Cómo hacer un bote de la gratitud. Manualidades infantiles

Enseña a tu hijo el valor del agradecimiento mediante este sencillo juego

Estefanía Esteban

La gratitud es un valor fundamental que puedes inculcar en tu hijo desde bien pequeño. ¿Cómo? Mediante el ejemplo, los cuentos, poesías o juegos y manualidades. 

Te proponemos esta manualidad, que es muy sencilla, con la que podrás fomentar la gratitud en tu hijo y conseguir que poco a poco sea más agradecido. Te explicamos cómo hacer un bote de la gratitud o el agradecimiento para los niños. Sigue este paso a paso.

Material:

  • Un bote de cristal o plástico
  • Papel seda
  • Tijeras
  • Bolígrafo
  • Rotulador
  • Papel

Aprende a hacer un bote de la gratitud con tu hijo, paso a paso

Aunque puedas empezar a enseñar a tus hijos qué es gratitud a partir de los 3 años, esta manualidad es más bien para niños a partir de 5 años. Se trata de crear un bote 'del agradecimiento' o de la gratitud. Sigue estas instrucciones:

1.  Para hacer una flor en la tapa del frasco, necesitas papel muy fino de distintos colores. Con cuatro será suficiente. Tiene que tener forma cuadrada. Los pones uno encima del otro. Los dos de arriba, a ser posible, amarillo, para hacer la parte central de la flor. Ahora los doblas como si fuera un acordeón. En ziz zag.

Bote de la gratitud

2. Una vez que has doblado todos, sacas las amarillas.... ¡Serán los estambres de la flor! Cortas esa tira por la mitad, porque sólo necesitas uno de los dos trozos. Y esa parte elegida la doblas por la mitad y haces unos pequeños cortes muy finos en los extremos

Bote de la gratitud

3. Ahora abres de nuevo tus hojas amarillas que tenías dobladas en forma de acordeón. Abres todas las demás y colocas las amarillas encima, justo en el centro. Que encajen bien. Lo vuelves a doblar por la mitad y grapas justo en el centro.

Bote del agradecimiento

4. Con mucho cuidado, vas abriendo la flor. Ya sólo te queda pegarla en la tapa. 

El valor del agardecimiento

5. Usa una pegatina blanca para poner un GRACIAS muy grande y pégalo en el frasco.

¡Listo!

Bote de la gratitud

Lo siguiente es pedir a tu hijo que piense todas las cosas bonitas que le han pasado durante el día. Las tiene que apuntar en un trozo de papel y meterlo en el frasco. Cada semana, volverá a sacar los papeles que metió en el frasco y los leerá para recordar todo lo bueno que le ocurrió.

El objetivo: enseñar a los niños a reconocer todo lo bueno que pasa en sus vidas, todo lo que han ganado, lo privilegiados que son. Y que al agradecer, ellos dan más valor.