Consecuencias negativas de la técnica del rincón de pensar para niños
Conocida también por "tiempo fuera" se basa en el aislamiento de los niños en lugar de educarles
- ¿Qué es la técnica del rincón de pensar y por qué se creía que era efectiva?
- Consecuencias emocionales para los niños de la técnica del rincón de pensar
- La razón por la que el rincón de pensar dejó de ser un método válido
Durante muchos años, el hoy mal llamado 'rincón de pensar' fue una de las estrategias disciplinarias más utilizadas y socorrida tanto en escuelas como en hogares. Aunque por mucho tiempo se consideró una herramienta educativa válida (e incluso efectiva en aquellos tiempos) hoy en día cada vez hay más especialistas que coinciden en que es todo lo contrario, ya que sí tiene efectos negativos en el desarrollo emocional de los niños. Te contamos las consecuencias negativas de la técnica del rincón de pensar para niños para comprender por qué este método ha quedado obsoleto.
¿Qué es la técnica del rincón de pensar y por qué se creía que era efectiva?

Podemos decir que el rincón de pensar es una estrategia disciplinaria que consiste en apartar al niño del grupo o de la actividad si se porta 'mal', enviándolo a un espacio físico determinado. En ese espacio o rincón el pequeño debe permanecer allí durante unos minutos. En teoría, ese tiempo le sirve al pequeño para que reflexione sobre su conducta y 'aprenda' a comportarse.
De hecho, este método se popularizó en especial en los entornos escolares, donde era frecuente ver una silla en una esquina del salón de clases o un lugar apartado destinado a aquellos alumnos que interrumpían al profesor, desobedecían o cometían errores. Con el tiempo, muchas familias trasladaron esta práctica al hogar, creando su propio rincón de pensar en casa.
Aunque la intención original de esta técnica era fomentar la autorreflexión y el autocontrol, poco a poco se descubrió que no era positivo. Se pensaba que, al quedarse solos y sin estímulos, los niños podrían analizar lo ocurrido y así corregir su comportamiento por ellos mismos. Además, se buscaba evitar los castigos físicos o gritos, presentándose como una alternativa 'más suave'.
Sin embargo, esta visión partía de una idea equivocada: que los niños pequeños ya tienen la capacidad emocional y cognitiva para poder reflexionar de forma autónoma sobre sus actos cuando aún están alterados. En realidad, en la mayoría de los casos, el 'rincón de pensar' no provoca reflexión, sino una desconexión emocional, incomprensión y sentimientos de rechazo.
Consecuencias emocionales para los niños de la técnica del rincón de pensar

Aunque se presenta como un espacio para pensar, el rincón suele transmitir al niño el mensaje de que su conducta lo hace 'merecedor' de ser apartado, por lo que en lugar de aprender a comprender lo ocurrido, los niños interpretan que son malos, molestos o inadecuados, lo anterior, hace que una de las consecuencias más frecuentes es el impacto en la autoestima infantil.
Cuando el pequeño es aislado repetidamente, puede empezar a verse a sí mismo como alguien que siempre se equivoca y que por ello es necesario apartarle de los demás. Esto debilita su autoconfianza y puede generar en el niño inseguridad, vergüenza y miedo a cometer errores. A todo esto y a nivel emocional, el rincón de pensar simplemente no ayuda a regular las emociones.
Si un niño se porta mal, es porque generalmente está atravesando frustración, enfado, cansancio o tristeza, así que mandarlo solo a 'pensar' pero sin un acompañamiento, esto no le enseñará a identificar ni a gestionar esos sentimientos, sino a reprimirlos. Además, con esta técnica los niños aprenden que si expresan malestar o se equivocan, pierden el vínculo con el adulto.
La razón por la que el rincón de pensar dejó de ser un método válido

En los últimos años, la psicología infantil y la neuroeducación demostraron que los niños no aprenden mejor bajo presión emocional, sino que cuando se sienten rechazados, aislados o humillados, su cerebro entra en modo defensivo, lo que dificulta el aprendizaje.
Hoy se sabe que el comportamiento infantil es una forma de comunicación y detrás de una rabieta o conducta impulsiva hay una necesidad no satisfecha, una emoción intensa o dificultad para expresarse.
Por lo tanto, el rincón de pensar ignora esta raíz del problema. Otro motivo por el que este método ha quedado bastante obsoleto es que se basa en el control externo, es decir, el niño se porta bien para evitar el castigo pero no porque haya entendido el valor de una conducta adecuada.
Además, en muchos casos el rincón se convierte en una forma de castigo encubierto porque aunque no haya gritos ni golpes, el aislamiento social duele emocionalmente.

Alternativas respetuosas para poder gestionar las malas conductas de los niños
- Una de las principales alternativas al rincón de pensar es el acompañamiento emocional: en lugar de aislar al niño, el adulto se acerca, valida su emoción y le ayuda a calmarse.
- Los llamados 'botes de la calma' o espacios de autorregulación son muy útiles. A diferencia del rincón de pensar, no son castigos, sino algo con lo que pueden relajarse para recuperar el equilibrio emocional.
- Hablar después del conflicto, cuando el niño está tranquilo, permite analizar lo ocurrido sin juicios y fomenta la reflexión real.
- Otras estrategias incluyen el refuerzo positivo, el establecimiento de límites, las rutinas estables y el modelado adulto. Si los niños ven a los adultos gestionar sus emociones con respeto, ellos aprenderán a hacerlo también.
Por lo anterior, el rincón de pensar nació como una alternativa más 'suave' al castigo tradicional, pero hoy sabemos que no favorece el desarrollo emocional ni el aprendizaje profundo. Además, lejos de enseñar a reflexionar, genera sentimientos de rechazo, inseguridad y desconexión emocional. Educar no consiste en aislar al niño cuando se equivoca, sino en acompañarlo.
Las malas conductas no son fallos que deban castigarse, sino oportunidades para enseñar habilidades sociales y comunicativas. Sustituir el rincón de pensar por herramientas basadas en la empatía, el diálogo y la regulación emocional es formar niños responsables, seguros y emocionalmente sanos, basándose en una disciplina respetuosa para educar adultos más conscientes.
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Bibliografía
- Durrant, J. E. (2016) La disciplina positiva en la crianza cotidiana. Save the Children (ed.) Suecia, pp. 1-354 Disponible en: https://positivedisciplineeveryday.com/wp-content/uploads/2020/10/4rta-edicion-Libro-DPCC_oct2020_Espanol.pdf