Cómo y a partir de qué edad iniciar a los niños en la meditación

El mindfulness ayudará a tus hijos a relajarse ante el estrés y a regular sus emociones

Jimena Ocampo Lozano, Psicopedagoga
En este artículo
  1. No, la meditación no es tan complicada para los niños
  2. Edad a partir de la cual hacer mindfulness con tus hijos
  3. Los beneficios de que los niños practiquen la atención plena
  4. Cómo iniciar a los niños en la práctica de la meditación

Cada vez se oye hablar más del mindfulness o de la meditación para niños y de sus beneficios. De hecho, son muchas escuelas las que están introduciendo esta práctica dentro de su horario escolar. ¿Pero qué es esto del mindfulness? ¿Cómo y a partir de qué edad podemos introducir a los niños en la práctica de la meditación? ¿Cuál es el mejor momento para llevarla a cabo?

No, la meditación no es tan complicada para los niños

Consejos para iniciar a los niños en la meditación

El mindfulness es una experiencia que se basa en la práctica de la meditación, en prestar atención plena a nuestro momento presente, haciéndonos conscientes de lo que estamos sintiendo, haciendo, pensando en el momento presente, aceptando emociones y pensamientos.

Dicho así parece algo complicado para trabajar con niños pero, ¡nada más lejos de la realidad! Podemos decir que cuando somos conscientes de lo que estamos haciendo, pensando o sintiendo, estamos practicando mindfulness.

Con los niños se trata de eso, de iniciarles en el pararse a pensar y darse cuenta de sus pensamientos, emociones y sensaciones, para que les ayuden en determinados momentos de estrés, enfado, ansiedad, etc. y poder así gestionar y manejar mejor emociones, sentimientos y sensaciones.

Edad a partir de la cual hacer mindfulness con tus hijos

El mindfulness para los niños

En general, podemos decir que la meditación o el mindfulness están indicados para cualquier niño a partir de los 5 años.

El mindfulness puede ser de gran ayuda para los niños que están estresados, dispersos, angustiados... Pero también para aquellos a los que les cuesta controlar sus impulsos, aquellos con algún tipo de dificultad, como pueden ser niños con TDAH (ya que su práctica requiere de la atención y de la concentración).

Pero en general la práctica de mindfulness o atención plena es beneficiosa para cualquier niño ya que no se trata de una 'terapia' sino una herramienta útil en nuestra vida.

Los beneficios de que los niños practiquen la atención plena

Beneficios de la meditación para los niños

El mindfulness y la meditación facilita el desarrollo de una serie de habilidades que permiten a los niños y a los adolescentes conectar con lo que sucede en su interior y en su entorno. Desarrolla su atención, su concentración y estas habilidades les ayudan a centrarse en lo que ocurre en el momento presente, en lo que sienten y piensan, en lo que están haciendo.

Favorece en los niños el manejo y la regulación emocional. Si son capaces de pararse a pensar en lo que están sintiendo (estoy nervioso, me duele la tripa, respiro muy rápido…) podrán pararse a pensar y reflexionar sobre sus emociones (¿Qué me pasa?, ¿por qué me siento así, ¿qué puedo hacer?), esto favorece el desarrollo del autocontrol, y la resolución de conflictos, ya que no actúan y responden de manera impulsiva, sino reflexiva y calmada.

Además, podemos establecer otra serie de beneficios como son:

  • Mejora de la autoestima, ya que les ayuda a conocerse y a aceptarse.
  • Les ayuda a conocer y comprender mejor a los demás, lo que piensan y sienten y eso desarrolla su empatía.
  • Aprenden a relajarse y esto reduce a ansiedad, facilita el sueño.

Cómo iniciar a los niños en la práctica de la meditación

Atención plena o meditar con los niños

Es importante que la práctica del mindfulness se haga de una manera amena, tranquila, relajada y lúdica, es decir, que no se conciba como si fuera una obligación. Por ello, es necesario emplear técnicas adecuadas a la edad de los niños y a su capacidad de comprensión. Además, necesitan que los adultos les acompañen en la práctica y que seamos pacientes.

Si no tenemos experiencia, puede que se nos haga un poco difícil o extraño esto del mindfulness. No se trata de que los padres nos convirtamos en expertos (nos llevaría algunos años lograrlo), sino de que conozcamos sus beneficios. De esta forma, nos sentiremos con más ganas de acercarnos a esta práctica y de invitar a nuestros hijos a que la lleven a cabo con nosotros.

Para ello, podemos proponerles una serie de juegos, ejercicios o actividades que serán útiles para conocer e iniciaros en la atención plena. No necesitamos apenas materiales, solo necesitamos un espacio tranquilo y relajado y ganas de practicar.

¿Qué momento es más adecuado?

Hay que buscar un momento del día tranquilo, por ejemplo al levantarnos, por la noche antes de irnos a dormir (además, les ayudará a relajarse antes de irse a la cama), un ratito tranquilo cuando volvemos del colegio o después de hacer tareas… Lo importante es hacerlo sin estrés y sin obligaciones.

Si lo hacemos como un juego y lo hacemos con los niños, ¡seguro que les encanta y pronto podremos notar sus beneficios!

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