El cerebro de los niños aún no está preparado para obedecer tus órdenes

Cuando obligamos a los niños a ser obedientes no fomentamos que construyan un criterio propio

María Soto
María Soto Embajadora de Disciplina Positiva

'¿Es un niño bueno?', '¿es obediente?', '¿se porta bien?'... Muchas veces los padres nos preocupamos más de que los hijos nos hagan caso y de que nos obedezcan, que de cualquier otra cosa, pero, ¿te has parado a pensar alguna vez si esto es beneficioso para ellos? ¿Y si te decimos que el cerebro de los niños todavía no está preparado para obedecer tus órdenes? ¿Sabías que insistir a tus hijos para que sean obedientes tiene más de una contraindicación? ¡Te lo contamos!

Por qué el cerebro de los niños no está preparado para obedecer

Los niños no saben obedecer

Hay padres que buscan desesperadamente que sus hijos sean obedientes; están cansados de que salten en la cama, no hagan los deberes a tiempo o de tener que decirles cientos de veces que no se grita, que los juguetes se recogen o que los zapatos no se dejan tirados en el salón. Con tanto trabajo en el día a día y tantas cosas por hacer, los padres cansados o que han sido educados del mismo modo en su infancia, se olvidan de hacerse esta pregunta: ¿de verdad quiero un hijo obediente?

Tu respuesta va a ser un rotundo sí si sabes que con eso hará sus cosas sin tener que estar detrás de ellos, pero ¿y si con esa obediencia se anula su forma de pensar? El cerebro humano, el de los niños también, no está preparado para obedecer; así se ha demostrado en más de un estudio en los que se hace la comparación de que intentarlo es como darse contra un muro. A continuación te lo explicamos con más detalle.

Tus hijos tienen que crear y desarrollar su propio criterio

El cerebro de los niños y la obediencia

Los niños, a medida que van creciendo, necesitan configurar, crear y desarrollar su propio criterio, su forma de pensar, de entender el mundo para poder actuar en consecuencia. Por eso se fijan tanto en lo que les decimos y en lo que hacemos, en nuestros actos, en nuestro ejemplo, en la guía que somos para ellos.

Si logras que tus hijos confíen en ti, se dejen guiar por lo que les dices siempre desde el respeto y la compresión, les estarás ayudando a esa construcción de su propio criterio. De lo contrario, si apuestas por la obediencia dentro de una relación vertical en la que el adulto dice y el niño hace, lo que haces es que tu hijo deje de pensar por sí mismo y que, además, trate de resistirse a lo que les dices pues así es la condición humana.

Educar a un niño en la consciencia, la horizontalidad en cuanto al respeto y la comprensión (el padre y el niño están a la misma altura), quiere decir que el pequeño sabrá tomar sus decisiones porque así le estamos enseñando. Estarás enseñando a tu hijo o hija a ser responsable, en lugar de obediente.

¿Cuándo un niño aprende a ser obediente?

Niños obedientes a tus órdenes

Si un niño o una niña aprende a obedecer es, principalmente, por dos razones.

- La primera, por miedo: el papá o la mamá se muestra más grande, más poderoso y fuerte, lo que para los niños se traduce en miedo. Prefieren hacer caso a las órdenes para evitar un castigo.

- Y, segundo, esto es igual de negativo que lo primero, se rinde. El niño obedece porque se ha rendido ('o recoges o te castigo'); en una etapa anterior el pequeño fue retador y, por lo tanto, ha recibido muchas consecuencias negativas de los padres (muchos castigos o reprimendas) y, por ello, toma la decisión de rendirse, dicho de otro modo, se bloquea por agotamiento.

Otro aspecto muy negativo de la obediencia es que siempre necesita una referencia externa para saber actuar ya que han dejado de tener la capacidad adecuada para tomar decisiones propias por miedo a una consecuencia o castigo.

Consejos para educar a niños respetuosos y responsables

Educar a tus hijos para que sean responsables

No es la primera vez que se oye una frase tipo: '¿me estoy portando bien?' o '¡te estás portando fatal!' Cuando lo que deberíamos hacer es educar a los niños para que sean respetuosos y responsables entendido siempre desde su edad y momento evolutivo (y olvidarnos de la obediencia o no obediencia). ¡Estos consejos te ayudarán a ello!

1. Permite que tus hijos cometan sus propios errores, que aprendan de ellos, que te tomen a ti como ejemplo y que no te oigan decir cosas como 'te lo dije'.

2. Los castigos de nada valen, es mejor apostar por el diálogo y por la resolución de conflictos.

3. Recalca las normas, los límites y las conductas que son o no tolerables y hazlo siempre desde el respeto y la comprensión. Será necesario recordárselas a los niños de vez en cuando para que se las aprendan.

4. Permite que tus hijos hablen, opinen y se expresan cuanto quieran.

5. Cambia frases negativas por otras más positivas: 'si no has recogido los juguetes a tiempo, no bajas al parque', 'cuando termines de recoger iremos al parque, ¿necesitas que te ayude?'

6. Dales pequeñas responsabilidades para que puedan valerse por sí mismos y sentirse capaces y orgullosos de ello.

7. Enséñales el valor del respeto, hacia ellos mismos, los que están a su alrededor y los materiales de casa y de la escuela.

¿Y tú? ¿Educas niños responsables con pensamiento propio o prefieres que sean obedientes?

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