las materias.

Pero sin embargo, a Uru no le gustaban los estudios, ni entendía el afán de su padre por convertirla en una muchacha lista y buena. Prefería perder el tiempo, jugar, y dedicarse a mejorar su aspecto físico y su belleza.

Además, tenía muy mal carácter, y perdía los nervios con facilidad. Le gustaba ordenar y que todos complacieran sus deseos. Y si no conseguía lo que deseaba en el momento, entraba en cólera. Según iba creciendo, era más déspota con todos.

Y llegó el día en el que el padre de Uru falleció y ella subió al trono. Y es cierto que al principio la muchacha se dejó asesorar, pero poco a poco comenzó a abandonar sus obligaciones como reina. Le aburría mucho tener que tomar tantas decisiones. Prefería dedicarse a ella misma. Así que tomó la decisión y dijo a todos sus asesores:

- Escuchadme bien: ya estoy cansada de tantas obligaciones. Es muy aburrido. Yo quiero descubrir otros lugares, lucir mis vestidos, y acudir a muchas fiestas. Quiero pasármelo bien, así que ya no tomaré más decisiones sobre el imperio: ¡que lo haga otro!

A pesar de que el mismísimo consejero real intentó persuadirla, ella seguía firme en sus decisiones. 

- ¡No seáis insolentes! No quiero trabajar más y me voy. No intentéis impedírmelo. 

Estaba tan enfadada, que decidió azotar con su cinturón a todos los allí presentes por insolentes. Se quitó el cinturón y lo levantó para golpear al consejero real. Pero entonces ocurrió algo extraordinario: la reina no podía bajar el brazo. ¡Se había quedado petrificada como una estatua! 

Y eso no fue todo: mientras Uru intentaba moverse sin éxito, apareció suspendida en el aire una diosa cubierta con un manto dorado. Y dijo en voz alta, dirigiéndose a la reina:

- Sin duda eres tremendamente egoísta y mezquina. Podrías dirigir tu reino con sabiduría, justicia y bondad, y en cambio prefieres atemorizar y humillar a tus súbditos. Así que no mereces lo que te dieron. A partir de ahora ya no tendrás belleza y no serás reina. Además, tendrás que trabajar sin descanso.

Y tras decir estas palabras, una nube envolvió a la reina y al disiparse el humo, en su lugar apareció una araña fea y peluda. Asustada, Uru salió corriendo en busca de refugio, lejos de posibles pisotones. Ya en un rincón, se dedicó a tejer tela de araña sin descanso.

Preguntas para saber si tu hijo entendió la leyenda

Ayuda a tu hijo a reflexionar sobre el texto que acaba de escuchar. La leyenda de la araña nos habla de muchos valores esenciales, pero sobre todo, de la necesidad de dedicarnos a trabajar nuestro interior. Puedes utilizar estas preguntas para comprobar si tu hijo entendió la historia:

- ¿Cómo era Uru? Descríbela por fuera y también su forma de ser.

- ¿Qué pasó cuando la reina intentó pegar a sus súbditos?

- ¿Qué tendría que haber hecho la reina para aprovechar la educación que recibió de pequeña?