Dieta macrobiótica para niños - Alimentos, riesgos y restricciones

¿Cuáles son los alimentos macrobióticos y qué beneficios aportan en la infancia?

Paola Cóser, Nutricionista
En este artículo
  1. En qué consiste la dieta macrobiótica durante la infancia
  2. Alimentos que incorpora el menú macrobiótico en la infancia
  3. Más alimentos que forman parte de la dieta macrobiótica

La dieta macrobiótica es una forma de alimentación y un estilo de vida que están inspirados en el equilibrio entre el Yin y el Yang, dando prioridad a los cereales integrales, las legumbres, las verduras de temporada y los alimentos locales, además de limitar en distinto grado los productos animales, los lácteos, los huevos, el azúcar y los alimentos procesados. Pero, ¿es segura para un niño? Aquí, dieta macrobiótica para niños - Alimentos, riesgos y contraindicaciones.

En qué consiste la dieta macrobiótica durante la infancia

Qué es la dieta macrobiótica

En la alimentación macrobiótica se consumen fundamentalmente cereales, como el arroz integral, y se incluye una menor cantidad de legumbres y hortalizas entre las que se agregan las algas marina. Las frutas, frutos secos y semillas son consumidos en menor medida. Los alimentos muy salados o muy dulces son raramente consumidos o directamente evitados.

¿Cómo es una dieta macrobiótica? ¿Es apta para los niños? La alimentación macrobiótica se basa en el consumo diario de ciertos alimentos, y de otros muchos que se consumen de forma semanal. Sin embargo, no existe una dieta macrobiótica en versión única: algunas permiten pescado ocasional, mientras que otras son prácticamente veganas y tienen a ser más restrictivas.

Cuanto mayor sea la restricción, mayor será el riesgo de que falten energía y nutrientes esenciales en los niños. No hay una edad establecida a partir de la cual pueda seguirse sin riesgos, por lo que durante toda la infancia y la adolescencia no debería adoptarse una versión estricta como estilo de vida sin la valoración y el seguimiento de un pediatra y un dietista-nutricionista.

Si hablamos de adultos sanos, algunos de sus principios pueden incorporarse dentro de una alimentación equilibrada, pero NUNCA es para usarla para tratar enfermedades o para sustituir tratamientos médicos. Este mismo cuidado es el que debemos procurar a los pequeños, ya que si damos este tipo de dieta sin saber las posibles consecuencias, pondríamos en riesgo al menor.

Alimentos que incorpora el menú macrobiótico en la infancia

Alimentos que se incorporan a una dieta macrobiótica

En los niños pequeños, basar gran parte de su dieta en cereales integrales y alimentos demasiado ricos en fibra puede llenarlos antes de que consuman las suficientes calorías y nutrientes que requieren. Por eso necesitan otras fuentes concentradas de energía, proteínas y grasas saludables.

1. Se consumen a diario

  • Cereales integrales: como alimento principal, se encuentran el arroz integral, quinoa, trigo sarraceno, trigo espelta, cebada, avena, centeno, maíz, y sus derivados panes integrales, harinas, burgol, cuscús, sémolas. Ricos en vitaminas, minerales y proteínas.
  • Legumbres: garbanzos, lentejas, alubias, ricas en hidratos de carbono, fibras, proteínas, vitaminas y minerales.
  • Verduras y algas marinas: las verduras, fuente de vitaminas, minerales, agua y fibra. Las algas marinas ricas, en calcio, magnesio, fósforo y zinc. OJO: las algas NO deben ofrecerse libremente ni considerarse suplemento natural. Algunas contienen cantidades elevadas y variables de yodo, lo que afecta al funcionamiento de la tiroides.
  • Aceites vegetales: nos aportan grasas de buena calidad. Las grasas son fundamentales para aportar energía y favorecer el desarrollo cerebral. Una alimentación macrobiótica baja en grasa puede ser insuficiente durante las etapas de crecimiento.

Alimentos de la dieta macrobiótica

2. Se consumen de forma semanal

  • Pescados: se destacan por aportar ácidos grasos esenciales (omega3 y omega 6), así como vitamina D.
  • Semillas: ricas en ácidos grasos esenciales, pueden agregarse en las ensaladas, purés, en los cereales, en el pan, en salsas y aliños. 
  • Frutos secos: almendras, avellanas, cacahuetes, pistacho, nueces, nos aportan proteínas, vitaminas,  minerales y fibras. Se pueden incorporar como tentempié, en las ensaladas, salsas o para untar como la mantequilla de cacahuetes o crema de almendras.
  • Frutas frescas: nos aportan un alto contenido en agua, fibras, vitaminas y minerales. Las frutas resultan muy atractivas para los niños por su sabor dulce, además de que se pueden consumir frescas, en comportas, hacer helados de frutas, etc.
  • Dulces naturales: consumirlo sólo algunas veces por semana. Se pueden elaborar dulces naturales a partir de frutas frescas o secas, zumos de frutas, siropes, leches vegetales y la algarroba. Los siropes, jugos y frutas secas concentran azúcares, aunque sean 'naturales', por lo que deben consumirse con moderación. Además, las bebidas vegetales no sustituyen a la leche materna o la leche indicada para cada edad.

Más alimentos que forman parte de la dieta macrobiótica

Alimentos de la dieta macrobiótica

3. Se consumen de forma mensual

  • Carnes, huevos y lácteos: en la dieta macrobiótica estos alimentos se consumen de forma esporádicas por contener grasas saturadas. Esta limitación favorece deficiencias de vitamina B12, hierro, calcio, vitamina D, zinc, yodo, proteínas y ácidos grasos Omega-3. También aporta pocas calorías, más si se restringen carnes, huevos, lácteos, pescado y grasas.

En bebés y niños, estas carencias llegan a relacionarse con anemia, cansancio, menor crecimiento, debilidad ósea o raquitismo y alteraciones del desarrollo neurológico. La vitamina B12 merece especial atención, porque su déficit por tiempo prolongado puede causar daños neurológicos.

De la filosofía macrobiótica sí pueden rescatarse hábitos positivos como:

  • Comer más verduras, legumbres y cereales integrales
  • Elegir alimentos de temporada
  • Cocinar en casa
  • Reducir productos ultraprocesados, el exceso de sal y los azúcares añadidos
  • Comer con atención.
Estos hábitos se pueden integrar en una dieta variada sin eliminar grupos de alimentos, ya que la dieta macrobiótica estricta NO está indicada para bebés ni niños. Si una familia desea mantener una alimentación principalmente vegana, debe hacerlo con supervisión de un médico, con controles de crecimiento y, cuando sea necesario, consumir alimentos fortificados o suplementos prescritos.

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