Qué ocurre en el cerebro de los niños cuando les decimos gracias

Lo que la gratitud enseña a nuestros hijos y cómo les puede ayudar a ser felices adultos

Claudia Johana Mesa Córdoba

El agradecimiento es sentir felicidad por todo lo que le rodea a uno, quita valor a lo material y da valor al esfuerzo y las relaciones personales, por eso es muy importante ser agradecido con los demás y que los demás lo sean con nosotros. ¿Quieres saber qué ocurre en el cerebro de los niños cuando les decimos gracias? ¡Descúbrelo!

El impacto de la palabra gracias en el cerebro del niño

cómo impacta la palabra gracias en el cerebro de los niñños

La gratitud es una emoción mágica que tiene un impacto maravilloso en el cerebro del niño por la gran variedad de efectos positivos que genera, y es que los beneficios se pueden ver a nivel individual, en el entorno que le rodea e incluso, en los recursos naturales que nos brinda el planeta.

- Ayuda a desarrollar otros valores importantes para que vivan felices.

- Refuerza su sistema inmune y les aleja de sentimientos negativos.

- Los niños que están en sintonía con la gratitud son más felices, saben apreciar lo que tienen y dan valor a las pequeñas cosas.

- La gratitud les aleja de la insatisfacción, de la frustración y la envidia.

Por todas estas razones, los padres debemos ayudar a establecer esta emoción como una buena costumbre para poder ponerla en práctica (en función de la edad y los buenos hábitos en la educación, los niños pueden estar en más sintonía con la forma de dar y recibir) con el que objetivo de que desarrollen un sentimiento real de agradecer todo lo que tienen y dan.

Qué aprenden los niños cuando sus padres son agradecidos

niños agradecidos

Pedir con amor y respeto es una forma de comunicación muy eficaz, ya que tiene un gran impacto en el entorno de los niños y hará que sus peticiones sean mejor acogidas. Esto ayuda a los niños a conseguir objetivos y metas con más facilidad. Pedir desde el agradecimiento hace que todas las partes estén satisfechas con el pacto y resultado conseguido.

Cuando nos mostramos agradecidos con nuestros pequeños, ellos se sienten valorados e importantes. Fortaleces su autoestima, motivas los buenos hábitos y comportamientos y reduces los temidos berrinches y castigos, ya que un niño agradecido es capaz de entender con más facilidad las normas. ¡Se siente capacitado para dar valor a otros y adquiere seguridad para emprender todo lo que se proponga!

Otra de los valores destacados es la capacidad de pedir perdón. El agradecimiento le conecta con la integridad, le será más fácil reconocer sus errores y sabrá detectar cuando es necesario pedir perdón. El hecho de sentirlo, hará que el niño se esfuerce en valorar lo bueno de cada cosa y le ayudará a reflexionar cuando llegado el momento falle él. Le aleja de rencores y resentimientos que hace que incluso, de pequeños puedan perder amistades verdaderas.

El agradecimiento fortalece el sistema inmune de los niños. En el subconsciente se instaura la creencia de tener todo lo que necesita a nivel físico y psicológico y así, lo recibe también su sistema de defensas ante bacterias y enfermedades. Sentirse felices es la clave para el bienestar en todos los aspectos.

Cómo impacta el agradecimiento en el entorno de los niños

decir gracias

La gratitud tiene un impacto excelente en el hogar, ya que fomenta las buenas relaciones y fomenta el lazo familiar, dejando espacio para valorar el esfuerzo que se realiza incluso en las tareas cotidianas en las que se hace y se agradece con amor. Ayuda al niño tener mejor disposición para hacer tareas rutinarias como los deberes, recoger los juguetes etc.

La gratitud tiene, además, un impacto importante para el planeta. El niño querrá cuidar y observar con cariño los regalos naturales que la madre Tierra nos ofrece. Será capaz de sentir estima por la naturaleza, por los animales y por todo lo que le rodea. Sabrá disfrutar del entorno y ‘sacará partido de la pequeña hormiga que se cruza en el camino’. Esto le ayuda a madurar su sistema neurológico, pues le hará reflexionar sobre conceptos de la vida misma y el valor que tiene.

Los efectos positivos son muy notables en el entorno social. Los niños aceptarán y verán con normalidad las diferencias sociales, raciales, intelectuales, etc. Sabrán dar y recibir sin prejuicios. Podrán experimentar y acoger los aprendizajes con mayor facilidad. Serán capaces de aprender sacando el máximo partido a lo diferente.

Entenderán que cuanto más dan, más reciben, y que esto les dará beneficios que perduren en el tiempo, como relaciones basadas en amor y respeto con las que podrán contar en las buenas y en las malas. Esto es algo inusual, ya que lo normal es ir cambiando de amistades y de entorno en función de la evolución de cada persona, pero si desde pequeños profundizan en este sentimiento podrán entablar relaciones duraderas en el tiempo.

Fomenta la empatía para construir relaciones sanas. Un niño que desarrolla estas habilidades sabe ponerse en la piel de los demás, dar importancia a los pequeños detalles, sentimientos y emociones. No pasa por encima de otros para conseguir sus objetivos, le da la mano para avanzar juntos.

Tiene facilidad para construir entornos de amistad, disfrutando de experiencias en equipo. Le aleja del egoísmo y el egocentrismo, y es que la gratitud hace parte del saber compartir y ayuda a entender que a veces tiene que ser flexible para obtener mejores resultados.

En el colegio los beneficios son innumerables, desde la relación con compañeros y profesores, hasta la forma de aprender. Un niño en sintonía con el agradecimiento tiene menos posibilidades de ser agredido física o emocionalmente, porque es capaz de crear vínculos más sólidos basados en el amor y respeto.

Tendrá capacidad para afrontar la frustración. La empatía consigo mismo será más fuerte, sabiendo que es normal que algunas cosas se le den mejor que otras. Le ayudará a aprender con positivismo y alegría. Y es que se extrae del libro 'Cómo educar en la gratitud', de Jeffrey J. Froh y Giacomo Bono, 'si enseñamos a nuestros pequeños ciudadanos a apreciar las cosas de manera espontánea, serán más receptivos hacia lo que el mundo les pueda ofrecer'.

El agradecimiento es una emoción importante en nuestra vida, fomentarla en el hogar tendrá resultados maravillosos en todos los ámbitos, y mejorará la relación con nuestros hijos.

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