Técnica de las tres llamadas de atención para que tus hijos hagan caso

Un recurso muy útil para que tus hijos obedezcan sin necesidad de gritos, castigos ni amenazas

Nuestros hijos son el mayor hilo de aprendizaje que podemos tener los padres, pues, aunque todo cambia, hay algo que nunca cambiará: estos pequeños estarán siempre en nuestra vida y, por ello, es imprescindible que nuestros actos y enseñanzas estén enfocados hacia una educación amorosa, respetuosa y equilibrada.

En busca del equilibrio se encuentra la maravillosa técnica de las tres llamadas de atención para que tus hijos te hagan caso. Lo que pretende este método es enseñar a los niños la obediencia (pero desde el respeto y la responsabilidad) para que hagan aquello que los padres pensamos que es lo mejor para ellos ¿Te gustaría saber en qué consiste? En Guiainfantil.com te lo contamos.

En qué consiste la técnica de las tres llamadas de atención

La técnica de las tres llamadas de atención para que tus hijos hagan caso

Lo interesante de esta técnica es que no solo ayuda al niño a ser más obediente, sino que también educa a los padres para que se relacionen con sus hijos sin gritos, sin castigos y sin amenazas, algo que seguro agradecerás en esos días de cansancio por las innumerables responsabilidades del día a día.

La técnica de las tres llamadas de atención para conseguir que tus hijos te hagan caso consiste en enviar tres veces un mismo mensaje utilizando un tono adecuado, diferente y apto en cada una de las tres llamadas de atención, sin embargo, en mi experiencia como madre para que esta técnica funcione es indispensable que vaya acompañada de otros aspectos del lenguaje que detallaré a continuación.

Consejos importantes para que la técnica de las tres llamadas de atención funcione

Consejos para que tus hijos te hagan caso

Es fundamental que tengas en cuenta estros tres tips si quieres que la técnica de las tres llamadas de atención surja su verdadero efecto con tus hijos. Anota.

- La postura corporal
Los seres humanos transmitimos mucha información con nuestra postura corporal, por ejemplo: ¿qué sensación te da una persona que camina con los hombros caídos y mirando hacia el suelo? Lo más probable es que te dé sensación de ser una persona insegura, triste, preocupada…  Esto es detectado ante nuestros ojos como un mensaje silencioso, pero que, en realidad, nos proporciona mucha información. Por eso, te recomiendo que, para utilizar la técnica de las tres llamadas de atención con los niños, tu postura corporal vaya acompañando y en consonancia con el mensaje. Esta postura puede ir desde una posición relajada y amorosa hasta una firme y más seria.

[Leer más: La importancia de la comunicación no verbal en la educación de los niños]

- La mirada
Dicen que 'una mirada vale más que mil palabras'. Y sino, observa el cambio de reacción que tendrías si tu jefe te pide que hagas algo por medio de un email o poniéndose en frente de ti y mirándote con contundencia. Los niños necesitan ser mirados, no solo para que los mensajes lleguen con más facilidad, sino porque con este hecho ellos se sienten importantes y valorados.

- El contenido del mensaje
Ser claro y conciso con los mensajes que damos a nuestros hijos es de vital importancia y más cuando hablamos de niños pequeños. El mensaje debe llevar pocas palabras, fáciles de comprender y sin posibilidad de duda. Algunos padres con la intención de que el niño participe y, para fortalecer su autoestima, optan por comunicarse con ellos con sugerencias y preguntas. Es verdad que esto ayuda al niño a participar y sentir la importancia de su palabra en el hogar, sin embargo en el caso de los niños con tendencia a desobedecer es importante que diferencien la posibilidad de elegir a la contundencia de algo que debe hacerse.

Como decía María Montessori: 'La mejor enseñanza es la que utiliza la menor cantidad de palabras necesarias para la tarea'.

Pasos para usar esta técnica y que los niños obedezcan

¿Cómo conseguir que los niños obedezcan?

1. Primera llamada de atención
Es un llamado de atención con una entonación tranquila, amorosa y sutil en el que se le da un mensaje claro al niño. Por ejemplo: Cariño por favor, recoge los juguetes.

2. Segunda llamada de atención
En este segundo llamado de atención cambias la entonación, el contenido del mensaje  y la postura. Por ejemplo, puedes acercarte a tu hijo, mirarle a los ojos y decirle: Por favor, recoge los juguetes.

3. Tercera llamada de atención
Aquí tu entonación es más firme y contundente y va acompañada de cambios en todos los aspectos de comunicación en el lenguaje verbal y no verbal. Por ejemplo, te acercas al niño, le miras, le tomas del brazo, le llamas por su nombre y lo acompañas a su habitación diciendo: Pablo recoge tu habitación.

¿Y tú? ¿Has puesto en práctica la técnica de las tres llamadas de atención para lograr que tu hijo obedezca y haga caso a lo que le dices? Cuenta tu experiencia en los comentarios, ¡ayudarás a otras lectoras!

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