La rana sorda. Fábula para niños sobre la perseverancia y la motivación

Fábula oriental sobre la importancia de las palabras y la motivación para alcanzar las metas

Estefanía Esteban
Estefanía Esteban Responsable Multimedia

Una sola palabra de aliento puede más de lo que imaginas. Una frase positiva, una mirada cómplice o un abrazo, puede ser determinante para que tu hijo conquiste sus sueños. 

Esta fábula oriental, 'La rana sorda', nos trae una preciosa moraleja: ayuda a los demás a alcanzar sus sueños motivándoles y ayudándole a confiar en sí mismo y en sus capacidades. No dejes de leer esta preciosa historia con tu hijo y ayúdale a entender el mensaje con nuestras preguntas de comprensión lectora.

La rana sorda, una fábula oriental motivadora para los niños

La rana sorda, fábula oriental para niños

Esto era un grupo de pequeñas ranas que atravesaban juntas un bosque. Pero de pronto, dos de ellas cayeron en un hoyo muy profundo. El resto de ranas, se asomaron para mirarla, rodeando el agujero. 

Rápidamente se dieron cuenta de que el agujero era muy profundo. Sus compañeras saltaban y saltaban, pero no podían alcanzar la orilla. 

Las ranas comenzaron a cuchichear entre sí. Todas daban por muertas a las dos ranas, ya que no veían posible que pudieran dar un salto tan alto como para salir del agujero. Así que comenzaron a gritar a las ranas que no podían hacer nada, que no podrían salir de allí. 

¡Dejadlo, no lo conseguiréis!- gritaban las ranas desde la orilla. 

Pero las dos ranas continuaban saltando sin parar, ignorando los gritos de sus compañeras, que no dejaban de decirlas que iban a morir igualmente a pesar de sus esfuerzos.

- ¡No lo intentéis más! - gritaban las ranas- ¡No lo conseguiréis! 

Las ranas les llegaron a insinuar a sus dos compañeras que no gastaran más fuerzas, que se dejaran morir. Y gritaban tanto, que al final una de las dos ranas que saltaba sin parar se dio por vencida y decidió parar. Se dejó caer al suelo sin más, y murió.

Sin embargo, la otra rana continuó saltando, a pesar del agotamiento. Cada vez más alto, cada vez con más fuerza. Y las demás compañeras gritaron mucho más alto para que dejara de saltar.

- ¡Deja de sufrir ya!- le gritaban una y otra vez. 

Y la rana saltaba más y más. Hasta que de pronto, logró salir del agujero. Ella pensó que sus compañeras le estaban animando todo el rato, fijándose en los gestos que hacían. Y les agradeció de todo corazón el haberle ofrecido todo su aliento. 

En realidad, la rana era sorda y le era imposible escuchar los gritos de las demás. 

Moraleja:

Una palabra de aliento tiene más poder del que imaginas. Dedica palabras positivas y motivadoras a quien lo necesita y le estarás ayudando a conseguir su objetivo. Sin embargo, una palabra destructiva a alguien que esta pasando por un mal momento puede ser lo único que se necesite para hundirlo más.

Preguntas de comprensión lectora para los niños

Una simple palabra de aliento puede hacer maravillas y ayudar a tu hijo a superar obstáculos y alcanzar sus metas. Descubre si tu hijo entendió el mensaje de esta preciosa fábula oriental. Puedes ayudarte de estas preguntas: 

  1. ¿Por dónde pasaba el grupo de ranas?
  2. ¿Qué les sucedió a dos de las ranas?
  3. ¿Cómo era el agujero en el que cayeron?
  4. ¿Qué les decían sus compañeras?
  5. ¿Por qué una de ellas se rindió?
  6. ¿Por qué la otra rana consiguió salir del agujero?