Trucos infalibles para no perder la paciencia con los hijos

Pautas para mantener la paciencia con los niños

Alba Caraballo Folgado

A todos nos puede pasar en un momento determinado. Estás preparando la cena, un niño está gritando, el otro llora el teléfono comienza a sonar... Son esos momentos en los que la adrenalina se dispara, el estrés alcanza cotas inimaginables y la ira nos invade. 

Nos convertimos en una especie de tren sin frenos: apagamos la cocina, desconectamos el teléfono, damos un portazo y nos liamos a gritar a los niños como posesos. La situación nos hizo perder la paciencia y quizás llegamos más lejos de lo que hubiésemos querido. En ese momento de arrepentimiento piensas que nunca más volverá a pasarte y, sin embargo, ocurre. ¿Cómo pararlo? Estos trucos infalibles te ayudarán a no perder la paciencia con tus hijos.

5 consejos para no perder la paciencia con tus hijos 

Cómo no perder la paciencia con los hijos

Partamos de la base de que los padres no somos perfectos, llevamos encima el peso de la responsabilidad, el trabajo fuera y dentro de casa, la educación de los niños, problemas, angustias, agobios... Toda esa mochila llena hace que, en ocasiones, no nos enfrentemos a la crianza de los niños con la paciencia que ello requiere. Esto nos lleva a gritar a nuestros hijos, a decirles frases que dañan su autoestima, a no dedicarles el tiempo necesario e incluso, en ocasiones, a responder con violencia, ya sea verbal o física. 

Yo me consideraba una persona con una infinita paciencia, era difícil verme fuera de mis casillas y empleaba la mano izquierda antes que los malos modos con la gente. Y hablo en pasado porque descubrí cuando me convertí en madre que los niños, mis hijos, son capaces de hacerme perder la paciencia como nada o nadie en el mundo. Como detesto esos momentos, he buscado, leído y analizado cómo evitarlos. Hoy comparto contigo estos trucos infalibles para evitar perder la paciencia con los niños:

1- Tiempo fuera: es el principal y más importante. Igual que a los niños les mandamos a pensar, aléjate tu también del foco del problema para poder tranquilizarte y evitar estallar. Vete, cuenta diez, ponte una canción que te guste, respira hondo... Y, cuando ya estés calmada, vuelve al foco del problema para poner orden. Nunca lo intentes durante un momento de ira o gran enfado.

2- Desdramatiza: en ocasiones los padres nos tomamos demasiado en serio las cosas y queremos controlar hasta el detalle más mínimo. Los padres que somos muy autoexigentes, tendemos a exigir demasiado a los hijos. Debemos hacer un ejercicio de relajación, no dar tanta importancia a las cosas. Si el niño tira un vaso de agua en la comida, si le apetece una bolsa de patatas, si llora por ir al parque... ¿es para tanto? Quizás no lo habían hecho a propósito, quizás le gusten los snacks tanto como a ti, quizás simplemente le apetezca jugar en la calle...

3- Emplea la empatía: he visto como muchos padres olvidan que fueron niños una vez. Olvidaron que hicieron volveretas sobre la cama, saltaron charcos de barro y utilizaron las pinturas de mamá para hacer un cuadro. La empatía te ayudará a ponerte en el lugar de tu hijo, a recordar lo divertido que era hacer cosas que prohibían los mayores o lo importante que te parecía esa discusión con tu hermano. Y, un consejo, aplica el método de la escucha activa, es decir, deja de regañarles desde las alturas y baja a su nivel, mírales a los ojos y comprende por qué hicieron algo.

4- No negocies o discutas durante un momento de rabia: si tus hijos se están pegando, si han pintado la pared de la habitación con rotuladores o se han intentado cortar el pelo, sepárales, manda a cada uno a una habitación diferente sin mediar palabra. Los niños de tontos no tienen un pelo y entenderán inmediatamente que no han hecho nada bueno. Volvemos pues al truco infalible para no perder los nervios número 1. Ese tiempo fuera de los niños te dará a ti el espacio para calmarte y a ellos para reflexionar. Después tendrán que pedir perdón al hermano si le han pegado, limpiar lo que han manchado o pagar de su hucha el arreglo del pelo. Son consecuencias educativas.

5- Actividades antiestrés: los hijos son, en ocasiones, víctimas de nuestros agobios y problemas. Estar felices, sentirnos a gusto y ser positivos nos ayudará a tener a la paciencia como aliado. Rodéate de gente alegre que te transmita cosas buenas, haz ejercicio físico y suelta adrenalina, guarda un espacio de tiempo, por pequeño que sea para ti. No sólo somos madres o padres, también somos mujeres y hombres, con nuestras propias necesidades. Si tu te sientes bien, transmitirás ese bienestar a tus hijos.

Y, si estás trabajando duro y, un día no consigues poner en práctica estos trucos infalibles para no perder la paciencia y te conviertes en el ogro que no quieres ser, no pierdas mucho el tiempo fustigándote. Vuelve a intentarlo, practica una y otra vez hasta que lo logres. En definitiva, lo haces por el bien de tus hijos.